Buscar

Adoración y Liberación

Por Vicente Montesinos

Etiqueta

Dios Uno y Trino

La felicidad se encuentra en Dios.

Vicente Montesinos

 

Captura de pantalla 2018-02-25 a las 23.15.51

 

Se afanan muchos por encontrar los ocultos senderos de la dicha en las realidades que fascinan: el mundo (con sus encantos y bellezas), la tecnología, las riquezas, la belleza física, y otros tantos ídolos que aglutinan ingentes cantidades de admiradores.

Más todo esto no son más que pálidos reflejos. Apagados destellos de una superior y única realidad. Por ello nunca se encontrarán en estas cosas ni el manantial, ni la fuente, ni el origen de la felicidad.

Más ambiciosos, nosotros pensamos que todas las participaciones, todas las partículas de felicidad derramadas acá y allá en la tierra, no son más que fragmentos minúsculos y partecillas nimias de la auténtica felicidad, causa y raíz de toda otra que quiera merecer tal nombre.

Como las ansias y deseos del alma son, en este sentido, incontenibles, inmensos e ilimitados, nadie sino el Ser Infinito, Ilimitado y Eterno podrá ser quien proporcione al hombre la saciedad plena en sus deseos de felicidad.

Ya el Obispo de Hipona había comprendido a la perfección toda la profundidad de este pensamiento y lo expresó en una frase que será siempre definitiva en su contenido: “Nos has hecho, Señor, para Ti, e inquieto está nuestro corazón hasta que descanse en Ti” (Confesiones, I, 1)

Afirmar que la felicidad auténtica no se encuentra más que en Dios es decir algo que está muy dentro de la convicción de los fieles católicos. Y sí, Jesucristo nos promete esa felicidad, en una etapa celestial y perdurable; pero nos regala una etapa terrena y humana donde el hombre debe conseguir su perfeccionamiento progresivo, ayudado por la Gracia y la presencia real, vital y operante de Dios.

Él es nuestra dicha, aún en esta tierra. Nuestra felicidad, en este mundo, y en el otro. 

Contra el Edén materialista de todos los tiempos, opone Cristo el paraíso espiritual, que es el resultado de la presencia y acción de Dios en el alma del justo durante su existencia sobre la tierra.

Con San Pablo, “In Ipso vivimus, movemus et sumus”, y es imposible ser conscientes de esta proximidad y cercanía del Señor, y no experimentar los saludables efectos de esta realidad.

Si Dios es la fuente de la felicidad y el cielo es la suma de todas las venturas por hallarse en él Dios, su presencia real y operante en el alma del justo proporcionará lógicamente la alegría, la paz y la felicidad que nadie podrá arrebatar.

En Él encontrará el hombre la saciedad de sus deseos más íntimos, en cuanto es posible en este mundo.

Y por cierto… ¿Donde es más posible? Muy cerquita del sagrario.

Y porque hasta el cielo no paramos, que Dios os bendiga. 

 

—————————————————————

Si quieres contactar conmigo puedes hacerlo en adoracionyliberacion@gmail.com

Si quieres recibir en tu teléfono cada día los artículos de Adoración y Liberación; reflexiones, mensajes católicos y meditaciones para la lucha diaria en la que nos encontramos; manda un e-mail a adoracionyliberacion@gmail.com indicando tu nombre, edad, si eres consagrado o seglar; país de origen y número de teléfono móvil; y serás dado/a de alta en nuestra lista “Adoración y Liberación”. En cumplimiento de la ley de protección de datos, en cualquier momento cualquier persona podrá darse de baja y solicitar la modificación y/o cancelación de sus datos de carácter personal.

Telegrama: Nada puede pasarme que Dios no quiera…

Vicente Montesinos

 

SantoTomasMoroPatronoHumor copia
Santo Tomás Moro, mártir por defender la indisolubilidad del matrimonio.

 

Sabemos sobradamente los tiempos que nos está tocando vivir. No es necesario que me extienda.

Para muchos de los hermanos que habláis conmigo a diario, y para mí mismo, esta época está suponiendo un serio ejercicio de paciencia.

Pido al Señor fortaleza y saber afrontar estas tribulaciones de buen grado, incluso con alegría; para que de esta forma la purificación sea más grande.

No está de más recordar el mensaje que transmite Santo Tomás Moro a su hija desde la cárcel:  “Ten, pues, buen ánimo, hija mía y no te preocupes por mí, sea lo que sea que me pase en este mundo. Nada puede pasarme que Dios no quiera. Y todo lo que Él quiere, por muy malo que nos parezca, es en realidad, lo mejor”.

