El propio Francisco con sus palabras y actos está alentando esta invasión. Basta escuchar sus declaraciones desde el minuto 1 hasta ahora. O de cómo fue a Lesbos y se trajo a familias musulmanas al Vaticano, dejando sin escrúpulos tirados a los cristianos. ¿Eso es bueno, sano, cristiano, santo? ¿No sería mejor o preferible un Papa fiel a la tradición de la Iglesia, y que tenga a la Historia como maestra, profeta que denunciara a los amos de este mundo y que pidiera UNA VERDADERA JUSTICIA?

 

 

Arturo Picatoste

 

 

Pope Francis addresses the 70th session of the United Nations General Assembly, Friday, Sept. 25, 2015 at United Nations headquarters. (AP Photo/Mary Altaffer)

 

Es obvio que nadie en su sano juicio puede negar que cualquier cristiano ha de procurar vivir Mateo 25, sea como sean las circunstancias que nos interpelen. Pero el progremodernista suele usar ese pasaje como un arma arrojadiza. Y todo este asunto de las migraciones provocadas por Soros y sus amigos, amos de este mundo, es muy discutible y hay que enfrentarlo sin caer en el buenismo y la ingenuidad que tanto daño hace. Está claro que el foco hay que ponerlo en el origen. No se trata de poner parches, sino soluciones.

¿Por qué no se evitan estos movimientos masivos, de muchas personas inocentes a las que se les provoca salir de sus tierras y se les empuja a hacerlo, y hasta se financia por parte de mafias con intereses oscuros? Además, y esto es clave, ¿por qué no se obliga a los países ricos, musulmanes, del golfo como Arabia Saudí, Yemen, Qatar, etc., a que se hagan cargo de sus hermanos musulmanes y les acojan, y les den una nueva vida, con oportunidades? ¿A qué tanto interés en impedirlo y sin embargo promover que vengan, sí o sí, a Europa?

La respuesta es obvia, no hace falta ser un lince. Darles una falsa esperanza es una gran crueldad, promoverlo y permitirlo, más.

¿Alguien conoce el Plan Kalergi? “Haremos desaparecer la raza blanca y crearemos una PanEuropa poblada por mestizo euroasiáticos, negroides de inferior inteligencia y fácilmente gobernados por la noble raza judía” Richard Coudenhove-Kalergi, ideólogo Sionista, precursor de la Unión Europea. El Plan Kalergi es un plan genocida elaborado en 1923 por el político mestizo Richard Nikolaus Coudenhove-Kalergi, junto con sus socios masones, precursores de la Unión Europea, para destruir Europa y exterminar a la raza blanca, cuyo objetivo principal es el genocidio de la gente blanca mediante el mestizaje y la inmigración masiva de no blancos a Europa. Es lo que están poniendo en juego.

El propio Francisco con sus palabras y actos está alentando esta invasión. Basta escuchar sus declaraciones desde el minuto 1 hasta ahora. O de cómo fue a Lesbos y se trajo a familias musulmanas al Vaticano, dejando sin escrúpulos tirados a los cristianos. ¿Eso es bueno, sano, cristiano, santo? ¿No sería mejor o preferible un Papa fiel a la tradición de la Iglesia, y que tenga a la Historia como maestra, profeta que denunciara a los amos de este mundo y que pidiera UNA VERDADERA JUSTICIA?

Es obvio que alentando esta inmigración masiva no se ayuda a esa pobre gente, más bien al contrario, amén de que se destruye lo poco que queda de Europa. Por otro lado, ya se están viendo en muchas zonas de Europa graves disturbios y problemas generados por este caos programado: ¿Es odio a los inmigrantes rechazar y no querer ver cómo violan y agreden a tus conciudadanas, y que tomen barrios enteros y que creen sus propias guettos y normas de juego? Claro, estos desórdenes, crímenes y violencias las esconden los mass media. Porque sus dueños apoyan esta invasión. No interesa darle publicidad. La realidad es que esas cosas están ocurriendo.

¿Y qué decir de los ataques a los guardias civiles y policía en las fronteras de Ceuta y Melilla, y que reciban cal viva, excrementos y ataques de todo tipo, y que no puedan defenderse porque desde lo alto les dan órdenes para dejarse invadir y atacar con serio peligro para su salud y vida? Lo que está entrando en muchas partes son sólo jóvenes, fuertes y bien preparados, un potencial ejército. ¿Con qué objetivo? Es perfectamente lícito defenderse de todos esos ataques, pero el buenismo lo impide, no es políticamente correcto, te hacen creer que no pareces siquiera cristiano por la falsa imagen que se da de lo que es ser cristiano.

