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Adoración y Liberación

Por Vicente Montesinos

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Opus Dei

¿Qué pasa en el Opus Dei? (2 de 2)

Vicente Montesinos

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Siguiendo con la primera parte de mi artículo, nos habíamos quedado en la siguiente cuestión. ¿Qué pasa en el Opus Dei?

Ya hace más de dos años leí una entrevista al Vicario General de la Obra; Mario Fazio, al que un medio como El País estaba encantado de entrevistar; y donde él parecía encantado de ser entrevistado, y, de paso, de haberse conocido. Todavía vivía Monseñor Echevarría; pero ya era evidente que Bergoglio había comenzado el encumbramiento de Fazio, ese amigo “con el Francisco se tutea”; número 2 de la obra; y que tras Ocáriz, Dios quiera que dentro de mucho tiempo, y si el mismo Señor no lo remedia, pasará a ser Prelado.

En dicha entrevista yo leí preocupado, y resistiéndome a darle importancia, cierta cosas manifestadas por el medio como que “El intento del Opus Dei por sintonizar con la onda renovadora del papa Francisco se llama Mariano Fazio“. Y con más preocupación leí ciertas respuestas de Fazio, como que, y por sólo mencionar algunas:

  • El papa Francisco ha introducido oxígeno a la Iglesia, que salía de un periodo complicado. Transmite la esencialidad del Evangelio. El oxígeno en gran parte se debe a la coherencia del papa Francisco, que hace lo que dice
  • Espero que lo que se está dando en el papado se repita en todos los ámbitos de la Iglesia, que esto no se quede como algo propio de un estilo Francisco
  • “Ahora Francisco está yendo más al corazón…”
  • A la pregunta de ¿Cómo se ven desde el Opus gestos de Francisco como casar a una madre soltera o recibir a un transexual…?, respondía: “Creo que está siguiendo el ejemplo de Jesucristo que vino a salvar a todos, pero en particular a los enfermos, a los pecadores… Todos somos pecadores. Me parece que no solo es bueno sino que es necesario. Yo no solo no condeno sino que aplaudo”
  • A la pregunta sobre la frase de Bergoglio de “quién soy yo para juzgar a los gais”, manifestó que “Está en plena coherencia con lo que dice San Pablo: solo Dios juzga. Esa frase no implica relativismo, sino respeto total y absoluto por cada persona”

Entenderán que el cuerpo se me quedara algo descompuesto tras dicha entrevista.

Falleció Echevarría, Fazio siguió acaparando protagonismo; y Francisco siguió con su plan de acabar con el Opus de San Josemaría desde dentro; y con Fazio como Caballo de Troya.

Todos saben a que me refiero, y a como el Opus ha dejado de ser el Opus que conocimos. Ni un atisbo de duda o crítica hacia lo criticable del Papa que esté fuera de una declaración ex-cathedra… Ni una palabra ante barbaridades tales como aquella de que las mujeres que tienen muchos hijos paren como conejas, con el dolor que supuso eso para tantas familias de la Obra… Ninguna declaración de ningún responsable de la Obra más allá de justificaciones infumables.

El colmo de la etapa Fazio llegó en septiembre de 2017, cuando el amigo y compatriota del Papa censuró y desautorizó con inusitada dureza (lo hizo él, y no el Prelado) a miembros del Opus Dei que firmaron la necesaria y valiente “correctio filialis” y les acusó de “escandalizar a toda la Iglesia con manifestaciones de desunión”.  El asunto fue, desde mi punto de vista, lamentable y escandaloso, por muchas razones, que ya conocen, y en las que no es necesario ahora extenderse.

En fin; todos pueden ver de que males adolece hoy el Opus Dei y que es lo que están sufriendo muchos miembros, colaboradores, fieles y simpatizantes de la obra, absolutamente abandonados en su fe por un Papa a la deriva en doctrina, y con el apéndice del Papa dentro de la Obra cercenando lo que siempre fue su modo de vivir la absoluta fidelidad al Magisterio bimilenario, la Sana Doctrina, la Tradición y las Sagradas Escrituras.