Quiero que esta sea mi convicción. Quizá, entre tanto sinsentido,  y como apuntara recientemente un buen obispo, el Señor nos quiera recordar, una vez más, que es Él el que hace las cosas, contando con nuestra pobreza y debilidad, como en el caso de María.

Y porque hasta el cielo no paramos, buenas noches hermanos, y que Dios os bendiga.

 

 

—————————————————————

Si quieres contactar conmigo puedes hacerlo en adoracionyliberacion@gmail.com

Si quieres recibir en tu teléfono cada día los artículos de Adoración y Liberación; reflexiones, mensajes católicos y meditaciones para la lucha diaria en la que nos encontramos; manda un e-mail a adoracionyliberacion@gmail.com indicando tu nombre, edad, si eres consagrado o seglar; país de origen y número de teléfono móvil; y serás dado/a de alta en nuestra lista “Adoración y Liberación”. En cumplimiento de la ley de protección de datos, en cualquier momento cualquier persona podrá darse de baja y solicitar la modificación y/o cancelación de sus datos de carácter personal.

Miércoles de ceniza: ¿Y tú, te rendirás?

Vicente Montesinos

 

cuares

 

“Te adoramos oh Cristo y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mi pecador.” 

Hoy se inicia la Cuaresma, tiempo litúrgico que para el católico es una oportunidad de crecimiento en la fe; una época de maduración y fortalecimiento espiritual; un tiempo rico, único y propio para la reflexión, la oración y el ayuno.

Este Miércoles de Ceniza marca un tiempo de preparación y silencio, en el que el cristiano, con alma gozosa, espera la Pascua del Señor; inicia un tiempo que nos invita a buscar la reconciliación y la verdadera comunión con Dios en el misterio de la cruz, signo de nuestra salvación.

Por eso, este Miércoles de Ceniza luce con santo orgullo esa cruz de ceniza que el sacerdote imponga en tu frente, hazlo, no tengas miedo, no la borres de tu frente al salir de la puerta de la Iglesia por temor al rechazo o al ataque de aquellos que no creen como tú, enséñales que no te avergüenzas de Cristo ni de su Evangelio, que has sido marcado y sellado con la sangre de Cristo y que en correspondencia a su amor, servirás como su humilde instrumento en la construcción del Reino acá en la tierra.

Mira la cruz de Cristo y mira también tu propia cruz y así como Él, entrégate totalmente, con amor, con gozo, no te canses de llevarla; Cristo no se rindió

¿Y tú, te rendirás? No puedes, no debes, si ya elegiste ser cristiano y seguir a Jesús, ¡carga con tu cruz!…

La Cruz de Ceniza podrá ser borrada de nuestra frente, pero la Cruz de Cristo permanecerá eternamente en nuestro corazón…

“Gracias Jesús, por tu cruz y tu resurrección me has salvado Señor, soy todo tuyo. Me pongo a tus pies, si en mi corazón aún hay cosas que me atan a este mundo y no me permiten abrazar tu cruz, te las entregó Señor, porque quiero vivir la eternidad contigo, mi corazón te pertenece. Amén.”

—————————————————————

Si quieres contactar conmigo puedes hacerlo en adoracionyliberacion@gmail.com

Si quieres recibir en tu teléfono cada día los artículos de Adoración y Liberación; reflexiones, mensajes católicos y meditaciones para la lucha diaria en la que nos encontramos; manda un e-mail a adoracionyliberacion@gmail.com indicando tu nombre, edad, si eres consagrado o seglar; país de origen y número de teléfono móvil; y serás dado/a de alta en nuestra lista “Adoración y Liberación”. En cumplimiento de la ley de protección de datos, en cualquier momento cualquier persona podrá darse de baja y solicitar la modificación y/o cancelación de sus datos de carácter personal.

Perla del Evangelio de hoy (Mc 5, 1-20): el Señor, nosotros y el Diablo.

