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Adoración y Liberación

Por Vicente Montesinos

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Jesús

FIRMA INVITADA: La salvación que no cesa…

Carlos Núñez

(… en el miércoles de ceniza)

 

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CRISTO ABRIRÁ SU PASIÓN

EN ESTE MIÉRCOLES SANTO;

EN EL QUE,CON GRAN ESPANTO,

SE VE NUESTRA CONDICIÓN:

UN PUÑADO DE CENIZAS

QUE,CON ALIENTO DIVINO,

-LO MISMO QUE EL AGUA EN VINO-,

SE COMBINAN Y ORGANIZAN…

Y EN CUARENTA DÍAS,DENSOS,

VIVIDOS CON EL SEÑOR,

CAEREMOS EN CUÁNTO AMOR

POR NOSOTROS TUVO,INMENSO…

CON ÉL ENTRAREMOS TODOS,

CON GOZO,EN JERUSALÉN;

CLAMANDO HOSANNA TAMBIÉN

CON NIÑOS,PIEDRAS Y LODOS.

Y AL PONER NUESTROS MANTILLOS,

PARA ALFOMBRAR LA VEREDA,

EL ASNO CASI SE ENREDA

ENTRE SUS PLIEGUES SENCILLOS…

Y LE VEREMOS ECHAR

A LOS CAMBISTAS,DEL TEMPLO;

POR DARNOS DIVINO EJEMPLO

DEL CELO QUE HAY QUE MOSTRAR.

Y CENAREMOS CON ÉL,

EN UNA SALA AMPULOSA;

Y,ARRODILLADO EN LAS LOSAS,

NOS LAVARÁ NUESTROS PIES.

DESPUÉS IREMOS AL HUERTO,

QUE HA DE OLER A VIEJO OLIVO;

Y,TRAS UN BESO,CAUTIVO,

INICIARÁ UN LUTO CIERTO…

PRIMERA ESTACIÓN:ANÁS.

SU PRIMERA BOFETADA.

DIOS AL QUE ULTRAJA LA NADA.

LO MENOS,ODIANDO AL MÁS…

CAIFÁS LLEGARÁ DESPUÉS:

“¿TÚ ERES EL HIJO BENDITO?”.

Y OIRÁ DEL QUE ES INFINITO:

“YO SOY.ÉSTE QUE TÚ VES”.

AL PRETORIO,SITIO ODIADO,

IRÁN SIN INCONVENIENTE.

IREMOS CON ÉL,DOLIENTE,

ANTE UN PRETOR APOCADO.

Y EN UN JUICIO-SIMULACRO,

DE PROVERBIAL COBARDÍA,

SE INICIARÁ LA SANGRÍA

DE ESTE TRIDUO,ATROZ Y SACRO…

LE ARRANCARÁN, A JIRONES,

LA PIEL CON AZOTES RUDOS;

NOSOTROS,…,CALLANDO MUDOS;

BLASFEMANDO,LOS SAYONES.

Y, CON  PUNZANTES ESPINAS,

CORONARÁN SU CABEZA;

SALIENDO UNA POR LA CEJA,

MIENTRAS SU ROSTRO SE INCLINA…

¡TODO EN BALDE!…¡CONDENADO!

LE CARGARÁN CON LA CRUZ.

EL SOL NEGARÁ SU LUZ,

Y EL GÓLGOTA SERÁ ESTRADO.

VERÓNICA;EL CIRINEO;

UNAS MUJERES PIADOSAS…

CAERÁ EL SEÑOR EN LAS LOSAS,

Y LE AZOTARÁN,CUAL REO…

Y EN LA CUMBRE,NUEVA AFRENTA,

PUES HERIRÁN SU PUDOR.

SU CARNE,DE CREADOR,

¡PURÍSIMA!…PUESTA EN VENTA.

LE CLAVARÁN CON GRAN SAÑA.

LE ALZARÁN A NUESTRA VISTA.

SOLDADOS DE LA CONQUISTA,

LE DARÁN VINAGRE EN CAÑA…

DIMAS…,SERÁ RESCATADO,

-IN EXTREMIS-,POR SU AMOR.

Y,PARA COLMO,EL SEÑOR

NOS DARÁ A LO MÁS AMADO:

¡SU MADRE!;QUE,INQUEBRANTABLE,

ESTARÁ A SUS PIES,YA YERTOS…

LE VEREMOS,CASI MUERTO,

HACIENDO EL BIEN,INCANSABLE…

DIRÁ EL SALMO VEINTIDÓS,

Y QUE ESTÁ TODO CUMPLIDO.