Lo que le pasa es que ha escondido las tres campanadas proféticas de San Josemaría Escrivá, donde el gran santo de Barbastro diagnosticó de forma clarividente los males que afligían y los que iban a afligir a la Iglesia; dando los oportunos remedios y soluciones, de los que la Obra, y toda la Iglesia, no ha hecho más que huir en dirección contraria

¿Qué le pasa al Opus Dei? Pues vamos a ser claros. Lo que le pasa es que ha escondido las tres campanadas proféticas de San Josemaría Escrivá, donde el gran santo de Barbastro diagnosticó de forma clarividente los males que afligían y los que iban a afligir a la Iglesia; dando los oportunos remedios y soluciones, de los que la Obra, y toda la Iglesia, no ha hecho más que huir en dirección contraria. Y ahora, que eso males son mucho más graves, y dichas Campanadas y sus recetas, necesarísimas, el Opus no desentierra las mismas, sino todo lo contrario; echa, con su increíble Bergoglismo, más capas de tierra sobre las tres finadas. Creo, tras mucho meditarlo, que esta traición al fundador es el resumen de todos los problemas. A partir de ahí; todos los que quieran, por ejemplo:

  • Sonrojante papismo, rayante en papolatría hacia un pontífice que encarna todos los valores doctrinales contrarios a los de San Josemaría.
  • Cierre de ojos a la dramática situación que está atravesando la Iglesia, aceptando acríticamente todo lo que viene de Roma, por nefasto que sea. Evidentemente hay que estar con el Papa, pero en la medida, y sólo en ella, en que el Papa esté con la Iglesia. De eso sabía mucho uno de los más grandes católicos de la Historia: San Josemaría.

  • Incapacidad de entusiasmar a tantos católicos tradicionales que fuimos acercándonos a la obra, buscando refugio espiritual, doctrinal y litúrgico ante la exacerbación de lo peor del Vaticano II. Muchos hemos buscado lo tradicional en la Obra y lo que la Obra nos muestra es una versión disimulada del modernismo del que huíamos. Con el agravante de que atrayendo al resto fiel y tradicional, y no actuándose conforme a él; a ese grupo se le desactiva y adormece para la batalla.

En fin. Mis amados padres y hermanos de la obra. ¿Porque no hacen publicas las Tres Campanadas, que son patrimonio de la Iglesia Universal, cuando ya denunciaban de forma profética lo que hoy estamos viviendo en la Iglesia Catolica? ¿Porque no buscar en ellas el remedio a las “conejas”, los “Luteros testigos del Evangelio”,  los “Amores de Leticia” y tantas otras cosas; en vez de ayudar, con el silencio, a que sigan implementándose estas herejías en una Iglesia a la deriva? ¿Porque no preguntarse que habría hecho San Josemaría en estos casos?

Pues San Josemaría hubiera sido claro. No les quepa la menor duda; porque con él no había doble lenguaje, ni ambigüedades. Iba al grano; y con él y su obra siempre encontrábamos claridad, confirmación en la fe y certeza evangélica. ¿Porqué lleva tanto tiempo el Opus mirando hacia el otro lado, y más aún desde que llegó Bergoglio a Roma, ascendió Fazio y fue nombrado Prelado Ocariz? ¿Habría San Josemaría contemporizado con la mentira? ¿Su prudencia le habría llevado a permitir la herejía? No. Saben que no, queridos hermanos.

¿Porqué lleva tanto tiempo el Opus mirando hacia el otro lado, y más aún desde que llegó Bergoglio a Roma, ascendió Fazio y fue nombrado Prelado Ocariz? ¿Habría San Josemaría contemporizado con la mentira? ¿Su prudencia le habría llevado a permitir la herejía? No. Saben que no, queridos hermanos. 

Y en otro orden de cosas, me pregunto. ¿Porque el prelado todavía no es obispo, a diferencia de Echevarría, que fue nombrado casi inmediatamente?  ¿Es que debo pensar que aún ha de tragar con más cosas el Opus Dei para ello? 

La “misericorditis” de este papado además ha conseguido dividir el Opus Dei entre los fieles seguidores de San Josemaría y los “faziosos”. Así de triste. Y la lucha está siendo fuerte. Doy fe porque ahora estoy en contacto con mucha gente de la obra más allá de la gente de los Centros de mi Diócesis.

¿Qué pueden tener que ver ahora un valiente Aberasturi o un Livieres; con un Boo o un Arregui, portavoz de Torreciudad y amigo del antinatalista Sanchez Sorondo, denunciado ya por el gran Sanahuja; como bien se ha preguntado en más de una ocasión Echenique? ¿Y con el ínclito Obispo de Tarragona, sobre el que no voy a hacer ningún comentario?