Vicente Montesinos

 

Captura de pantalla 2018-01-29 a las 11.47.09

 

 

… Entonces los espíritus inmundos salieron y entraron en los puercos, y la piara -unos dos mil- se arrojó al mar de lo alto del precipicio y se fueron ahogando en el mar. Los porqueros huyeron y lo contaron por la ciudad y por las aldeas; y salió la gente a ver qué era lo que había ocurrido. Llegan donde Jesús y ven al endemoniado, al que había tenido la Legión, sentado, vestido y en su sano juicio, y se llenaron de temor. Los que lo habían visto les contaron lo ocurrido al endemoniado y lo de los puercos. Entonces comenzaron a rogarle que se alejara de su término

 

 

En el Evangelio de hoy observamos a una persona, poseída por el Diablo; y vemos, según nos indica la Palabra, como le atan cadenas, le ponen cepos…, y él, de una manera sobrenatural, consigue romperlos; lo cual, ciertamente, nos asombra y nos deja perplejos.

Es verdad que el Diablo cuando posee a alguien le da muchísima fuerza física, y la persona logra hacer cosas que nosotros, humanamente, no podemos ni hacer ni entender.

¿Porqué? Porque el diablo, es un ser espiritual, y posee esas capacidades. Ni más, ni menos.

Quien ha presenciado alguna vez un exorcismo, o se ha documentado mínimamente sobre el tema, sabe que Satanás, entre otras muchas cosas, puede hacer a un cuerpo levitar, puede doblar a una persona, contorsionarla, etc…, de una manera que humanamente es inexplicable; y sí, estas cosas son así. El diablo existe y tiene este cierto poder.

Pero este es sólo un lado de la moneda y el menos relevante. ¿Cuál es el otro lado de la moneda? Nosotros. Sí. Nosotros. Que por tener a Dios podemos hacer muchísimo más que este infecto ser espiritual. Podemos romper más cadenas, podemos romper más cepos… Podemos… ¡más que levitar! Porque tenemos a Dios.

Dios es el Creador. Y el diablo es una creatura. De modo que ojalá que la fuerza y la presencia de Dios en nuestra vida nos ayude a superar cualquier cosa y a vencer cualquier adversidad… A sentirnos fuertes… ¡más que el pobre Satanás!

A veces hablo con personas católicas, sobre todo jóvenes, y les pregunto: ¿pero tú crees que Dios está en medio de tu vida? – Sí, claro – suele ser la respuesta.

A continuación prosigo: – Entonces, ¿crees que podrás salir de este problema? – Uf, no…

Nos hace falta algo más de confianza en Dios. Es Todo Amor y es Todopoderoso. Y con Él sí podemos… Estos son los amores de verdad (y no los falsos); y los “sí podemos” de verdad (y no los torticeros)

Queridos hermanos: que nuestros deseos del corazón sean tener siempre a Dios; darnos cuenta de que le tenemos, y ser conscientes de que con Él podemos superar cualquier adversidad.

Y porque hasta el cielo no paramos, ¡que Dios os bendiga!

 

————————————————————————————————

Si quieres contactar conmigo puedes hacerlo en adoracionyliberacion@gmail.com

Si quieres recibir en tu teléfono cada día los artículos de Adoración y Liberación; reflexiones, mensajes católicos y meditaciones para la lucha diaria en la que nos encontramos; manda un e-mail a adoracionyliberacion@gmail.com indicando tu nombre, edad, si eres consagrado o seglar; país de origen y número de teléfono; y serás dado/a de alta en nuestra lista “Adoración y Liberación”.

En cumplimiento de la ley de protección de datos, todas las personas que reciben estas comunicaciones van a ser dadas de baja en tanto en cuanto no realicen la petición antes dicha en el e-mail que os hemos facilitado.

En cualquier momento cualquier persona podrá darse de baja y solicitar la modificación y/o cancelación de sus datos de carácter personal.

 

Perla del Evangelio de hoy: “Quien cumpla la voluntad de Dios, ése es mi hermano…”

Vicente Montesinos (23 de enero de 2018)

 

la-biblia copia

 

En aquel tiempo, llegan la madre y los hermanos de Jesús, y quedándose fuera, le envían a llamar. Estaba mucha gente sentada a su alrededor. Le dicen: «¡Oye!, tu madre, tus hermanos y tus hermanas están fuera y te buscan». Él les responde: «¿Quién es mi madre y mis hermanos?». Y mirando en torno a los que estaban sentados en corro, a su alrededor, dice: «Éstos son mi madre y mis hermanos. Quien cumpla la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre».

 

Sorprende la distancia que parece tomar Jesús con respecto a su familia.

Y es que Jesús inaugura un nuevo concepto de familia: los que creen en Él, como Hijo de Dios vivo, forman la familia de Jesús: los doce Apóstoles y muchos otros discípulos como Marta, María y Lázaro… Y hoy… ¿todos nosotros?

