… les dijo: «¿Andáis preguntándoos acerca de lo que he dicho: ‘Dentro de poco no me veréis y dentro de otro poco me volveréis a ver?’. En verdad, en verdad os digo que lloraréis y os lamentaréis, y el mundo se alegrará. Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo».





En la palabra de Dios de hoy se refleja la inquietud de los seguidores de Jesús por verlo, por saber, por encontrarse con él, por no perderlo.

Es la misma inquietud  que podemos sentir los cristianos de hoy. Queremos ver a Jesús, necesitamos de su paz. Pero ese desasosiego se convierte en gozo cuando vivimos con fe su presencia. Su promesa.

Una presencia que experimentamos de forma especial en la Eucaristía, donde Jesús se ha quedado, como nos ha prometido, con nosotros, hasta el final de los tiempos.
Pidamos al Señor una fe recia y cierta, para que, cada día, al celebrar la Eucaristía, vivamos más claramente lo que vivieron los de Emaús: se les abrieron los ojos y reconocieron al Señor.
Que la virgen María nos asista en esta tarea.

                                    Vicente Montesinos

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