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Adoración y Liberación

Por Vicente Montesinos

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San Vicente Ferrer glorioso, ruega por nosotros.


Hoy en los territorios del antiguo Reino de Valencia, se celebra la festividad de San Vicente Ferrer, o lo que comúnmente se ha venido llamando durante siglos la “Pascua de San Vicente”.

La trascendencia de este santo valenciano en la catolicidad universal es enorme.

Dominico de intensa predicación, gigantesca labor apostólica, y enorme influencia en todos los aspectos, sociales, religiosos y culturales de su época y de los siglos venideros.
De enorme raigambre en los territorios valencianos, hoy celebran su onomástica gran parte de los hombres de esas tierras, que por tradición y devoción son llamados Vicente.

A este gran santo encomendamos hoy también a nuestra Iglesia, en momentos no siempre sencillos, para que siga velando por ella, e intercediendo ante Dios para el buen fruto de la labor apostólica de la barca de Pedro.

Encomendamos también a él a los territorios valencianos, que pasan por momentos convulsos,  y donde el respeto debido a la religión católica, a nuestra fe, a nuestras devociones, y nuestras tradiciones, brilla por su ausencia.

¡San Vicente Ferrer glorioso, ruega por nosotros!

Vicente Montesinos

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Domingo de la Divina Misericordia. ¡Gracias Señor! 


Estimados hermanos. Hoy, segundo domingo de Pascua, celebramos con gozo el domingo de la Divina Misericordia de Nuestro Señor Jesucristo.  

Recordemos que Santa Faustina Kowalska fue la anunciadora de esta tan bella devoción, y que a la santa se le dijo como se debía representar, en esa bella imagen de Cristo misericordioso que todos conocemos, y que con tanto ardor difundió e instituyó en devoción su santidad el Papa San Juan Pablo II.

Fue el mismo Papa Santo el que instituyó esta festividad para los segundos domingos de Pascua, y siguiendo agradecidos a Dios su legado, no he podido evitar que mi cabeza y corazón se fueran hoy a ese punto del diario de Sor Faustina Kowalska en el que Jesús, en su Divina Misericordia, que hoy celebramos, le dice a la santa lo siguiente:


Al sumergirme en la oración, fui trasladada en espíritu a la capilla y vi al Señor Jesús expuesto en la custodia; en lugar de la custodia veía el rostro glorioso del Señor y el Señor me dijo: Lo que tú ves [en] realidad, estas almas lo ven a través de la fe. Oh, qué agradable es para Mi su gran fe. Ves que aparentemente no hay en Mi ninguna traza de vida, no obstante, en realidad ella existe en toda su plenitud y además encerrada en cada Hostia. Pero para que Yo pueda obrar en un alma, el alma debe tener fe. Oh, cuánto Me agrada la fe viva.


¡Que confirmación en este bello mensaje de la Divina Misericordia, de ese pan vivo que nos espera a diario, que nos da la vida, que nos llena, que nos salva, que nos libera y que nos sana! 

¡Cómo quiso e impulsó nuestro querido San Juan Pablo II la devoción a la Divina Misericordia!

¡Que en la Festividad de hoy y siempre nos unamos a nuestra Santísima Madre la Virgen María en la fidelidad diaria y la unión a Jesús Eucaristía!

¡Adorado sea el Santísimo Sacramento del Altar!

                                   VICENTE MONTESINOS

¡Quiero trabajar por ti, Dios mío! La espiritualidad del Santo cura de Ars. 

San Juan María Vianney, Santo cura de Ars,  que desde la humildad de su vida, y desde su confesionario, llegó a todos los confines del mundo, y hoy es patrón de todos los sacerdotes de la tierra; afirmaba, como se le pudo escuchar en reiteradas ocasiones, lo siguiente:

Hay que actuar por Dios, poner nuestras obras en sus manos. Hay que decir despertándose: “quiero trabajar por ti, Dios mío. Me someteré a todo lo que me envías. Me ofreceré en sacrificio. Pero señor, no puedo hacer nada sin ti, ayúdame”

Manifestaba el santo que en el momento de la muerte nos arrepentiremos del tiempo que hemos dado a los placeres y conversaciones inútiles; en vez de haberlo empleado en el rezo, las buenas obras, y en llorar los propios pecados.

Entonces veremos que no hemos hecho nada por el cielo. ¡Hijos míos -decía- que triste sería llegar a esta situación!

VICENTE MONTESINOS

Lunes Santo: Jesús en Betania. Dar lo mejor para Dios.


Ayer celebramos  el ingreso triunfal de Cristo en Jerusalén. El pueblo la aclama como Mesías y Rey de Israel.

Al final del día , cansado, Jesús regresa a Betania, donde solía alojarse en sus visitas a Jerusalén.
En Betania, esa pequeña aldea apartada de Jerusalén, sus amigos, Lázaro, María, y Marta, siempre tenían dispuesto un sitio para Él y su gente.

