Adoración y liberación. – Vicente Montesinos

24 de octubre de 2017 (San Antonio María Claret)




En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Estén ceñidos vuestros lomos y las lámparas encendidas, y sed como hombres que esperan a que su señor vuelva de la boda, para que, en cuanto llegue y llame, al instante le abran. Dichosos los siervos, que el señor al venir encuentre despiertos: yo os aseguro que se ceñirá, los hará ponerse a la mesa y, yendo de uno a otro, les servirá. Que venga en la segunda vigilia o en la tercera, si los encuentra así, ¡dichosos de ellos!».




En el evangelio de hoy, 24 de octubre de 2017, jesús nos invita pensar que estar por nosotros mismos en la puerta, y con los ojos bien abiertos, es una posibilidad a nuestro alcance. 

Señor, como sabes lo fácil que es distraerme de lo único necesario, metido en los asuntos del mundo, y por eso me repites que he de estar siempre alerta, con la lámpara encendida, y preparado en todo momento para el encuentro contigo. 

Que la lámpara de mi fe jamás se apague. 

Que la actitud de espera vigilante y activa nunca decaiga, hasta que me hagas sentar en la mesa del cielo. 

Que así sea, con la intercesión de la santísima virgen María, y de San Antonio María Claret, de quien hoy celebramos memoria.

¡Hasta el cielo no paramos!

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