UN ESTERTOR.Y,VENCIDO,

ENTREGARÁ EL ALMA A DIOS….

SAN LONGINOS,CON SU LANZA,

TRASPASARÁ SU COSTADO.

AGUA Y SANGRE DE SU LADO

MANARÁN CON GRAN BONANZA:

BROTANDO EN ELLAS LA IGLESIA,

-COMO EVA NACIÓ DE ADÁN-.

AGUA Y SANGRE QUE DARÁN

LA SALVACIÓN QUE NO CESA.

 

 

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Miércoles de ceniza: ¿Y tú, te rendirás?

Vicente Montesinos

 

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“Te adoramos oh Cristo y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mi pecador.” 

Hoy se inicia la Cuaresma, tiempo litúrgico que para el católico es una oportunidad de crecimiento en la fe; una época de maduración y fortalecimiento espiritual; un tiempo rico, único y propio para la reflexión, la oración y el ayuno.

Este Miércoles de Ceniza marca un tiempo de preparación y silencio, en el que el cristiano, con alma gozosa, espera la Pascua del Señor; inicia un tiempo que nos invita a buscar la reconciliación y la verdadera comunión con Dios en el misterio de la cruz, signo de nuestra salvación.

Por eso, este Miércoles de Ceniza luce con santo orgullo esa cruz de ceniza que el sacerdote imponga en tu frente, hazlo, no tengas miedo, no la borres de tu frente al salir de la puerta de la Iglesia por temor al rechazo o al ataque de aquellos que no creen como tú, enséñales que no te avergüenzas de Cristo ni de su Evangelio, que has sido marcado y sellado con la sangre de Cristo y que en correspondencia a su amor, servirás como su humilde instrumento en la construcción del Reino acá en la tierra.

Mira la cruz de Cristo y mira también tu propia cruz y así como Él, entrégate totalmente, con amor, con gozo, no te canses de llevarla; Cristo no se rindió

¿Y tú, te rendirás? No puedes, no debes, si ya elegiste ser cristiano y seguir a Jesús, ¡carga con tu cruz!…

La Cruz de Ceniza podrá ser borrada de nuestra frente, pero la Cruz de Cristo permanecerá eternamente en nuestro corazón…

“Gracias Jesús, por tu cruz y tu resurrección me has salvado Señor, soy todo tuyo. Me pongo a tus pies, si en mi corazón aún hay cosas que me atan a este mundo y no me permiten abrazar tu cruz, te las entregó Señor, porque quiero vivir la eternidad contigo, mi corazón te pertenece. Amén.”

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Perla del Evangelio de hoy (Mc 5, 1-20): el Señor, nosotros y el Diablo.

Vicente Montesinos

 

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… Entonces los espíritus inmundos salieron y entraron en los puercos, y la piara -unos dos mil- se arrojó al mar de lo alto del precipicio y se fueron ahogando en el mar. Los porqueros huyeron y lo contaron por la ciudad y por las aldeas; y salió la gente a ver qué era lo que había ocurrido. Llegan donde Jesús y ven al endemoniado, al que había tenido la Legión, sentado, vestido y en su sano juicio, y se llenaron de temor. Los que lo habían visto les contaron lo ocurrido al endemoniado y lo de los puercos. Entonces comenzaron a rogarle que se alejara de su término

 

 

En el Evangelio de hoy observamos a una persona, poseída por el Diablo; y vemos, según nos indica la Palabra, como le atan cadenas, le ponen cepos…, y él, de una manera sobrenatural, consigue romperlos; lo cual, ciertamente, nos asombra y nos deja perplejos.

Es verdad que el Diablo cuando posee a alguien le da muchísima fuerza física, y la persona logra hacer cosas que nosotros, humanamente, no podemos ni hacer ni entender.

¿Porqué? Porque el diablo, es un ser espiritual, y posee esas capacidades. Ni más, ni menos.

Quien ha presenciado alguna vez un exorcismo, o se ha documentado mínimamente sobre el tema, sabe que Satanás, entre otras muchas cosas, puede hacer a un cuerpo levitar, puede doblar a una persona, contorsionarla, etc…, de una manera que humanamente es inexplicable; y sí, estas cosas son así. El diablo existe y tiene este cierto poder.

