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Adoración y Liberación

Por Vicente Montesinos

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Perla del Evangelio de hoy

Perla del Evangelio de hoy: … “y buscaba verle”

En aquel tiempo, se enteró el tetrarca Herodes de todo lo que pasaba, y estaba perplejo; porque unos decían que Juan había resucitado de entre los muertos; otros, que Elías se había aparecido; y otros, que uno de los antiguos profetas había resucitado. Herodes dijo: «A Juan, le decapité yo. ¿Quién es, pues, éste de quien oigo tales cosas?». Y buscaba verle.



Y buscaba verle… Estas son las contradicciones de los hombres corruptos, y este Herodes Antipas lo era, según el testimonio de sus contemporáneos.

Nadie suele ser totalmente corrupto. Puede haber siempre una pequeña parte del ser que se libre del veneno. Pero al final, si no hay una verdadera conversión, la corrupción llegará a ser total.
A este Herodes se le dio la oportunidad de estar muy cerca de Jesús, cuando Pilato, para congraciarse con él, se lo envió, por ser el Maestro de Galilea. 

Pero Herodes no la supo aprovechar. Quiso, sí, divertirse a su costa, tratándo de conseguir que le hiciera algún milagro.
Jesús se encargó de decirnos lo poco que Herodes valía, cuando ni siquiera se dignó abrir la boca para dirigirle la palabra. 
Que nunca seamos Herodes para Jesús ni para nuestros hermanos. La santísima Virgen nos ayude. 
                                    Vicente Montesinos

Perla del Evangelio de hoy: Bienavanturados seáis…

En aquel tiempo, viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros»




El mensaje de las bienaventuranzas no está dirigido solo a los discípulos, sino que va dirigido a todos; y tiene un carácter universal.

Ahora bien, no deja por ello de puntualizar la conducta moral que nos pide, y el cambio que hemos de aplicar ya en esta tierra; en esta vida, y no esperando sólo a la vida eterna. 

La salvación definitiva se dará en el otro mundo, pero es aquí donde debemos comenzar a ser sembradores de paz y de alegría. Ahí está el “lei motiv” de las bienaventuranzas. 

Incluso en la Cruz. “Bienaventurados seréis cuando os persigan…”. Recordemos la promesa del Señor: “… vuestra recompensa será grande en los cielos “. 

Y regocijémonos. 

                           Vicente Montesinos 

Perla del Evangelio de hoy: la Visitación de la Virgen. 

“Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena del Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!”




Día grande. Día Mariano. Día de tantos momentos entrañables que vivimos a diario. Día con sabor a Ave María. Día del Magnificat. 

Como dice San Josemaria: “Maestra de fe. ¡Bienaventurada tú, que has creído!, así la saluda Isabel, su prima, cuando Nuestra Señora sube a la montaña para visitarla. Había sido maravilloso aquel acto de fe de Santa María: he aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”

Más tarde afirmaría: La paz de sabernos amados por nuestro Padre Dios, incorporados a Cristo, protegidos por la Virgen Santa María, amparados por San José. Esa es la gran luz que ilumina nuestras vidas y que, entre las dificultades y miserias personales, nos impulsa a proseguir adelante animosos. Cada hogar cristiano debería ser un remanso de serenidad, en el que, por encima de las pequeñas contradicciones diarias, se percibiera un cariño hondo y sincero, una tranquilidad profunda, fruto de una fe real y vivida. 

Que con este espíritu de devoción filial a nuestra madre, y de confianza profunda en el Señor, vivamos este santo día de la Visitación y siempre. 

Así sea. 
                                      Vicente Montesinos

Perla del Evangelio de hoy: ¡Ánimo, yo he vencido al mundo!

Pero no estoy solo, porque el Padre está conmigo. Os he dicho estas cosas para que tengáis paz en mí. En el mundo tendréis tribulación. Pero ¡ánimo!: yo he vencido al mundo».



Que impactante, y a la vez maravilloso, es escuchar en labios de nuestro señor Jesucristo, esa palabra, dirigida a nosotros: ¡ánimo!

Muchas veces nosotros nos quedamos solo en la tristeza, la soledad, y la derrota; y no nos damos cuenta de que nos espera la alegría, la compañía, y la victoria.

Que estas palabras del Señor resuenen en nuestra mente y espíritu. Señor, únenos a ti para vencer al mundo.
                                        Vicente Montesinos

Perla del evangelio de hoy: “salí del Padre y vuelvo al Padre”

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «En verdad, en verdad os digo: lo que pidáis al Padre os lo dará en mi nombre. Hasta ahora nada le habéis pedido en mi nombre. Pedid y recibiréis, para que vuestro gozo sea colmado. Os he dicho todo esto en parábolas. Se acerca la hora en que ya no os hablaré en parábolas, sino que con toda claridad os hablaré acerca del Padre. Aquel día pediréis en mi nombre y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros, pues el Padre mismo os quiere, porque me queréis a mí y creéis que salí de Dios. Salí del Padre y he venido al mundo. Ahora dejo otra vez el mundo y voy al Padre».