En los últimos días de su vida en la tierra, Jesús pasa mucho tiempo en Jerusalén, predicando sin cesar. Por la noche, recupera las fuerzas en Betania, donde sucede lo que recoge el Evangelio de hoy.

Seis días antes de la Pascua, Jesús se fue a Betania, donde estaba Lázaro, a quien Jesús había resucitado de entre los muertos. Le dieron allí una cena. Marta servía y Lázaro era uno de los que estaban con Él a la mesa. 

Entonces María, tomando una libra de perfume de nardo puro, muy caro, ungió los pies de Jesús y los secó con sus cabellos. Y la casa se llenó del olor del perfume. 

Dice Judas Iscariote, uno de los discípulos, el que lo había de entregar: «¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios y se ha dado a los pobres?». Pero no decía esto porque le preocuparan los pobres, sino porque era ladrón, y como tenía la bolsa, se llevaba lo que echaban en ella. 

Jesús dijo: «Déjala, que lo guarde para el día de mi sepultura. Porque pobres siempre tendréis con vosotros; pero a mí no siempre me tendréis».
Gran número de judíos supieron que Jesús estaba allí y fueron, no sólo por Jesús, sino también por ver a Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. Los sumos sacerdotes decidieron dar muerte también a Lázaro, porque a causa de él muchos judíos se les iban y creían en Jesús.

Aprendamos hoy qué cualquier protesta ha de ser un acto de responsabilidad: con la protesta nos hemos de plantear cómo lo haríamos nosotros. Si no, la protesta puede ser sólo —como en este caso— la queja de los que actúan mal ante los que miran de hacer las cosas tan bien como pueden.
La protesta de Judas no tiene ninguna utilidad, sólo le lleva a la traición. La acción de María la lleva a amar más a su Señor y, como consecuencia, a amar más a los “pies” de Cristo que hay en este mundo.

¡Cuántas personas se comportan como Judas! Ven el bien que hacen otros, pero no quieren reconocerlo: se empeñan en descubrir intenciones torcidas, tienden a criticar, a murmurar, a hacer juicios temerarios. Reducen la caridad a lo puramente material —dar unas monedas al necesitado, quizá para tranquilizar su conciencia— y olvidan que —como escribe también San Josemaría Escrivá— «la caridad cristiana no se limita a socorrer al necesitado de bienes económicos; se dirige, antes que nada, a respetar y comprender a cada individuo en cuanto tal, en su intrínseca dignidad de hombre y de hijo del Creador».

Feliz y bendecido lunes santo
VICENTE MONTESINOS

¡Hace falta una gran movilización!

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Monseñor Ocáriz, nuevo Prelado del Opus Dei

 

Estimados hermanos en la fe: dentro de las colaboraciones que recibimos, me remitía en pasadas fechas un asiduo colaborador la siguiente frase del recientemente elegido Prelado del Opus Dei, y tercer sucesor de San Josemaría Escrivá de Balaguer, el hispano francés Monseñor Ocariz. Dice así: “Hoy hace falta una gran movilización de todos los católicos para llevar a cabo el mensaje de Cristo a toda clase de personas, especialmente a los pobres, los enfermos, las familias y los jóvenes”.

 

“Hoy hace falta una gran movilización de todos los católicos para llevar a cabo el mensaje de Cristo a toda clase de personas, especialmente a los pobres, los enfermos, las familias y los jóvenes”.

 

Esta llamada a la acción por parte del nuevo cabeza de la “Obra”, me hacía reflexionar sobre la necesidad de que los católicos traslademos al mundo esa “movilización”; que no ha de ser otra que la de la alegría. La alegría de sentirse hijos de Dios, amados, redimidos y salvados. La alegría que tanto necesita este mundo repleto de caras tristes y amargadas; debido a que se ha abandonado al Señor, se le ha dado la espalda y se quiere vivir sin Dios.

En ese sentido, fundamental es la labor de todos los católicos en cuanto al colectivo de los jóvenes, que viven muchas veces sin ideales y sin esperanzas, drama al que hemos de saber dar una respuesta concreta desde la oración y la confianza en Dios, pero también desde todas las acciones que de ahí emanen.

 

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San Juan Pablo II y Su Santidad el Papa Benedicto XVI

 

No menos importante es la labor a realizar para recuperar en la sociedad la importancia y el lugar preminente que deben de tener las familias, para las que los últimos papas, con mención especial a San Juan Pablo II y al actual Papa Emérito Benedicto XVI, han insistido en la necesidad de una profunda y activa pastoral familiar en pro del modelo de familia previsto por la Palabra de Dios, la tradición y el Magisterio.

