Vicente Montesinos

 

 

Opus

 

 

Ya hace semanas que el Padre Jose Luis Aberasturi hubo de dejar de escribir; con aquel último artículo suyo; titulado ¡Ya me callo!, que no decía mucho, pero lo decía todo.

Desde entonces silencio absoluto del bueno de Aberasturi, quién a nadie ha revelado por qué (y sobre todo por quién) ha sido hecho callar; y a quién en Adoración y Liberación “hemos fichado”, sin recabar su voluntad, para que el pueblo de Dios, tan necesitado, pueda seguir disfrutando de sus artículos.

Por mi parte, y puesto que no conseguí que Aberasturi me contara nada; me tomé la molestia de intentar contactar con fuentes del Opus Dei para hacerles una serie de preguntas, e intentar obtener alguna respuesta, de forma que no me tuviera que ver obligado a lanzar las preguntas aquí. Ha sido en vano. De modo que a ver si por este medio tenemos más suerte…

La naturaleza de mis interrogantes, sin contestación, era la siguiente: ¿Cual es la sanción concreta impuesta al Padre Aberasturi? ¿Esa sanción hasta cuando dura? ¿Por que artículos se ha impuesto esa sanción? ¿La sanción es firme o es apelable? ¿Qué autoridad la ha impuesto? ¿Se va a revocar? ¿Se puede dejar sin efecto? ¿Parte del mismo Opus Dei? ¿O de otra autoridad que ha recomendado, y el Opus ha ejecutado?

No me cabe en la cabeza que se haga callar a un sacerdote fiel que únicamente escribe para el bien de las almas (mientras se deja hablar a todos los que expiden herejías a diario) y no se de ninguna explicación. Ninguna noticia. Ninguna respuesta. Nada. Así que, ya que hemos llegado hasta aquí sigo preguntándome: ¿Donde queda la famosa transparencia del Opus Dei? ¿Donde el Glásnost? ¿Y la libertad de los hijos de Dios que enseñaba San Josemaría? ¿Donde está?

Abundando aún más…, quiero preguntarle a mi amado Opus Dei, aprovechando la coyuntura… ¿Qué pasa en la Obra para que se haga callar a Aberasturi, absolutamente ortodoxo, mientras que se permite a sacerdotes como el italiano Mauro Leonardi pasarse al “bando gay” (si no me creen, les dejo AQUÍ enlace al artículo que se ha publicado en La Nuova Bussola quotidiana) mientras que el recriminador a los firmantes de la Correctio Filialis, Mariano Fazio,  no dice esta boca es mía? Este sacerdote, muy conocido en Italia, y que tanto daño está haciendo a la obra… ¿Sí que sirve? ¿Y el bueno del Padre Aberasturi ha de ser censurado? ¿Qué pasa?… ¿Qué pasa?

Mucha gente de la obra sufre. La obra está formada por grandes sacerdotes y buenísimos seglares. Formados. Coherentes. De sana doctrina. Respetuosos con la tradición, el magisterio bimilenario y las sagradas escrituras. Necesariamente han de sufrir viendo la deriva que el Opus Dei ha tomado; y que desgraciadamente, se va extendiendo más y más entre ellos.

No hay posibilidad alguna de que se emita el más mímimo juicio de valor, disensión, reflexión o comentario que puedan ser interpretados como “negativos” hacia Bergoglio. La papolatría que ha tomado posesión del Opus Dei es absoluta; y todo ello, paradójicamente, mientras Francisco sigue despreciando a la obra, y entre otras muchas cosas, como buen jesuita “de los de ahora”, se ríe de ella teniéndola en vilo y sin nombrar Obispo al Padre, Fernando Ocariz. Hecho insólito. Al final la misma fidelidad está teniendo esta jerarquía opusina a San Josemaría, que la jesuita post-conciliar a San Ignacio de Loyola. Miren lo que son las cosas… Díganme nostálgico; pero me gustaría haber vivido aquellos años 30, 40, 50…; en que los Jesuitas y el Opus Dei competían por ver quien era más fiel, firme y ortodoxo. Hoy, aunque los actuales jefes jesuitas son difícilmente alcanzables en astracanadas, parece que la élite de la Obra no quiere quedarse atrás.

