Vicente Montesinos

 

 

Durante los últimos 10 días los hechos escandalosos en Nuestra Santa Madre Iglesia se han multiplicado. Cada día que uno de ellos saltaba a la palestra, o que yo mismo descubría algún otro, hubiera querido ponerme a escribir sobre él. Ni he podido, ni he querido, ni a veces me han surgido las ganas de repetir cada día el mismo argumento, que en momentos bajos, parece un clamor en el desierto: ¿Porqué hacéis esto? ¿Porqué los perseguidos somos quienes queremos ser fieles a los mandatos de Cristo, el Magisterio Bimilenario, la tradición y la Sana Doctrina? ¿Porqué calláis y nos dejáis tan solos, hermanos? Etc…

Me sorprendía así cuando mi buen hermano Rafael me remitía unas palabras del Padre Santiago Martín; valiente y certero, como casi siempre, en las que hacía un análisis muy parecido al que me había venido haciendo yo mismo, y que ya estaba recopilando para un extenso artículo sobre el asunto. Incluso alguna idea más me daba.

Y es que la gravedad de la situación no es para menos.

Los últimos días, en una loca aceleración de lo que en los últimos años venimos sufriendo, y en los últimos meses se ha acrecentado, han venido cargados de hechos sorprendentes, a la par que graves y tristes.

Aquí les dejo una muestra de solo algunos de ellos. Pero no los pierdan de vista, porque la descomposición del status eclesial actual se acelera por instantes:

 

  • El Cardenal Marx (presidente de la Confederación Episcopal alemana) ha manifestado que en determinadas condiciones,  se podrán dispensar en la Iglesias bendiciones a las parejas homosexuales.

 

  • El Vaticano hace años que prohibió a los Obispos alemanes que se expidieran los llamados “certificados para abortar”;  y esta misma semana los obispos alemanes han decidido saltarse esa prohibición a la torera (y me limito en cada caso a dar un titular, porque cada una de estas barbaridades dan para un tratado).

 

  • Hemos conocido esta semana como sólo en el mes de diciembre más de un millón de personas han emprendido una masivo éxodo a Colombia desde Venezuela, ante la gravísima situación existente en el país venezolano, que ha convertido el asunto, y hablamos solo de una frontera, en un verdadero problemas de refugiados y en una verdadera crisis humanitaria. ¿Y donde ha estado el Vaticano de los “refugiados”, los “ius soli” y los “acojamos a todos”… En silencio… Silencio absoluto ante el masivo éxodo de más de un millón de personas; que parecen ser refugiados de tercera, cuando en esta ocasión sí, en la mayoría de los casos, huyen por su condición de católicos o contrarios a los regímenes bolivarianos y populistas con los que Roma se besa en la boca.

 

  • Para escribir un libro daría lo conocido en los últimos días en relación a uno de los hombres más cercanos al Santo Padre, el difícilmente nombrable sin condenarse ” Sanchez Sorondo”, que entre otro cúmulo de traiciones, sandeces, falsedades y bajezas, ha manifestado, sin pudor, que China es el modelo a seguir para  la aplicación de la doctrina social de la Iglesia. Mientras el mártir Zen denunciaba la represión creciente de los católicos por parte del Gobierno Comunista chino, y entre Roma y China se cuece una de las acciones más miserables emanadas por los siglos de la diplomacia vaticana, Sorondo intentaba hacernos creer que un burro vuela, sin que le tiemble el pulso al pisotear la memoria y la actualidad de los millones de mártires chinos que ahora van a quedar para eso, para coger uvas, mientras su siempre defendida Roma se casa con los herejes y excomulgados.

 

  • En estos días hemos podido ver también como  la Web de la Pontificia Academia de la Vida (curioso que hayan mantenido este nombre para este actual engendro que ha abandonado toda defensa de la vida humana desde la concepción y hasta la muerte natural, como la concibió por San Juan Pablo II), publicaba un artículo explicando como en determinadas circunstancias se aconseja el uso de la píldora anticonceptiva.