¿Qué pasa con el Opus Dei? ¿Hacia donde va? Me pregunto esto con gran tribulación. Podría estar escribiendo, casi sin dolor, y anestesiado, de los jesuitas, de los maristas, o de tantas realidades eclesiales de su cuerda, a las que doy por perdidas; y de las que poco espero… Pero hacerlo del Opus me duele… Por San Josemaría… Por su Obra… Por los fieles “fieles” (tantos)… Por las Campanadas enterradas… Por la Iglesia… Por el futuro…

En espera de que Dios ayude, si es su voluntad, a que esto, como todo lo demás, se reconduzca…. sigamos ofreciendo oración, penitencia y mortificación.

Porque hasta el cielo no paramos.

¿Qué pasa en el Opus Dei? (1 de 2)

Vicente Montesinos

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San Josemaría Escrivá, el Beato Álvaro del Portillo, y Monseñor Javier Echevarría;  fundador y dos primeros sucesores, respectivamente, al frente del Opus Dei.

Muchos de nosotros tenemos enorme devoción a San Josemaría Escrivá. Por su obra (escrita, que nos ha acompañado desde la más tierna infancia) y por su Obra (a la que aunque no hayamos pertenecido; siempre hemos visto con admiración por su ingente tarea desarrollada en todo el mundo, sin la que no se entendería la vida de la Iglesia en el último tercio del siglo XX). Y es que no ha sido nimia la gran tarea del Opus Dei de favorecer la santificación del hombre y la mujer en la vida ordinaria, desde un respeto a la tradición y a la sana doctrina de la Iglesia, un amor a la liturgia bien cuidada digno de admiración después del Vaticano II, y un intenso programa de formación y oración para los fieles católicos.

Y es que no ha sido nimia la gran tarea del Opus Dei de favorecer la santificación del hombre y la mujer en la vida ordinaria, desde un respeto a la tradición y a la sana doctrina de la Iglesia, un amor a la liturgia bien cuidada digno de admiración después del Vaticano II, y un intenso programa de formación y oración para los fieles católicos. 

Muchos de nosotros, con decenas de años de participación diaria en la vida eclesial, en sus más diversas formas y compromisos; fuimos acercándonos cada vez más a la obra; buscando refugio espiritual, doctrinal y litúrgico ante la exacerbación de lo peor del Vaticano II dentro de las distintas realidades eclesiales, en lo que yo vengo en llamar el Vaticano III, imaginario concilio convocado, celebrado y aplicado por Francisco desde que ocupa la silla de Pedro.

No se si muchos de nosotros, pero mi familia sí; hemos encontrado gente con alta preparación doctrinal en el Opus Dei; mucha formación, un modo de vida personal y familiar ejemplar, y una admirable fidelidad a la Iglesia.

No se si muchos de nosotros, pero mi familia sí; hemos encontrado dos laicos consagrados que nos han atendido con cariño, de acuerdo a las formas de organización de la obra, y nos han tendido puentes y recursos formativos de manera generosa y cariñosa.

No se si muchos de nosotros, pero mi familia sí hemos encontrado a grandes sacerdotes en la obra; de los de sotana, rosario en mano, comunión de rodillas y en la boca, confesión de las de toda la vida, constante oración ante el sagrario, y acompañamiento exquisito a las personas y familias.

No se si muchos de nosotros, pero mi familia sí; hemos encontrado un sacerdote concreto, al que estaremos eternamente agradecidos, por su acogida, su cariño, su fidelidad y recta conducta, su ayuda, y su orientación; hasta el punto de confiarle con agrado nuestra Dirección Espiritual y hasta el bautismo de nuestros hijos. Le mandaré este artículo; y puede que le duela, por los interrogantes que voy a hacerme a continuación; y si ello fuera así; ya de antemano le pido disculpas. Sabe bien, querido Don…, que mi intención con este artículo es buena; aunque pueda equivocarme; y que aunque usted siempre me aconsejó la prudencia y acordarme de los Hijos de Noé, humildemente, y puede que equivocadamente, creo que Nuestra Iglesia necesita ya de voces valientes que ayuden a que algo, de lo necesario, pueda cambiar, por nuestro profundo sentimiento CATÓLICO. Le queremos, Don… .

