La barca se hallaba ya distante de la tierra muchos estadios, zarandeada por las olas, pues el viento era contrario. Y a la cuarta vigilia de la noche vino Él hacia ellos, caminando sobre el mar. Los discípulos, viéndole caminar sobre el mar, se turbaron y decían: «Es un fantasma», y de miedo se pusieron a gritar. Pero al instante les habló Jesús diciendo: «¡Ánimo!, que soy yo; no temáis». Pedro le respondió: «Señor, si eres tú, mándame ir donde tú sobre las aguas»





En el Evangelio de hoy me gusta destacar como  en la persona de Pedro, con sus entusiasmos y debilidades, se describe nuestra fe: siempre frágil y pobre, pero a pesar de todo victoriosa, porque camina hacia el Señor resucitado, en medio de las tormentas y peligros del mundo

Pedro cuando se ve así, en peligro, clama al Señor.

Que nunca dejemos de clamarte, Señor; y que nuestra fe en ti sea cada vez más fuerte. 

                                    Vicente Montesinos

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