 

  • En los últimos días hemos podido leer la carta de los atribulados católicos convertidos desde el Islam, perplejos, abandonados, y explicando precisamente su desconcierto y la soledad en que se sienten. Más mártires.

 

  • Y etc…, etc…, etc…, etc… Y en este caso los etc. no son un recurso literario.

 

Amoris Laetitia planteó un claro intento de cisma. Dicho cisma estaba servido si se permitía que se diera la comunión a los llamados “divorciados y vueltos a casar”. Cisma que formalmente se frenó con aquella ambigüedad del si, pero no, y si cuando, pero entonces… Ambigüedad que no ha solucionado nada y que sigue existiendo; y que en la práctica ha supuesto un cisma real, pero que, a la vista de lo que se aceleran los acontecimientos, pareciera no ser suficiente para los herejes.

Lean por favor, sin retrotraernos a las recientes barbaridades increíbles de ni siquiera imaginar hace 6 años, la lista de estos últimos días. ¡Léanla! ¡Medítenla! ¡Es contenido esencial! ¿Qué es esto? ¿No les da la misma impresión que a mí? ¿No les dice que, por mucho que, como en mi caso, la gran parte de sacerdotes y laicos me sigan diciendo que hay que callar, que esto no ayuda, y que no escriba nada que no favorezca la común unión entre todos los cristianos; no podemos callar ante esto? ¿No tienen la sensación de que es realmente increíble que haya católicos que no vean nada, no sientan nada, no les preocupe nada, y no hagan nada?

Cierto es que es duro ser misericordiado. Es duro que te miren como un bicho raro propios y extraños. Es duro que tantos y tantos que siempre te tuvieron como una persona comprometida, espiritual, honesta y de fiar, te miren ahora por encima del hombro y no quieran saber de ti. Es duro darte cuenta de la cantidad de sacerdotes que se ponen incómodos en tu presencia, y que, creyendo que no les ves, se hacen los tontos para no pararse a hablar contigo cuando tú solo quieres defender su iglesia, la de ellos, la nuestra, y ellos prefieren mantener el “status quo”, aunque ello les lleve a perder el alma.

La situación es gravísima, hermanos, y ya no permite medias tintas ni tibiezas.

Da la impresión de que, además, y como les he desarrollado más arriba, a la vista de la precipitación de hechos, alguien «tiene prisa» por provocar en nosotros, los sectores fieles al magisterio de la Iglesia, una reacción, por hartazgo y enfado, que no tenga marcha atrás.

A lo mejor es que piensan que el tiempo se les está acabando y de ahí que se precipiten en quemar todas las naves. Porque reconozcan que, esta lista que solamente recoge cosas de los últimos días, no es normal.

O a lo mejor buscan su “casus beli” contra ese sector al que me refería, de fieles a la tradición y a la Palabra de Dios, queriendo que nos molestemos, nos enfademos y nos vayamos. Y así consumar la transformación de la Santa Madre Iglesia Católica, única, de Cristo, una y apostólica; en la Iglesia del NOM, de la religión mundial única, y del “quien soy yo..”.

Quizá, y como decía el Padre Martín; están tratando de atacar constantemente al fiel perro guardián, para que el perro se enfade, y poder decir que está rabioso. Porque ya se sabe: si quieres matar al perro, di que tiene rabia.

¿Qué hacer, fieles hermanos en Cristo? Aguantar. Aguantar mucho lo que quizá sean los últimos coletazos de un animal herido. Aguantar, rezar, y seguir denunciando, luchando, hablando y testimoniando.

Porque el cisma es una pésima solución. Sin duda.

Pero si ha de haberlo, Dios no lo quiera, que se vayan ellos. Con los protestantes, con los LGTB, con el régimen de China o con la madre que los amamantó a todos.

Nosotros, el Resto Fiel, nos quedamos. Con Cristo, con su Iglesia, con el Magisterio bimilenario, la Tradición, las Escrituras, la sana doctrina y el Ministerio Petrino.

Y al que no le guste… puerta.

 

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