Pero este es sólo un lado de la moneda y el menos relevante. ¿Cuál es el otro lado de la moneda? Nosotros. Sí. Nosotros. Que por tener a Dios podemos hacer muchísimo más que este infecto ser espiritual. Podemos romper más cadenas, podemos romper más cepos… Podemos… ¡más que levitar! Porque tenemos a Dios.

Dios es el Creador. Y el diablo es una creatura. De modo que ojalá que la fuerza y la presencia de Dios en nuestra vida nos ayude a superar cualquier cosa y a vencer cualquier adversidad… A sentirnos fuertes… ¡más que el pobre Satanás!

A veces hablo con personas católicas, sobre todo jóvenes, y les pregunto: ¿pero tú crees que Dios está en medio de tu vida? – Sí, claro – suele ser la respuesta.

A continuación prosigo: – Entonces, ¿crees que podrás salir de este problema? – Uf, no…

Nos hace falta algo más de confianza en Dios. Es Todo Amor y es Todopoderoso. Y con Él sí podemos… Estos son los amores de verdad (y no los falsos); y los “sí podemos” de verdad (y no los torticeros)

Queridos hermanos: que nuestros deseos del corazón sean tener siempre a Dios; darnos cuenta de que le tenemos, y ser conscientes de que con Él podemos superar cualquier adversidad.

Y porque hasta el cielo no paramos, ¡que Dios os bendiga!

 

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Perla del Evangelio de hoy: “Quien cumpla la voluntad de Dios, ése es mi hermano…”

Vicente Montesinos (23 de enero de 2018)

 

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En aquel tiempo, llegan la madre y los hermanos de Jesús, y quedándose fuera, le envían a llamar. Estaba mucha gente sentada a su alrededor. Le dicen: «¡Oye!, tu madre, tus hermanos y tus hermanas están fuera y te buscan». Él les responde: «¿Quién es mi madre y mis hermanos?». Y mirando en torno a los que estaban sentados en corro, a su alrededor, dice: «Éstos son mi madre y mis hermanos. Quien cumpla la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre».

 

Sorprende la distancia que parece tomar Jesús con respecto a su familia.

Y es que Jesús inaugura un nuevo concepto de familia: los que creen en Él, como Hijo de Dios vivo, forman la familia de Jesús: los doce Apóstoles y muchos otros discípulos como Marta, María y Lázaro… Y hoy… ¿todos nosotros?

Jesús no rechaza a su familia; y el texto hay que ponerlo en contexto con el resto de la Palabra; pero Jesús sí que toma distancia sobre su ligazón con la familia de sangre, queriéndolos mucho, para establecer una intimidad nueva en su familia “apostólica”.

Esto nos sitúa en un contexto de Iglesia como familia, donde todos debiéramos sentirnos familia en Jesús.

Hoy os invito a que cuando veamos curiosa la reacción de Jesús en algunos pasajes, aprendamos a escrutar el sentido profundo de sus hechos para descubrir su relación con el Reino que está instaurando, esa nueva creación, el mundo de la gracia, la Redención.

Jesús nunca se equivoca, sino que es la verdad, y nosotros somos aprendices de esa Verdad, que es Camino a la Vida. Somos nosotros los que nos equivocamos al escucharle y mal interpretarle; al ponernos en contradicción con Él y sus mandatos, y al, directamente, desobedecerle, a veces desde las más altas responsabilidades, y por lo tanto, con las más altas de las culpas.

Así entenderemos como en este Evangelio en lugar de su familia de la tierra, Jesús ha escogido una familia espiritual. Echa una mirada sobre los hombres sentados a su alrededor y les dice: «Éstos son mi madre y mis hermanos. Quien cumpla la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre» (Mc 3,34-35).

Así pues, recojamos el guante de Jesús, para formar parte de su familia, que no es otro que el del cumplimiento de la voluntad divina.

Una voluntad sin medias tintas, sin correcciones políticas y sin relativismos.

¡Y porque hasta el cielo no paramos, que Dios os bendiga!

 

¡No hagáis proselitismo!

Vicente Montesinos

El Aleluya de hoy nos recuerda: “Jesús proclamaba el Evangelio del reino, y curaba toda dolencia en el pueblo”

O sea, que sí, que Cristo nos libera y nos sana; pero sin dejar, y precisamente por ello, de proclamar a todos la buena noticia.

El Evangelio.

Que quiere que extendamos a todos.

Que nos ordena difundir a todos los pueblos y naciones.

Eso que siempre hemos llamado “evangelizar”; dar testimonio de nuestra fe; proclamar la buena nueva.

Eso que no podemos dejar de hacer, porque es mandato divino.

