Maria Luisa Barcos

 

Paulo VI, la niña Amanda con su madre, y el P. Maurizio Chiodi en la charla titulada “Relectura de Humanae Vitae a la luz de Amoris Laetitia”.

 

 

La Congregación para la Causa de los Santos ha aprobado recientemente por unanimidad un milagro atribuido al beato Pablo VI.

El milagro, que permitiría elevar a los altares al Papa, sería la curación de una bebé en el vientre de su madre. La protagonista del milagro es Amanda, una niña que nació el 25 de diciembre de 2014 a pesar de un difícil embarazo y que apenas tenía posibilidades de vivir, según afirmaban los médicos. Hoy, 4 años después, Amanda, inexplicablemente, sigue bien.

No hay que olvidar que Pablo VI fue beatificado en octubre de 2014, y precisamente el milagro que propició su beatificación fue también la curación de un niño en el vientre de su madre en 2001 en Estados Unidos.

¡Que cosas tiene el Señor! Y es que fue precisamente Pablo VI el autor de Humanae Vitae, que parece que es el próximo objetivo a derribar para ciertos eclesiásticos, cuando se van a cumplir 50 años de su publicación.

No está de más recordarles a estos hombres de Iglesia que:

1- La anticoncepción artificial no entra en los planes de Dios. Es una artimaña hecha por los hombres; bajo la excusa de la “responsabilidad”, que de responsable no tiene nada. Dios tiene sus planes para la salvación de los hombres, y es a Dios a quién debemos dejar actuar, siendo nosotros fieles a sus planes, y dejándonos guiar por la Gracia.

2- Los dos milagros nos llevan a pensar en la gravedad del aborto. Decimos aborto y no interrupción voluntaria, ya que ni es interrupción ni es voluntaria del no nacido. Tendríamos que volver al lenguaje que expresa la realidad y no usar el lenguaje engañador que la difumina.

3- El no nacido es una persona, con su libertad y capacidad de amar, que la irá realizando con el tiempo. Una madre que ama, no aborta.

Esto es bueno que lo vayan oyendo, porque es el sentir de millones de católicos, es decir, los fieles al Magisterio, la tradición, la escritura y los mandatos del Señor.

Lo demás: manipulaciones falsarias. Y ya ven que cosas tiene el Señor. Porque de Dios… nadie se burla.

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