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San Josemaría y el texto de su preciosa oración

 

Mis muy queridos hermanos: Nos hallamos, por gracia de Dios Nuestro Señor,  inmersos en el tiempo de Cuaresma, y caminando hacia la grandiosa Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo; quien nos sana, libera y salva en este gozoso acontecimiento pascual.

Ello debiera ser suficiente para que nunca, jamás; perdiéramos la alegría, la esperanza, y la confianza en Nuestro Señor, y en su amantísima Madre, que nos guían, alivian y acompañan desde sus sagrados corazones.

La confianza en Dios es vital, caros hermanos. El abandono en las manos de nuestro Señor y el enamoramiento de su bendita voluntad deben guiar la existencia de quienes nos decimos católicos.

El abandono en las manos de nuestro Señor y el enamoramiento de su bendita voluntad deben guiar la existencia de quienes nos decimos católicos.

Me vienen a la cabeza en estos instantes las recientes palabras de mi Director Espiritual, quien me adiestraba, con mucho acierto, en una bellísima y… ¡eficacísima!, (para ti y para mí…) oración de San Josemaría Escrivá. Dice así: “Señor, Dios mío: en tus manos abandono lo pasado y lo presente y lo futuro; lo pequeño y lo grande; lo poco y lo mucho; lo temporal y lo eterno.”

¡Qué inmensa demostración de fe! ¡Qué paz pascual, pero prolongada y permanente, podrían sentir nuestros atribulados corazones con una confianza, abandono y apego tal a nuestro Dios y Señor! Enfermedades, dificultades familiares, económicas, enfados pasajeros o momentos de tristeza prolongada… Los malos ratos son una experiencia común. Pero… ¿se pueden santificar? ¿son una oportunidad, o un obstáculo en la vida de un cristiano?

¿No sería mejor que pensáramos (que sintiéramos) que es ahí, y así, donde (y como) nos quiere Dios en ese momento? ¿No debiéramos ser capaces de reclinar la cabeza en el regazo misericordioso de Nuestro Señor Jesucristo, para repetir, confiados, la oración de San Josemaria? “Señor, Dios mío: en tus manos abandono lo pasado y lo presente y lo futuro; lo pequeño y lo grande; lo poco y lo mucho; lo temporal y lo eterno.”

“Señor, Dios mío: en tus manos abandono lo pasado y lo presente y lo futuro; lo pequeño y lo grande; lo poco y lo mucho; lo temporal y lo eterno.” (San Josemaría Escrivá de Balaguer)

Que esta oración, a modo de jaculatoria, nos acompañe, y pueda servirnos para transitar con fe, devoción y recogimiento la Santa Cuaresma, y vibrar gozosos en la Resurrección de Nuestro Señor.

Esto deseo para todos nosotros, y así lo encomiendo a las manos maternales de María, a quien su Hijo, Nuestro Señor, siempre escucha y atiende.

¡Feliz y Santa Cuaresma, pasión y Resurrección de Nuestro Señor!

 

Vicente Montesinos

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