Jesús no rechaza a su familia; y el texto hay que ponerlo en contexto con el resto de la Palabra; pero Jesús sí que toma distancia sobre su ligazón con la familia de sangre, queriéndolos mucho, para establecer una intimidad nueva en su familia “apostólica”.

Esto nos sitúa en un contexto de Iglesia como familia, donde todos debiéramos sentirnos familia en Jesús.

Hoy os invito a que cuando veamos curiosa la reacción de Jesús en algunos pasajes, aprendamos a escrutar el sentido profundo de sus hechos para descubrir su relación con el Reino que está instaurando, esa nueva creación, el mundo de la gracia, la Redención.

Jesús nunca se equivoca, sino que es la verdad, y nosotros somos aprendices de esa Verdad, que es Camino a la Vida. Somos nosotros los que nos equivocamos al escucharle y mal interpretarle; al ponernos en contradicción con Él y sus mandatos, y al, directamente, desobedecerle, a veces desde las más altas responsabilidades, y por lo tanto, con las más altas de las culpas.

Así entenderemos como en este Evangelio en lugar de su familia de la tierra, Jesús ha escogido una familia espiritual. Echa una mirada sobre los hombres sentados a su alrededor y les dice: «Éstos son mi madre y mis hermanos. Quien cumpla la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre» (Mc 3,34-35).

Así pues, recojamos el guante de Jesús, para formar parte de su familia, que no es otro que el del cumplimiento de la voluntad divina.

Una voluntad sin medias tintas, sin correcciones políticas y sin relativismos.

¡Y porque hasta el cielo no paramos, que Dios os bendiga!

 

¡No hagáis proselitismo!

Vicente Montesinos

El Aleluya de hoy nos recuerda: “Jesús proclamaba el Evangelio del reino, y curaba toda dolencia en el pueblo”

O sea, que sí, que Cristo nos libera y nos sana; pero sin dejar, y precisamente por ello, de proclamar a todos la buena noticia.

El Evangelio.

Que quiere que extendamos a todos.

Que nos ordena difundir a todos los pueblos y naciones.

Eso que siempre hemos llamado “evangelizar”; dar testimonio de nuestra fe; proclamar la buena nueva.

Eso que no podemos dejar de hacer, porque es mandato divino.

Eso que hoy desde nuestra propia Iglesia nos dicen que es hacer proselitismo, y que no debemos hacer.

¿Y habrá alguien que me pueda discutir (espero ansioso) que una orden directa de Cristo no podemos desobedecerla, aunque lo diga el mismo Papa?

Como en todas y cada una de las ocasiones, recibiré amonestaciones, y presión para silenciar esta tribuna, circunloquios por la espalda e intrigas palaciegas, pero nunca un argumento que me convenza de que lo que escribo, para gloria de Dios y de su Santa Madre Iglesia, es mentira.

Jesús proclamaba el evangelio del reino, y curaba toda dolencia del pueblo.

Y nos dijo: id y proclamad la buena noticia a todos los pueblos.

Si alguien tiene algo en contra, que lo diga.

¡Y porque hasta el cielo no paramos, que Dios os bendiga!

En el inicio del Tiempo Ordinario… ¿Qué se puede hacer si el Evangelio no es proclamado por los propios cristianos?

Vicente Montesinos

 

 

Ha finalizado el tiempo de Navidad y damos comienzo al tiempo ordinario. La palabra de Dios hoy, al iniciar este camino de lo cotidiano, tan importante, nos habla ya de “convertirnos, y creer en el Evangelio”.

De esta forma quedan claramente unidos y relacionados el “tiempo” de nuestra vida, con la conversión. Es decir: el tiempo que tenemos es el tiempo en el que hemos de convertirnos. Sí o sí. Ni más ni menos.

Pero claro, muchas veces entendemos aquello de la conversión en el sentido estricto de la palabra; es decir, pasar de la increencia a la fe. Pero… ¿y para los que creemos en Dios? ¿Qué es eso de la conversión?.

Pues ni más ni menos que purificar nuestra alma y aumentar nuestra fe. Preguntarnos, en un íntimo diálogo con el Señor: ¿Dios mío, de que cosas debo purificarme?