Eso que hoy desde nuestra propia Iglesia nos dicen que es hacer proselitismo, y que no debemos hacer.

¿Y habrá alguien que me pueda discutir (espero ansioso) que una orden directa de Cristo no podemos desobedecerla, aunque lo diga el mismo Papa?

Como en todas y cada una de las ocasiones, recibiré amonestaciones, y presión para silenciar esta tribuna, circunloquios por la espalda e intrigas palaciegas, pero nunca un argumento que me convenza de que lo que escribo, para gloria de Dios y de su Santa Madre Iglesia, es mentira.

Jesús proclamaba el evangelio del reino, y curaba toda dolencia del pueblo.

Y nos dijo: id y proclamad la buena noticia a todos los pueblos.

Si alguien tiene algo en contra, que lo diga.

¡Y porque hasta el cielo no paramos, que Dios os bendiga!

En el inicio del Tiempo Ordinario… ¿Qué se puede hacer si el Evangelio no es proclamado por los propios cristianos?

Vicente Montesinos

 

 

Ha finalizado el tiempo de Navidad y damos comienzo al tiempo ordinario. La palabra de Dios hoy, al iniciar este camino de lo cotidiano, tan importante, nos habla ya de “convertirnos, y creer en el Evangelio”.

De esta forma quedan claramente unidos y relacionados el “tiempo” de nuestra vida, con la conversión. Es decir: el tiempo que tenemos es el tiempo en el que hemos de convertirnos. Sí o sí. Ni más ni menos.

Pero claro, muchas veces entendemos aquello de la conversión en el sentido estricto de la palabra; es decir, pasar de la increencia a la fe. Pero… ¿y para los que creemos en Dios? ¿Qué es eso de la conversión?.

Pues ni más ni menos que purificar nuestra alma y aumentar nuestra fe. Preguntarnos, en un íntimo diálogo con el Señor: ¿Dios mío, de que cosas debo purificarme?

Acaba de empezar un año (civil), sí. Y todos nos ofrecemos buenos deseos. Eso está muy bien. Pero el mejor deseo es lo que Dios nos ofrece: conviértete; analiza tu vida delante de Dios, y qué aspectos tienes que purificar. ¿La indiferencia hacia ciertos temas en los que te cuesta aterrizar? ¿La pereza ante tantas situaciones? ¿Quizá la lucha para saber encauzar el propio temperamento? ¿La tibieza? ¿La cobardía? … Y así sucesivamente… Porque Dios nos concede el tiempo; es decir, nos concede nuestra vida, para convertirla.

La conversión, por otra parte, pasa por la aceptación de la Palabra de Dios. Creer en el Evangelio. Estar cerca de Dios. “Convertíos y creed en el Evangelio“. ¿Y que es lo que nos convierte? ¡La Palabra de Dios! Es sencillo. Por la Gracias del Señor y la acción del Espíritu Santo, la continua lectura de la Palabra de Dios nos va purificando, aunque nosotros, muchas veces, no nos demos cuenta.

Es pues básico en la vida de piedad, junto a la participación en los Sacramentos; especialmente en la Eucaristía y en la Penitencia; acudir constantemente a la Palabra de Dios, que es la que nos interpela. Es decir: yo no tengo que ser mejor comparándome con otro; sino que tengo que ser mejor, y más santo, comparándome con la Palabra de Dios. Es la única manera.

Evidentemente, no llegaremos a todo lo que allí encontramos. No somos Dios, obviamente. Pero esa es la tendencia que debe de existir en nosotros.

Por otro lado, en el Evangelio de hoy Cristo además hace una llamada a los discípulos, con la que empezamos este tiempo ordinario: “Venid en pos de mí y yo os haré pescadores de hombres”. No olvidemos pues, que es Jesucristo el que nos invita a seguirle. Cada uno en su estado de vida; pero seguirle a Él y ser apóstoles.

Y esto, mis queridos hermanos, hace cada vez más falta. No voy a descubrir América si os hablo de lo tremendamente descompuesto que está el mundo occidental. Nuestra sociedad “civilizada” afronta una serie de problemas impresionantes que vemos cada día, y que producen verdadera tristeza.

Y ante esto… ¿Qué se puede hacer si el Evangelio no es proclamado por los propios cristianos? Nada. No se puede hacer absolutamente nada, si no vamos a todos los pueblos a proclamar la Palabra de Dios, y si no la proclamamos a diario en nuestra vida, en nuestro ambiente, en nuestra sociedad. Si no respondemos a la llamada del Señor de convertir a todos los pueblos. Sí. A todos. Incluyendo nuestras cercanías, nuestras “periferias”, y lo que no son “periferias”. Eso no es proselitismo. Es simplemente cumplir el mandato divino.

