En aquel tiempo, Jesús dijo: «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, pues sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera parecen bonitos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia! Así también vosotros, por fuera aparecéis justos ante los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía y de iniquidad.






En el Evangelio de hoy vemos como Jesús se dirige sin pelos en la lengua a esta serie de personas. ¡Qué personajes, estos escribas y fariseos! Vanidosos, orgullosos, hipócritas.

Muchas veces nosotros también somos un poco falsos en la forma en la que nos relacionamos con Dios. Y muchas veces, igual que los fariseos, creamos falsas imágenes de Dios, que nada tiene que ver con el verdadero Dios.

Jesús nos revela el verdadero rostro del Padre. Su misión fue justamente ésa: hablarnos del verdadero Dios, su Padre, a quien nadie conocía como él.

Que sepamos ser fieles al Padre que Jesús nos muestra en los Evangelios, valientes como Cristo en la denuncia, y lejos de la hipocresía y la falsa imagen de nosotros mismos y de Dios. Pidámoselos al Señor y roguemos el auxilio de su gracia. 

                                        Vicente Montesinos 

Anuncios