Me gusta nuestro Cardenal Arzobispo

Queridos hermanos y hermanas: me gusta nuestro Cardenal Arzobispo; Don Antonio CañizaresMe siento agusto bajo su episcopado; y valoro su fidelidad a la doctrina de Cristo y su valentía. 

Y aunque para mí; cualquier Papa es bueno, pues su elección es obra del Espíritu Santo; y cualquier obispo es bueno si es nombrado por el Papa; no por ello debo dejar de decir que con Don Antonio como Obispo me siento especialmente cómodo.

Y es que estos tiempos están necesitados de pastores valientes, que lleven a la práctica la necesidad imperiosa de ser fieles a la Doctrina de Jesús de Nazaret; y no a las imposiciones del mundo. Pastores del mundo, contra el propio mundo, si necesario fuere. Enfrentados a la modernidad siendo pastores modernos. Enemigos del espíritu mundano; siendo pastores del mundo.

Me vienen a la cabeza algunos episodios recientes con los que los enemigos de Dios y de la Iglesia han fustigado a nuestro Arzobispo (pues van a venir para ti días malos, en que tus enemigos harán un muro a tu alrededor, y te atacarán por todos lados… Lc, 19-43).


«… a la Iglesia se la querría callada en todo, muda,
que se plegase a los poderes de este mundo,
que no inquietase a estos poderes…»



Asuntos como la valiente Vigilia de Oración convocada por el Cardenal por el bien común de la unidad de España; la manipulación y descontextualización informativa en relación al aviso que daba el cardenal sobre el asunto de que entre los refugiados hayan podido colarse personas con intenciones espurias, lo cual no deja de ser un llamamiento a la prudencia sensatísimo sin negar los socorros elementales a los hermanos, a los que por cierto, el Cardenal fue el primero en socorrer; el permitir que “otra” Senyera entrara en la Catedral de Valencia para el Te Deum a pesar de las presiones políticas de nueva era contra ello; o el defender valientemente la asignatura de religión; son sólo algunos de ellos.

Como nuestro mismo Arzobispo afirmó el día de la Virgen de la Asunción; “a la Iglesia se la querría callada en todo, muda, que se plegase a los poderes de este mundo, que no inquietase a estos poderes, bajo el pretexto de que han recibido una legitimidad de apoyos más o menos mayoritarios”. No podría haberlo explicado yo mejor. Ni mejor defenderlo con sus obras el Cardenal Cañizares. 

¡Ánimo, Don Antonio! Cuenta usted con mi apoyo y oraciones. 


Vicente Montesinos
Adoración y Liberación




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