Fíjense, queridos hermanos lo sabia que es la Iglesia, y como, al principio del año ordinario nos habla muy claramente de estas ideas: la conversión, el seguir a Jesucristo, el ser apóstoles, y el darnos cuenta de la respuesta que dan los apóstoles. Porque dejándolo todo, le siguieron.

Es el signo de la respuesta pronta a la llamada que Dios nos hace cada día de nuestra vida. Y ahora que empieza un año es un buen momento para “darle una vuelta” a esto; aunque en el fondo, queridos hermanos, es tarea de cada día. Para Dios no hay “año nuevo”. El tiempo es la medida de nuestra vida, regalada por Él para actuar conforme a su Palabra.

Cada día es pues nuevo para Dios, y el Espíritu Santo hará en nosotros nuevas todas las cosas, si nos dejamos hacer.

Cuestionemos pues nuestra vida delante de Dios, como jornaleros de su viña, llamados a testimoniar nuestra vida, a dar razón de nuestra fe, y a vivir sobre todo en la fe, la esperanza y la caridad cristianas; en medio de un mundo al que las felicitaciones le salen en las “Felices Fiestas” o en el “Año Nuevo”, pero que en la vida ordinaria, separado de Dios y de la Gracia, es imposible que persevere en los deseos del bien. Ese bien que es quien realmente nos santifica por la Gracia de Dios.

¡Y porque hasta el cielo no paramos, que Dios os bendiga!

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Hoy celebramos el santísimo y dulcísimo nombre de Jesús

Vicente Montesinos

¡Feliz Navidad!

Vicente Montesinos

De todo corazón os deseo, desde Adoración y Liberación, una triunfal Navidad, en la que el Niño Dios gane nuestros corazones para siempre; y reine en nuestras vidas, porque es el Camino, la Verdad y la Vida, y la única vía al Padre.

¡Hoy Jesús nace de nuevo, y nos relanza al combate!

¡Que la lucha por el Reino nos mantenga siempre unidos!

¡En el Espíritu de Cristo; Feliz Navidad!

 

 

Perla del Evangelio de hoy: “¡Ay de aquel por quién vienen los escándalos! (Cuidado con rebajar el Evangelio)

Vicente Montesinos

 

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Es imposible que no vengan escándalos; pero, ¡ay de aquel por quien vienen! Más le vale que le pongan al cuello una piedra de molino y sea arrojado al mar, que escandalizar a uno de estos pequeños. Cuidaos de vosotros mismos.

 

 

Ayer hablábamos de silencio, de equilibrio… (ver aquí). ¿Ven que cercano estaba otro Evangelio donde Jesús nos demuestra que eso no ha de significar cobardía, aquiescencia con el mal y acomodación al mundo?

Jesús advierte a sus discípulos; y nos sigue advirtiendo a nosotros; que no seamos motivo de escándalo. ¿Y qué es ser motivo de escándalo? Pues ser piedra que hace tropezar; en vez de camino recto que lleva al Padre.

Tal vez el primer escándalo que debemos evitar quienes nos decimos católicos sea el de contradecir con nuestras vidas, actos, acciones y omisiones; el Evangelio.

¿Están nuestros comportamientos lejos del Evangelio? ¿Van incluso contra el Evangelio? Porque si es así (y examínese cada cual), no solo traicionamos al Señor; sino que nos hacemos cómplices del Príncipe de este mundo.

Y ojo; hermanos, especialmente hoy, y vuelvo a lo que escribíamos ayer y arriba les enlazo: Jesús reclama a los discípulos que estén atentos a no rebajar el Evangelio. A no traicionarlo.

Por eso pide a los discípulos: “Andad con cuidado”. Y nos pide hoy que andemos con cuidado.

San Pablo, consciente de ese peligro, advertía también a los ancianos de Éfeso diciendo: “Tened cuidado de vosotros y de toda la grey” (Hch 20,28). Tener cuidado de uno mismo, del comportamiento que cada uno tiene, de la fidelidad al Evangelio es una tarea primordial para cada discípulo.

Pero más aún para los que tienen responsabilidades pastorales… Y cuanto más altas; más graves.

¡Hasta el cielo no paramos!

En el Espíritu del Señor, que Él les bendiga

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