No se muchos de nosotros, pero mi familia sí, estábamos convencidos de haber hallado en la Obra la vocación especifica desde la que el Señor nos pedía apoyar el resto de nuestra vida personal y espiritual, y de compromisos con la Iglesia… Y sin embargo, desgraciadamente, puedo afirmar que, en estos momentos, esa vía esta en suspenso; porque las dudas y los interrogantes son muchos (y con los que no quiero apabullar a este sacerdote, que bastante tiene); tras un serio y prolongado período de discernimiento, lectura, búsqueda, observación e investigación (y en este momento hablo sólo en mi nombre, y exclusivamente en mi nombre).

Y la pregunta que me surge después de todo este tiempo es… ¿Qué pasa en el Opus Dei?

Y para no aburrirles; y darles un rato de despeje mental; dejo el análisis de ello para la segunda y última entrega de este artículo en dos capítulos, en cuya primera parte he querido introducirles desde que situación personal y conocimiento llego a los interrogantes que en la segunda parte vamos a intentar dilucidar. Les aconsejo esperar a la segunda parte para realizar sus comentarios al artículo en su conjunto, que recibiré, como siempre, con mucho agrado.

Hasta muy muy pronto (…continuará)

De Juan Claudio Sanahuja; y la necesidad de más hombres así…

Vicente Montesinos

 

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El Padre Juan Claudio Sanahuja; fallecido en diciembre de 2016 a los 69 años. 

 

Dice mi hermano Arturo que tenemos un ejemplo de otro gran profeta de los últimos tiempos, que no se cansó de denunciar la reingeniería social y las mentiras de la ONU: Juan Claudio Sanahuja. No se equivoca.

Yo no quiero dejar de hacerle mi pequeño homenaje a Monseñor Sanahuja (​por su empeño, en 2011, Benedicto XVI le otorgó el título de Capellán de Su Santidad) fallecido el pasado diciembre. Porque es necesario, en estos tiempos revueltos, que no olvidemos el legado de estos hombres de Iglesia, que, literalmente, y si se me permite la expresión, se partieron la cara por ella.

Este cura argentino (querido hermano Juan; de Argentina llegaban cosas muy buenas…) llegó a ser, desde su sencillez, consultor del Vaticano, sin buscarlo, y sobre todo, especialista en lo que podríamos llamar la “ideología” de las Naciones Unidas. Además fue un incansable defensor, desde la sana doctrina, de la vida humana y la familia; sobre las que se nos pide apostatar, justamente para entrar en ese “orden”, que el padre Sanahuja ya preveía, y denunciaba.

Su libro; visionario, audaz, clarividente, y adelantado a su tiempo, llamado  “Poder Global y Religión Universal”; explica a las mil maravillas lo que se nos venía encima y tantos temíamos, y como Sanahuja bien sabía, ya está aquí: el intento de crear un Gobierno Mundial y una nueva religión universal (que no es la cristiana, se lo aseguro, aunque desde dentro de nosotros mismos parece que a veces trabajemos en ello).

Ordenado sacerdote en 1972; pertenecía al clero de la Prelatura del Opus Dei; y fue profesor del Studium Generale de la Prelatura del Opus Dei en Argentina; además, entre otras cosas, de asesor del Vaticano con Juan Pablo II y Benedicto XVI.

 

Ordenado sacerdote en 1972; pertenecía al clero de la Prelatura del Opus Dei; y fue profesor del Studium Generale de la Prelatura del Opus Dei en Argentina; además, entre otras cosas, de asesor del Vaticano con Juan Pablo II y Benedicto XVI.

 

Fue un ejemplo claro para todos los que pensamos que se puede ceder, pero hasta donde empieza la traición a Cristo.

Padre Juan Claudio. ¡Cuanta falta nos hacen hombres como usted! Desde la Gloria Eterna, desde donde contempla esos pasos terribles hacia el Nuevo Orden Mundial; ayúdenos, con su intercesión, a los que queremos luchar contra ello; y poco sabemos, a no cesar en la batalla.

E interceda mucho por los pastores que no luchan contra los proyectos malévolos de la ONU, omitiendo su deber de denunciarlos. Para que dejen de confundir a la Iglesia que prometieron defender y santificar.

Porque como bien señalaba Arturo… “de Dios nadie se burla”. (Gal.6,7)

 

 

 

 

 

 

¡San Josemaria, ruega por nosotros!