Lo de Aberasturi es una gota que colma el vaso en una situación de casi desbordamiento. ¿Pero que queréis hacer con la obra, diantres? ¿Porque escondéis a Aberasturi como a las Campanadas de San Josemaria? ¿A qué tal traición?¿Qué miedo tenéis? ¿A ser intervenidos por Bergoglio? ¡Pues bendita intervención! ¡Ya quisiera yo que eso llegara! Señal de que el Opus caminaría por la senda de San Josemaría… La de la sana doctrina, la de la tradición, la de las Sagradas Escrituras y la del Magisterio Bimilenario… La que Bergoglio no transita…

El desconcierto entre tanta gente buena del Opus Dei es absoluto por la deriva de falso optimismo, y “mundos de yuppie” en la que se vive en la Obra. “El  Opus va bien” “La Iglesia va bien” “El papa muy bien”… ¡Una maravilla, oye!”

Sólo tienen ustedes que echar un vistazo a los últimos números de “Mundo Cristiano”…  Nadie mínimamente formado y al día es desconocedor de la situación de confusión, crispación, separación y pre-cisma que se vive en nuestra Iglesia. Pues si ustedes leen esa revista les parecerá estar leyendo novelas románticas.

Sólo tienen que entrar en la web oficial de la obra, vocera permanente de todas las ocurrencias de Bergoglio… Ni atisbo de comentario crítico o reflexivo hacia nada que tenga que ver con el Papa, y mira que las ha hecho gordas…  Eso no es fidelidad al Magisterio, es papolatría, y es un pecado… Eso no es ser católico; que significa sostener al Papa, con nuestra oración, pero con nuestra ayuda y corrección si necesario fuera, y no tragar con todo olvidando las palabras de San Pablo en Gálatas 1-8

Lo que es evidente, entre tanta pregunta y duda, es que los principales dirigentes del Opus Dei; encabezados por Mariano Fazio, el hombre de Bergoglio en la obra, están “invitando” a todos los miembros de la obra a adoptar una actitud de sumisión intelectual hacia cualquier cosa que emane de Roma, sin hacer uso del derecho (que es también deber) de informarse, discernir, informar, y formar.

Esta paralizante situación ante la actual indigencia moral y teológica no es exclusiva del Opus, y desgraciadamente, se extiende por toda Nuestra Santa Madre Iglesia, con escasísimos oasis; pero sí que es bien cierto (y de ahí este artículo, escrito por amor y no por rechazo) que es especialmente dolorosa en obras como el Opus Dei, donde hallamos católicos de entre los más fieles y de buen corazón que se podrían hallar.

No es por lo tanto falta de caridad hacia ellos (entre los que tengo grandes hermanos) por lo que escribo como lo hago: todo lo contrario.

Y aunque seguramente lo que estoy redactando no va a tener efecto alguno en la jerarquía del Opus (ni siquiera el de responder a que pasó con Aberasturi, por donde empezábamos) me permito advertir con afecto a los miembros del Opus, y a los de tantas otras organizaciones que hasta hace poco pretendían ser “conservadoras”, de los peligros de la senda que han tomado, al pensar en la obediencia como la principal, e incluso la única virtud; desdeñando la justicia, la humildad, la valentía, la caridad (auténtica) y la fe misma. Ello está llevando a una tremenda distorsión espiritual, que nace de la incapacidad de reconocer tal conjunto de virtudes. Es obvio. Y aplicado a la situación actual es la papolatría ramplona a la que antes hacíamos referencia.

Además, hermanos, esta actitud está llevando a la censura (cuando no a la auto-censura y voluntario apartamiento) de los miembros de la Obra con más inclinaciones intelectuales. Porque los que realmente estén formados y sean honestos y coherentes con su fe; tienen que acabar saliendo. O ni siquiera entrando. No puede ser de otra forma. O acabarían idos. Y los que estoicamente aguantan, si hablan, son mandados a callar. Ahí tienen a mi querido Aberasturi.

Además, todo esto está llevando a un ejercicio de funambulismo teológico-moral-intelectual que es insostenible: el de  tratar de justificar cada política que emana de Roma como correcta, como en continuidad con las reglas anteriores y basada sobre principios magisteriales fundamentales, porque el que no quiere admitir que los documentos oficiales nunca deberían estar en desacuerdo, tiene un problema.

Los que ahora, una vez más, me llamarán, me difamarán y me amenazarán; háganlo, pero al menos sean honestos con ustedes mismos, y no quieran negar lo que todos vemos: personas de buen corazón y leales que se retuercen como trapos mojados para hacer que todo parezca correcto, a la par que muchos intelectuales católicos abandonan el juego porque parece incompatible con el respeto intelectual por sí mismos. Y, lo peor, y a lo que está llevando esta actitud del Opus Dei, que es a todo lo contrario de lo que San Josemaria defendía; a que muchos concluyan, observando todo esto, que la Iglesia en realidad ya no representa nada.

Señor, guarda y protege a tu Iglesia. San Josemaría, ruega por nosotros.

 

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