Acaba de empezar un año (civil), sí. Y todos nos ofrecemos buenos deseos. Eso está muy bien. Pero el mejor deseo es lo que Dios nos ofrece: conviértete; analiza tu vida delante de Dios, y qué aspectos tienes que purificar. ¿La indiferencia hacia ciertos temas en los que te cuesta aterrizar? ¿La pereza ante tantas situaciones? ¿Quizá la lucha para saber encauzar el propio temperamento? ¿La tibieza? ¿La cobardía? … Y así sucesivamente… Porque Dios nos concede el tiempo; es decir, nos concede nuestra vida, para convertirla.

La conversión, por otra parte, pasa por la aceptación de la Palabra de Dios. Creer en el Evangelio. Estar cerca de Dios. “Convertíos y creed en el Evangelio“. ¿Y que es lo que nos convierte? ¡La Palabra de Dios! Es sencillo. Por la Gracias del Señor y la acción del Espíritu Santo, la continua lectura de la Palabra de Dios nos va purificando, aunque nosotros, muchas veces, no nos demos cuenta.

Es pues básico en la vida de piedad, junto a la participación en los Sacramentos; especialmente en la Eucaristía y en la Penitencia; acudir constantemente a la Palabra de Dios, que es la que nos interpela. Es decir: yo no tengo que ser mejor comparándome con otro; sino que tengo que ser mejor, y más santo, comparándome con la Palabra de Dios. Es la única manera.

Evidentemente, no llegaremos a todo lo que allí encontramos. No somos Dios, obviamente. Pero esa es la tendencia que debe de existir en nosotros.

Por otro lado, en el Evangelio de hoy Cristo además hace una llamada a los discípulos, con la que empezamos este tiempo ordinario: “Venid en pos de mí y yo os haré pescadores de hombres”. No olvidemos pues, que es Jesucristo el que nos invita a seguirle. Cada uno en su estado de vida; pero seguirle a Él y ser apóstoles.

Y esto, mis queridos hermanos, hace cada vez más falta. No voy a descubrir América si os hablo de lo tremendamente descompuesto que está el mundo occidental. Nuestra sociedad “civilizada” afronta una serie de problemas impresionantes que vemos cada día, y que producen verdadera tristeza.

Y ante esto… ¿Qué se puede hacer si el Evangelio no es proclamado por los propios cristianos? Nada. No se puede hacer absolutamente nada, si no vamos a todos los pueblos a proclamar la Palabra de Dios, y si no la proclamamos a diario en nuestra vida, en nuestro ambiente, en nuestra sociedad. Si no respondemos a la llamada del Señor de convertir a todos los pueblos. Sí. A todos. Incluyendo nuestras cercanías, nuestras “periferias”, y lo que no son “periferias”. Eso no es proselitismo. Es simplemente cumplir el mandato divino.

Fíjense, queridos hermanos lo sabia que es la Iglesia, y como, al principio del año ordinario nos habla muy claramente de estas ideas: la conversión, el seguir a Jesucristo, el ser apóstoles, y el darnos cuenta de la respuesta que dan los apóstoles. Porque dejándolo todo, le siguieron.

Es el signo de la respuesta pronta a la llamada que Dios nos hace cada día de nuestra vida. Y ahora que empieza un año es un buen momento para “darle una vuelta” a esto; aunque en el fondo, queridos hermanos, es tarea de cada día. Para Dios no hay “año nuevo”. El tiempo es la medida de nuestra vida, regalada por Él para actuar conforme a su Palabra.

Cada día es pues nuevo para Dios, y el Espíritu Santo hará en nosotros nuevas todas las cosas, si nos dejamos hacer.

Cuestionemos pues nuestra vida delante de Dios, como jornaleros de su viña, llamados a testimoniar nuestra vida, a dar razón de nuestra fe, y a vivir sobre todo en la fe, la esperanza y la caridad cristianas; en medio de un mundo al que las felicitaciones le salen en las “Felices Fiestas” o en el “Año Nuevo”, pero que en la vida ordinaria, separado de Dios y de la Gracia, es imposible que persevere en los deseos del bien. Ese bien que es quien realmente nos santifica por la Gracia de Dios.

¡Y porque hasta el cielo no paramos, que Dios os bendiga!

Si quieres contactar conmigo puedes hacerlo en adoracionyliberacion@gmail.com

 

 

 

 

 

“Hasta el cielo no paramos”, otra gran noticia, y esperando a la reserva espiritual de Occidente…

Vicente Montesinos

 

 

 

 

Ayer mismo sacábamos a la luz la estupenda noticia de la profesión de fe sobre el sacramento del matrimonio de los tres obispos kazajos; un verdadero impulso a la lucha por el restablecimiento de la sana doctrina y la continuidad magisterial bimilenaria en el seno de nuestra, hoy, atribulada Iglesia Católica.