Al final de esta jornada que la Iglesia ha dedicado a honrar la memoria de San Josemaria, nos ponemos en manos de la Santa Madre De Dios, María Santísima, y bajo su atenta mirada, pedimos a nuestro Santo siga intercediendo por la Iglesia,  por el Papa, por el mundo y por todos nosotros, al Buen Padre. 

¡San Josemaria, ruega por nosotros! 

Noveno Día de la Novena a San Josemaría Escrivá de Balaguer: Para Pedir la ayuda de nuestra Señora. 




Por la señal de la Santa cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

NOVENO DÍA: Para Pedir la ayuda de nuestra Señora

REFLEXIÓN

Debió de sufrir mucho el Corazón dulcísimo de María, al presenciar aquella crueldad colectiva, aquel ensañamiento que fue, de parte de los verdugos, la Pasión y Muerte de Jesús. Pero María no habla. Como su Hijo, ama, calla y perdona. Esa es la fuerza del amor (Amigos de Dios, 237). Cuando somos de verdad hijos de María comprendemos esa actitud del Señor, de modo que se agranda nuestro corazón y tenemos entrañas de misericordia (Es Cristo que pasa, 146). Acostúmbrate a poner tu pobre corazón en el Dulce e Inmaculado Corazón de María, para que te lo purifique de tanta escoria, y te lleve al Corazón Sacratísimo y Misericordioso de Jesús (Surco, 830).

INTENCIÓN

Madre de misericordia, consoladora de los afligidos, refugio de los pecadores, Tú que estuviste unida al sacrificio de Jesús, cuando derramaba la sangre en la Cruz para limpiarnos de nuestro pecados, ten compasión de nosotros, pobres pecadores, que no conseguimos perdonar. Haz que, cuando sintamos que nos quema el rencor, la rabia o el deseo de venganza, nos acordemos de Ti; haz que no olvidemos que tenemos una Madre que nos ama y que quiere ablandar la dureza de nuestro corazón con el calor de su corazón inmaculado. Acógenos, Madre, en tu regazo como niños pequeños; calma con tu sonrisa nuestra cólera; consíguenos de tu Hijo el don de disculpar, de olvidar y de no remover amarguras; y también el de amar y querer bien a los que no nos quieren bien. Llévanos, Madre —como pide San Josemaría—, bien adentro del Corazón Sacratísimo y Misericordioso de Jesús.

ORACIÓN FINAL

Oh Dios, que por mediación de la Santísima Virgen otorgaste a San Josemaría, sacerdote, gracias innumerables, escogiéndole como instrumento fidelísimo para fundar el Opus Dei, camino de santificación en el trabajo profesional y en el cumplimiento de los deberes ordinarios del cristiano: haz que yo sepa también convertir todos los momentos y circunstancias de mi vida en ocasión de amarte, y de servir con alegría y con sencillez a la Iglesia, al Romano Pontífice y a las almas, iluminando los caminos de la tierra con la luminaria de la fe y del amor. Concédeme por la intercesión de San Josemaría el favor que te pido… (pídase). Así sea.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Octavo Día de la Novena a San Josemaría Escrivá de Balaguer: Para Devolver Bien por Mal. 



Por la señal de la Santa cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.


OCTAVO DÍA: Para Devolver Bien por Mal


REFLEXIÓN

A nuestra reincidencia en el mal, responde Jesús con su insistencia en redimirnos, con abundancia de perdón (Via Crucis, VII estación). Valen tanto los hombres, su vida y su felicidad, que el mismo Hijo de Dios se entrega para redimirlos, para limpiarlos, para elevarlos (Es Cristo que pasa, 165). Tarea del cristiano: ahogar el mal en abundancia de bien (Surco, 864). Acostúmbrate a apedrear a esos pobres «odiadores», como respuesta a sus pedradas, con Avemarías (Forja, 650).

