Adoración y Liberación – Vicente Montesinos – Lunes 16 de octubre de 2017

 

En aquel tiempo, habiéndose reunido la gente alrededor de Jesús, Él comenzó a decir: «Esta generación es una generación malvada; pide una señal, y no se le dará otra señal que la señal de Jonás. Porque, así como Jonás fue señal para los ninivitas, así lo será el Hijo del hombre para esta generación. La reina del Mediodía se levantará en el Juicio con los hombres de esta generación y los condenará: porque ella vino de los confines de la tierra a oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay algo más que Salomón. Los ninivitas se levantarán en el Juicio con esta generación y la condenarán; porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay algo más que Jonás».

 

Cruz copia

 

El Evangelio de hoy nos ayuda a reflexionar sobre como es y como debe ser nuestra relación con Dios. Por una parte para entender que el acercamiento a Dios no debe ser el de la proximidad egocéntrica del que sólo acude a Él cuando “necesita algo”. Y por otra parte, para hacernos una pregunta: ¿Qué le pedimos a Dios?

Ahí viene a nuestra cabeza la tozuda realidad: ¿Qué nos salve de una enfermedad? ¿Qué nos ayude en aquél examen? ¿En aquel proyecto profesional? ¿Que nos permita tener una buena casa o un buen coche? ¿Qué encontremos una buena pareja? En fin… ¿Hasta donde llega la lista de necesidades que presentamos al Señor?

¿Rezamos siempre en petición, como si Dios fuera el genio de la lámpara que se dedica a conceder deseos a quien se los pide y de la forma en que se los pide?

 

¿Rezamos siempre en petición, como si Dios fuera el genio de la lámpara que se dedica a conceder deseos a quien se los pide y de la forma en que se los pide?

 

La realidad, hermanos, es que esto no deja de ser una perversidad y una degradación de la Fe cristiana.

La generación de Jesús no le acepta. ¿Saben porqué? Porque quieren acomodarlo a sus mentalidades y esquemas doctrinales y de tipo “mesiánico”. No alcanzan a entender que lo que se manifiesta en Jesucristo es la real y verdadera misión y naturaleza de Dios Padre Todopoderoso. ¿Seguimos nosotros con estos esquemas mentales?

La “señal de Jonás” es la de el que se introduce en la muerte; y a los tres días “resucita”. Jonás, sí, es tragado por la ballena; pero no fallece. Dios le libra y le invita a anunciar su mensaje de salvación. Y Jesucristo será quien muera en la Cruz y resucite al tercer día. Ahí está pues la señal: la verdadera, la de la resurrección. La de la victoria sobre la muerte. 

Así pues, queridísimos hermanos, a la luz del Evangelio de hoy y siempre; aceptemos la voluntad de Dios sin reservas.

Y si queremos otra señal, aceptemos la que quiere hacer el Señor con nosotros: demos muerte al hombre viejo y renazcamos al nuevo: valiente, sin medias tintas, sin componendas con el mundo; veamos el mal ejemplo donde lo veamos (y digo donde y en quién lo veamos).

 

Y si queremos otra señal, aceptemos la que quiere hacer el Señor con nosotros: demos muerte al hombre viejo y renazcamos al nuevo: valiente, sin medias tintas, sin componendas con el mundo; veamos el mal ejemplo donde lo veamos (y digo donde y en quién lo veamos).

 

Porque nuestro ejemplo es Jesucristo, enviado por el Padre, y lo contenido al respecto en las Sagradas Escrituras, el Magisterio y la Tradición de la Santa Iglesia Católica. Siguiendo este camino, aunque vayamos contracorriente (creo que es lo que nos toca ahora) estaremos aceptando la verdadera señal: la palabra de salvación de Dios para todos nosotros.

¡Feliz día y que Dios les bendiga!

 

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