 

Enlace al artículo de ayer: URGENTE: TRES OBISPOS CONTRA AMORIS LAETITIA

 

En este mismo artículo les decía que  “Su claridad meridiana y atrevimiento va a “hacer pupa” en el Bergoglismo recalcitrante. Y si no al tiempo…”.  Y les apuntaba que quizá, siguiendo con el humilde trabajo y oración de tantos hermanos, 2018 fuera el año de la extensión gozosa de la reconquista de la Sana Doctrina y fidelidad a Nuestro Señor.

Alguno me tachó de utópico ayer. Prefiero seguir soñando, luchando, rezando, y con el mazo dando.

Creo que el Resto Fiel de católicos, principalmente laicos, que estamos humildemente dando la cara contra la barbaridad que es Amoris Laetitia y muchos otros aspectos del Pontificado de Francisco, desde dentro de la Iglesia, desde la caridad, y sin temor a ser “misericordiados” (y de hecho siéndolo); hemos de seguir con decisión, recta conciencia y sin miedo, por la fidelidad a Cristo y a su Santa Madre Iglesia; y sometiéndonos a Dios Todopoderoso, que nos juzgará. Y que de esta forma se pueden conseguir muchas cosas. ¡Claro que sí! ¿Sino, como? ¡Rezando! ¡Y actuando! ¡Indisociablemente!

Y algunos dirán hoy que es otra casualidad, pero la cuestión es que de nuevo volvemos a gozar con otra gran noticia, a Dios gracias; y es que dos arzobispos italianos (Carlo María Viganó, que fuera Nuncio en EEUU, y Luigi Negri, arzobispo emérito de Ferrara)  firman la profesión de fe sobre el sacramento del matrimonio de los obispos kazajos de la que ayer les hablábamos.

 

 

Y algunos dirán hoy que es otra casualidad, pero la cuestión es que de nuevo volvemos a gozar con otra gran noticia, a Dios gracias; y es que dos arzobispos italianos (Carlo María Viganó, que fuera Nuncio en EEUU, y Luigi Negri, arzobispo emérito de Ferrara)  firman la profesión de fe sobre el sacramento del matrimonio de los obispos kazajos de la que ayer les hablábamos.

 

 

Aquí tienen enlace a la noticia:

 

Enlace a la noticia sobre los dos Arzobispos italianos que se suman a los tres Obispos Kazajos

 

Después de todo. ¿Puede o no ser el 2018 el año en el que empecemos a ver los frutos de nuestra oración y esfuerzo?

La revolución llega a Italia; y no tiene visos de parar. Seamos optimistas. Es necesario que tantos y tantos obispos y cardenales que deben, necesariamente, pensar como nosotros (que para eso están más preparados y formados, y son sucesores de los apóstoles por cuya sucesión y fidelidad luchamos), se atrevan por fin a dar el paso que ya han dado Schneider, Peta, Langa, Viganó y Negri.

La misericorditis actual, que envuelve las gravísimas herejías que denunciamos, ahoga las distintas realidades de nuestra Iglesia, y con ellas a sus cabezas, pastores, prelados y príncipes. Y ello ha de acabar.

El hecho de que estos valientes obispos corrijan con su sana doctrina a la errónea es un motivo para dar profundas gracias a Dios, tener esperanza y seguir luchando.

Nos jugamos mucho. Nos jugamos todo. Porque recuerden… ¡Hasta el cielo no paramos!

 

P.D: Por cierto; mis queridos obispos españoles… ¿Para cuando el primero en sumarse a la lista? Recuerden que una vez fuimos la Reserva Espiritual de Occidente…

 

 

 

¡Feliz Navidad!

Vicente Montesinos

De todo corazón os deseo, desde Adoración y Liberación, una triunfal Navidad, en la que el Niño Dios gane nuestros corazones para siempre; y reine en nuestras vidas, porque es el Camino, la Verdad y la Vida, y la única vía al Padre.

¡Hoy Jesús nace de nuevo, y nos relanza al combate!

¡Que la lucha por el Reino nos mantenga siempre unidos!

¡En el Espíritu de Cristo; Feliz Navidad!

 

 

Sitio web ofrecido por WordPress.com.

Subir ↑