INTENCIÓN

Buen Jesús, yo reconozco que, cuando me siento ofendido, comienza a hervir dentro de mí el deseo del desquite. ¡Exactamente lo que Tú no hiciste! ¡Qué difícil es contener la fantasía de las venganzas pequeñas o grandes que mi imaginación construye. Y, sin embargo, sé que debería pensar en perdonar! Haz, Señor, que, cuando me sienta así, vengan a mi memoria tus palabras: “Amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persigan” (Mt 5, 44), y las de San Pablo: “no te dejes vencer por el mal; al contrario, vence el mal con el bien” (Rm 12, 21). Yo te suplico, Señor, que la meditación de las palabras de San Josemaría para el día de hoy despierten en mí, por su intercesión, decisiones de rezar siempre por los que me causan un mal y de desearles el bien, de “ahogar el mal en abundancia de bien”.



ORACIÓN FINAL

Oh Dios, que por mediación de la Santísima Virgen otorgaste a San Josemaría, sacerdote, gracias innumerables, escogiéndole como instrumento fidelísimo para fundar el Opus Dei, camino de santificación en el trabajo profesional y en el cumplimiento de los deberes ordinarios del cristiano: haz que yo sepa también convertir todos los momentos y circunstancias de mi vida en ocasión de amarte, y de servir con alegría y con sencillez a la Iglesia, al Romano Pontífice y a las almas, iluminando los caminos de la tierra con la luminaria de la fe y del amor. Concédeme por la intercesión de San Josemaría el favor que te pido… (pídase). Así sea.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Cuarto Día de la Novena a San Josemaría Escrivá de Balaguer: para vencer la ira. 


Relieve. Capilla de la Parroquia de San Josemaria en Valencia



Por la señal de la Santa cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.


CUARTO DÍA: Para Vencer la Ira
REFLEXIÓN

Eso mismo que has dicho dilo en otro tono, sin ira, y ganará fuerza tu raciocinio, y, sobre todo, no ofenderás a Dios (Camino, 9). No reprendas cuando sientes la indignación por la falta cometida. —Espera al día siguiente, o más tiempo aún. —Y después, tranquilo y purificada la intención, no dejes de reprender. —Vas a conseguir más con una palabra afectuosa que con tres horas de pelea. —Modera tu genio (Camino, 10). Calla siempre cuando sientas dentro de ti el bullir de la indignación. —Y esto, aunque estés justísimamente airado. —Porque, a pesar de tu discreción, en esos instantes siempre dices más de lo que quisieras (Camino, 656).


INTENCIÓN

Pienso, Jesús, en Ti y en tus palabras: “Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón” (Mt 11, 29). Y después pienso en mí: en mis irritaciones, en mis reacciones violentas, en mi brusquedad, en la ira que hierve por dentro, asumiendo que es lógico tratar duramente a los demás porque “yo tengo razón”. Y, así ¡me creo cristiano! También cristiano era San Pablo, que pedía: “Que desaparezca de vosotros toda amargura, ira, indignación, griterío o blasfemia” (Ef 4, 31). Cristiano era San Josemaría, que respondía a las calumnias con una actitud constante de “callar, trabajar, perdonar, sonreír”. Sólo salía en defensa de la justicia cuando la injuria ofendía cosas de Dios o a terceras personas inocentes. Corazón manso y humilde de Jesús, por intercesión de San Josemaría, haz mi corazón semejante al tuyo.


ORACIÓN FINAL

Oh Dios, que por mediación de la Santísima Virgen otorgaste a San Josemaría, sacerdote, gracias innumerables, escogiéndole como instrumento fidelísimo para fundar el Opus Dei, camino de santificación en el trabajo profesional y en el cumplimiento de los deberes ordinarios del cristiano: haz que yo sepa también convertir todos los momentos y circunstancias de mi vida en ocasión de amarte, y de servir con alegría y con sencillez a la Iglesia, al Romano Pontífice y a las almas, iluminando los caminos de la tierra con la luminaria de la fe y del amor. Concédeme por la intercesión de San Josemaría el favor que te pido… (pídase). Así sea.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Tercer día de la novena a San Josemaria: para vencer el orgullo. 

Estamos dentro de la novena a San Josemaria, Escrivá de Balaguer, ese gran santo, llamado de “lo ordinario”, cuya memoria celebraremos el próximo día 26 de junio, Dios mediante. 

Os invito a realizar su novena, que debido a unos problemas técnicos en Adoración y Liberación, ha fallado en su publicación en los dos primeros días, pero que seguimos publicando desde hoy, en este tercer día, y hasta el 25 de junio, si Dios quiere, víspera de la fiesta. 