A puertas de la Ascensión, Jesús nos deja una bellísima despedida: una despedida de gozo y esperanza, porque Él permanecerá con nosotros siempre;  porque nos garantiza que vuelve al Padre, donde volveremos todos los que le amemos, y por que nos recuerda que lo que pidamos con fe al Padre, nos lo concederá, si es para bien de nuestra alma. 

Oh Jesús, lleva nuestros corazones contigo al cielo, para que siempre miremos a lo alto siguiendo tu palabra.

                                    Vicente Montesinos

Perla del evangelio de hoy: Vuestra tristeza se convertirá en gozo.

… les dijo: «¿Andáis preguntándoos acerca de lo que he dicho: ‘Dentro de poco no me veréis y dentro de otro poco me volveréis a ver?’. En verdad, en verdad os digo que lloraréis y os lamentaréis, y el mundo se alegrará. Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo».





En la palabra de Dios de hoy se refleja la inquietud de los seguidores de Jesús por verlo, por saber, por encontrarse con él, por no perderlo.

Es la misma inquietud  que podemos sentir los cristianos de hoy. Queremos ver a Jesús, necesitamos de su paz. Pero ese desasosiego se convierte en gozo cuando vivimos con fe su presencia. Su promesa.

Una presencia que experimentamos de forma especial en la Eucaristía, donde Jesús se ha quedado, como nos ha prometido, con nosotros, hasta el final de los tiempos.
Pidamos al Señor una fe recia y cierta, para que, cada día, al celebrar la Eucaristía, vivamos más claramente lo que vivieron los de Emaús: se les abrieron los ojos y reconocieron al Señor.
Que la virgen María nos asista en esta tarea.

                                    Vicente Montesinos

Perla del evangelio de hoy

En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: «Mucho tengo todavía que deciros, pero ahora no podéis con ello. Cuando venga Él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os anunciará lo que ha de venir. Él me dará gloria, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso he dicho: Recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros».


La palabra de hoy nos muestra a Jesús presentando otra característica del espíritu: maestro de la verdad.

El espíritu Santo nos mostrará siempre el verdadero camino, estará siempre con nosotros, y nos dará la alegría para anunciar con valentía y fuerza el reino de Dios.

En manos de María Auxiliadora de los cristianos ponemos nuestro deseo de ser fieles a sus inspiraciones.

Vicente Montesinos

Perla del evangelio de hoy: “os conviene que yo me vaya”

Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito; pero si me voy, os lo enviaré: y cuando Él venga, convencerá al mundo en lo referente al pecado, en lo referente a la justicia y en lo referente al juicio; en lo referente al pecado, porque no creen en mí; en lo referente a la justicia porque me voy al Padre, y ya no me veréis; en lo referente al juicio, porque el Príncipe de este mundo está juzgado. 




Esta pequeña perla del evangelio de hoy,  nos invita a reflexionar al respecto del Espíritu Santo; persona de Dios que viene a nosotros, y que Jesucristo nos anuncia de forma tan gráfica y vehemente.

Y es que el Espíritu demostrará al mundo su error en la sentencia sobre Jesucristo. De esta forma durante cada día de nuestra existencia, el espíritu Santo saca a la luz, para salvarnos, nuestro pecado; siguiendo la tarea redentora de Jesucristo.

Y nuestro principal pecado es la falta de fe en el enviado del Padre. 
Creer o no creer marca la línea del juicio. Y hoy nos podemos preguntar: ¿cómo está mi fe, que firmeza la sustenta, qué hechos dan testimonio de ella?

Que nuestro corazón sea una puerta abierta a ese espíritu de Dios que permanece en nosotros, y al que Cristo nos invita a acoger.

María nos asista en esta tarea.

                                 Vicente Montesinos

Perla del Evangelio de hoy: “…vosotros también daréis testimonio.”

En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: «Cuando venga el Paráclito, que yo os enviaré desde el Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, Él dará testimonio de mí. Pero también vosotros daréis testimonio, porque estáis conmigo desde el principio. Os he dicho esto para que no os escandalicéis. Os expulsarán de las sinagogas. E incluso llegará la hora en que todo el que os mate piense que da culto a Dios.

 

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Jesús nos anima en el Evangelio de hoy a conocer con claridad el destino de un cristiano comprometido: dar testimonio, con valentía, en medio del mundo.

Dar testimonio significa tener trato cotidiano con Él; que ese trato se refleje en nuestras obras, acordes a su mensaje; y tener claro, que si estás en esta historia, nadas contracorriente. Así ha sido siempre.

Que Cristo nos de las fuerzas necesarias para vivir esta única e imprescindible misión; y que la Virgen Auxiliadora de los cristianos, vele por nosotros. Amén.

 

Vicente Montesinos

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