Por otro lado se apela a que en los barcos habrá un respeto absoluto a las conciencias, excluyendo todo afán proselitista (“el peor veneno”, lo llama Francisco), pero el verdadero amor de Dios se llama Jesucristo, y exige ANUNCIARLO. Y si no tenemos caridad, la verdadera, la virtud teologal, NO SOMOS NADA, por mucho que diéramos todos nuestros bienes a los pobres: “Id al mundo entero y enseñad a toda criatura lo que os he enseñado y bautizando en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo”. Pero el problema es la falta de fe, pues ya lo advirtió San Juan Pablo II, “la misión es un problema de fe”. Escondemos la falta de fe y preferimos acomodarla a nuestro gusto, a la asistencia social y solidaria, que no caritativa.

También es grave que olvidamos que el propio apóstol nos dice que demos preferencia en dicha atención solidaria a nuestros hermanos en la fe. A todos los que apoyan sin discernir esta política invasiva promovida por la ONU, entre ellos Francisco, socio de la agenda 2030, les pregunto: ¿Qué pasará, de continuar esta deriva de afluencia y crecimiento masivo del Islam en nuestros países, qué pasará el día en que estén en mayoría? Bien sabemos que caerá sobre nosotros como fruta madura un castigo merecido a la apostasía que reina sin escrúpulos y que la disfrazamos de tantas maneras, justificándola.

Me gustaría saber si estaremos dispuestos ese día a dejarnos cortar la cabeza, cuando nos obliguen a convertirnos al Islam y a rechazar a Cristo, a renegar de Cristo. El que se haya acostumbrado a renegar de Cristo, no tendrá inconveniente en hacerlo cuando está en juego su cabeza. Posiblemente muchos no tendrán inconveniente en hacerse musulmanes o lo que haga falta. Claro, si te crees lo que te venden desde arriba que da igual cualquier religión…

Recoger a tantos inocentes, que seguro muchos lo son, en aguas perdidas del Mediterráneo, ¿es en todo caso una respuesta cristiana? Sí, a simple vista no se podría decir lo contrario. Pero luego qué haces, ¿a dónde les llevas, a tu casa, a dónde? ¿De verdad se pretende acoger en España a más y más gente? Es una cuestión de sentido común y justicia. En sus países de origen ellos tienen o pueden tener los medios para poderlos sustentar y si no los tuvieran, pues ahí es donde hay que enfocar la ayuda. Pero claro, cuando no hay voluntad de los que manejan el mundo, sino todo lo contrario, quieren generar este caos, ¿vamos a colaborar con ese caos?

En Europa se está provocando que esta inmigración masiva NO PUEDA SER ABSORBIDA, como ya pasa en Italia y crea muchas tensiones. Pueden tener trabajo tantos inmigrantes cuando muchos italianos no lo tienen, y ¿qué solución es esa? ¿Cómo se les va a mantener, además que son de culturas diferentes? Es claro que es un caos programado. Por eso, el bien hay que hacerlo bien, no con el pretexto de hacer un bien y estás haciendo un mal, colaborando a un mal mayor.

En el caso de Londres, con alcalde musulmán, las estadísticas de violencia y asesinatos ya superan por vez primera a las de Nueva York. Hay pues que afinar mucho y poner el enfoque y punto de mira donde realmente está el problema, y que la actitud sea verdaderamente cristiana, porque esta colaboración a los planes siniestros de la ONU no es algo cristiano, ni mucho menos. Hay que ir a la raíz y permitir que en sus propios países puedan tener prosperidad.

Es evitar que en España y toda Europa siga reinando el aborto, que está generando la muerte de generaciones enteras e impedirá que nuestra cultura subsista de seguir así, y con ello se excusan para que los jóvenes sean los nuevos hijos de los musulmanes llegados a Europa. Si Europa tuvo que defenderse y ganar batallas contra la invasión musulmana y turca a lo largo de la Historia, ahora parece que nos van a ganar de una manera más sutil e inteligente.

En todo caso, Dios sacará bien de todo, porque para eso es Dios: hasta del mal que provocan sus enemigos, y del que nosotros los cristianos muchas veces colaboramos con gran ingenuidad, puede sacar bien. Quizás la única manera de despertar a Europa del sueño del pecado, pues en su gran mayoría eligió el peor de todos, la apostasía (por la comodidad, el hedonismo y el egoísmo), sea a través de este drama humano orquestado, promovido, sustentado y animado sin escrúpulos por los amos de este mundo y sus marionetas de la ONU y sus socios.

La agenda 2030 va viento en popa. Sin duda.

 

 

 

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