 

…los últimos papas, con mención especial a San Juan Pablo II y al actual Papa Emérito Benedicto XVI, han insistido en la necesidad de una profunda y activa pastoral familiar en pro del modelo de familia previsto por la Palabra de Dios, la tradición y el Magisterio…

 

No podemos dejar de lado en ningún caso tampoco la necesidad de volcar nuestra labor en la pobreza, en la enfermedad, en las necesidades apremiantes de nuestros hermanos. El número de hermanos enfermos de cuerpo, y de mente es alto; y nuestra oración y acción han de estar a la altura de sus necesidades.

Desde esta humilde reflexión; os animo, hermanos y hermanas; a la oración y contemplación constante, en especial ante el Santísimo; para que desde ella emanen esas fuerzas necesarias para llevar a cabo tan magna labor.

¡Todo por Amor! ¡Paz y Bien! ¡Gloria a Dios!

 

Vicente Montesinos

San Josemaría Escrivá de Balaguer: trabajo y descanso. ¡Feliz bautismo de Jesús!


San Josemaría solía decir que, para las personas del Opus Dei, el trabajo es «una enfermedad crónica, contagiosa, incurable y progresiva»

Dios cuenta con la tarea constante y esforzada de los cristianos, mano a mano con tanta gente honrada, para llevar el mundo hacia Él.

Dios cuenta con la tarea constante y esforzada de los cristianos, mano a mano con tanta gente honrada, para llevar el mundo hacia Él. 

Pero necesita que, como parte de esa tarea, nos cuidemos, porque el esfuerzo del día a día nos desgasta, y necesitamos rehacernos.

Decía el santo: «Tu cuerpo es como un borrico –un borrico fue el trono de Dios en Jerusalén– que te lleva a lomos por las veredas divinas de la tierra: hay que dominarlo para que no se aparte de las sendas de Dios, y animarle para que su trote sea todo lo alegre y brioso que cabe esperar de un jumento»

Hoy, que tú y yo estamos de bautizo, es un buen momento para reflexionar sobre ello.

 

Vicente Montesinos

San Padre Pío : es necesario detenerse. 


El santo Padre Pío de Pietrelcina repetía a menudo la idea de que en el camino que lleva a Dios no se puede prescindir de la luz de la fe, y que la fe necesita madurar en la reflexión, hecha en el silencio y en la soledad.

Decía así Padre Pío: “Sin esta luz es necesario detenerse. No se puede ir adelante en la oscuridad. Por eso hace falta hacer un alto en el camino de la perfección cristiana, no se puede jugar a la gallina ciega”

Estos no son momentos de pereza, sino momentos en que uno se vuelve a encontrar a si mismo y se encuentra a Dios.

Reflexión: ante las contrariedades de la vida…


Ante las contrariedades de la vida: 

Lo primero, dominar el mal humor.
Después, no abatirse.
Aceptar la contrariedad tal como se presenta.
Levantar el corazón a Dios, y pedirle ayuda.

Saber que toda clase de sufrimiento, unido a la pasión de Cristo, redime al mundo. Y esto es consolador.
Además, el que sabe sufrir con amor de Dios, sufre mucho menos, porque siempre será verdad que, las espinas pinchan cuando se pisan, no cuando se besan.

Renunciar a lo que no es posible, es hacer de la necesidad virtud.
Finalmente, intentemos sacar algo positivo de la contrariedad.

Señor Jesús, junto a ti, como un niño, quiero estar.

5 de noviembre: Beata María del Carmen Viel Ferrando

Beata María del Carmen Biel Ferrando

María del Carmen nació en el año 1893 en la localidad de Sueca, en la provincia de Valencia, mostrándose desde muy pequeña muy receptiva a la educación religiosa, en el colegio de las hijas de la caridad.
Fue fundadora de la acción católica en la parroquia de San Pedro de Sueca, y se dedicó con corazón y alma a la catequesis parroquial. Colaboró de forma notable en la creación de un colegio católico para niños pobres en Sueca. 

Del mismo modo participó en la creación de sindicatos laborales, preocupándose por la juventud obrera.
Fue un importante elemento en la fundación del colegio de las Salesianas en Sueca

Con el inicio de la guerra civil, pensó prudente trasladarse a Valencia; pero una mujer a la que ella había favorecido mucho la denunció,  y fue detenida el 2 de noviembre de 1936, acusándola de ser católica. 

Sin más culpa, delito, ni proceso, fue llevada a El Saler, donde fue fusilada en la madrugada del 5 de noviembre, hoy hace 80 años, por su condición de cristiana practicante.

Dejó una gran labor humilde y callada, pero muy fructuosa, en la localidad de Sueca, con la fundación de colegios, sindicatos, ayuda a los más necesitados, preocupación por los niños y jóvenes pobres, etc. Todo ello le valió la muerte, y fue beatificada en Roma por Juan Pablo II el 11 de marzo de 2001. 

Un orgullo y un ejemplo para la localidad de Sueca, para Valencia, y para todos los hombres y mujeres de bien. 

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