En las redes sociales de nuestro portal, no obstante, como sabéis, venimos también estos días de forma especial, profundizando en los pensamientos y carisma del santo fundador del Opus Dei 

San Josemaria, gran intercesor, ruega por nosotros.

 
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.



TERCER DÍA: Para Vencer el Orgullo



REFLEXIÓN

Si eres tan miserable, ¿cómo te extraña que los demás tengan miserias? (Camino, 446). Conforme: aquella persona ha sido mala contigo. —Pero, ¿no has sido tú peor con Dios? (Camino, 686). Esfuérzate, si es preciso, en perdonar siempre a quienes te ofendan, desde el primer instante, ya que, por grande que sea el perjuicio o la ofensa que te hagan, más te ha perdonado Dios a ti (Camino, 452). Por lo tanto, a rechazar la soberbia, a ser compasivos, a tener caridad; a prestaros mutuamente el auxilio de la oración y de la amistad sincera (Forja, 454).


INTENCIÓN

Señor, es verdad que yo rezo y, en la oración, te pido perdón…, pero sigo sin perdonar a los que me ofenden. Perdóname por haber despreciado las palabras de tu Hijo Jesús, que tantas veces repito al rezar el Padrenuestro: “perdónanos nuestras ofensas, así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden” (Mt 6, 12). Comprendo que, si fuese sincero, en el fondo de esa dureza descubriría mi orgullo. Reconozco que soy susceptible, que me muestro fácilmente amargado, que interpreto mal lo que los demás dicen o hacen, y que la menor insinuación me deja trastornado… Y Tú, Jesús, ¿qué hacías cuando te maltrataban? ¿Qué haces conmigo cuando te maltrato con mis pecados? Bien sé que, todas las veces que voy a confesarme, Tú me dices: “Yo te absuelvo”. Señor, ¡no quiero ser hipócrita! Por intercesión de San Josemaría, concédeme la gracia de ser humilde, condición imprescindible para poder perdonar.


ORACIÓN FINAL

Oh Dios, que por mediación de la Santísima Virgen otorgaste a San Josemaría, sacerdote, gracias innumerables, escogiéndole como instrumento fidelísimo para fundar el Opus Dei, camino de santificación en el trabajo profesional y en el cumplimiento de los deberes ordinarios del cristiano: haz que yo sepa también convertir todos los momentos y circunstancias de mi vida en ocasión de amarte, y de servir con alegría y con sencillez a la Iglesia, al Romano Pontífice y a las almas, iluminando los caminos de la tierra con la luminaria de la fe y del amor. Concédeme por la intercesión de San Josemaría el favor que te pido… (pídase). Así sea.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

San José María Escrivá de Balaguer y su importancia hoy. 

San Josemaria en una famosa fotografía dirigiéndose a los fieles

La importancia del mensaje, el carisma y las aportaciones de San José María Escrivá de Balaguer para nuestra santa madre Iglesia son indudables e innegables. Y lo siguen siendo en el día de hoy. 

Por supuesto, quedan patentes en el Opus Dei, y todo lo que ha significado para la Iglesia española y universal en el último siglo, aportando una fuerza en la fidelidad al Evangelio que ha sido vital en muchos momentos de la historia de nuestra iglesia.

Pero la trascendencia del mensaje de San Josemaria va más allá de la importante labor que el Opus Dei desarrolla en el mundo.

Pero la trascendencia del mensaje de San Josemaria va más allá de la importante labor que el Opus Dei desarrolla en el mundo.

Hoy existen ideas que pareciera que toda la vida han sido trabajadas; pero que sin la aportación de San Josemaria no formarían parte del bagaje y del acervo pastoral de la Iglesia Catolica; y de ahí la evidente llamada que nuestro Señor ha realizado al fundador del Opus Dei para explorar y profundizar en ese carisma. 

Me refiero a la visión de una Iglesia que se abre al mundo, llevando su misión redentora a todos los ámbitos de la sociedad. Una misión redentora llevada adelante desde la vida ordinaria de todos y cada uno de los bautizados en Cristo, que a través de su trabajo y de su actuación cotidiana, pretenden renovar el mundo a imagen y semejanza de Nuestro Señor. 

San Josemaria, muy joven, allá por el año 1928, se encuentra con el arraigo en nuestra fe de que la salvación está guardada para aquel que se retira del mundo, reza y contempla todo el día, sin contacto con la sociedad, y sin por tanto mancha alguna. De esta forma, quienes no son clérigos, monjes, o eremitas, pasarán por el purgatorio, para limpiar sus máculas que el contacto con el mundo les produjo.

