San Juan María Vianney, Santo cura de Ars,  que desde la humildad de su vida, y desde su confesionario, llegó a todos los confines del mundo, y hoy es patrón de todos los sacerdotes de la tierra; afirmaba, como se le pudo escuchar en reiteradas ocasiones, lo siguiente:

Hay que actuar por Dios, poner nuestras obras en sus manos. Hay que decir despertándose: “quiero trabajar por ti, Dios mío. Me someteré a todo lo que me envías. Me ofreceré en sacrificio. Pero señor, no puedo hacer nada sin ti, ayúdame”

Manifestaba el santo que en el momento de la muerte nos arrepentiremos del tiempo que hemos dado a los placeres y conversaciones inútiles; en vez de haberlo empleado en el rezo, las buenas obras, y en llorar los propios pecados.

Entonces veremos que no hemos hecho nada por el cielo. ¡Hijos míos -decía- que triste sería llegar a esta situación!

VICENTE MONTESINOS

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