Pero Escrivá guiado por el espíritu Santo, luchará por el valiente mensaje de manifestar que todos los cristianos sin excepción están llamados a la santidad, y a la máxima intimidad con Cristo, que deben alcanzar en la oración y la contemplación diarias, en medio de sus trabajos, tareas y labores cotidianas, y entendiendo a la perfeccion aquel “en el mundo pero sin ser del mundo”. 

Pero Escrivá guiado por el espíritu Santo, luchará por el valiente mensaje de manifestar que todos los cristianos sin excepción están llamados a la santidad, y a la máxima intimidad con Cristo

En el trabajo, en el matrimonio, en la familia, en la sociedad, en la política, en la empresa, en el taller, en el barrio… A Dios se le encuentra en todas partes, y en todos y cada uno de esos lugares y momentos hemos de ser testigos fieles de su amor para los demás.

Es en la perspectiva de este cambiante considerar de la misión del fiel cristiano, donde entendemos las incomprensiones y rechazos a las que tuvo que enfrentarse San José María; y que, en muchas ocasiones ha tenido que sufrir también su obra. Y es que San José María sufrió porque se le vió demasiado moderno,  y su obra porque se le ha tachado, injustamente, de demasiado conservadora.  Todo un conjunto de injustas descalificaciones mundanas, apartadas de la relevante misión que para el Santo y su obra tenía reservada Nuestro Señor. 

San Josemaria junto a su primer sucesor, el Beato Álvaro del Portillo

Nos encontramos por tanto, ante un redescubrimiento de la vida ordinaria, perfectamente reflejado en estas palabras de Escrivá de Balaguer en 1967: “el mundo no es malo, porque ha salido de las manos de Dios, porque es criatura suya, porque Yaveh lo miró y vio que era bueno. Somos los hombres los que lo hacemos malo y feo, con nuestros pecados y nuestras infidelidades. No lo dudéis, hijos míos: cualquier modo de evasión de las honestas realidades diarias es para vosotros, hombres y mujeres del mundo, cosa opuesta a la voluntad de Dios. Por el contrario, debéis comprender ahora –con una nueva claridad- que Dios os llama a servirle en y desde las tareas civiles, materiales, seculares de la vida humana: en un laboratorio, en el quirófano de un hospital, en el cuartel, en la cátedra universitaria, en la fábrica, en el taller, en el campo, en el hogar de familia y en todo el inmenso panorama del trabajo, Dios nos espera cada día. Sabedlo bien: hay un algo santo, divino, escondido en las situaciones más comunes, que toca a cada uno de vosotros descubrir”. 

Ya no se trata por lo tanto simplemente de salvarse de un mundo que ha caído en el pecado, sino de descubrir en ese mundo lo santo, lo bueno y lo divino. E importante en ese descubrimiento será el trabajo, querido por Dios para el hombre, y que colabora por tanto en la redención  y la santificación de la criatura humana, como parte del plan salvífico de Dios. 

Ello nos lleva a una consecuencia revolucionaria: la salvación del hombre y la salvación del mundo van unidas. La santificación del mundo, por medio del trabajo, está entrelazada con la santificación de la persona. Así, la participación en las cosas del mundo, especialmente por medio del trabajo, no deben verse como un obstáculo para la unión con Dios, sino precisamente como un medio para llegar a dicha unión y santidad. 

La asunción de este mensaje, la práctica diaria del mismo, la vida en oración perpetua, en cada minuto y en cada hora de estudio, de trabajo, de apostolado en la vida cotidiana; es un mensaje que ha enaltecido la fe y acercado cientos de miles de almas a Dios, en un carisma que Dios ha regalado a su Iglesia, y que en San Josemaria ha tenido su máximo exponente.

San José María sigue siendo hoy un modelo y referente para todos aquellos que deseamos santificarnos en la vida diaria, y llevar a todos los rincones del mundo y a cada aspecto de la sociedad lo mejor que tenemos: nuestra fe, nuestro compromiso, y nuestra fidelidad a Dios Todopoderoso, en su hijo Jesucristo, y en la unidad del Espíritu Santo.

Gracias, Dios mío, por haber estado tan grande con nosotros.
                                        Vicente Montesinos

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