Estudio de las Profecías. Anotaciones en el contexto Geopolítico actual (1ª PARTE)

No dejen de leer este apasionante estudio y todos sus planteamientos. Les sorprenderá y abrirá nuevas reflexiones.

3 2.605

 

SIGUENOS EN TELEGRAM

 

 

Por Antonio R. Peña

Doctor en Historia

 

HIPOTESIS

Planteamiento 1

Estamos ante el final un ciclo histórico, lo que en términos proféticos se denomina “Final de los Tiempos”.

Desde el punto de vista teológico el tiempo histórico es posible dividirlo en 3 ciclos o tiempos:

  • Tiempo Precristiano: es el comprendido desde el Pecado Original hasta el nacimiento de Cristo. Es un tiempo de preparación. Dios va preparando a la humanidad, mediante el pueblo hebreo, para su plena manifestación en Jesucristo. A través de toda la Historia Sagrada del Antiguo Testamento queda bien patente esta preparación. Para ello Dios utiliza diversidad de métodos que van desde el devenir económico y político de las tribus de Israel hasta profetas que advierten sobre acontecimientos presentes para las gentes de cada época, así como acontecimientos futuros.
  • Tiempo Cristiano: se inicia con el nacimiento de Cristo. La época de esplendor cristiana, la Cristiandad. La época central de la Cristiandad va desde el año 380 (el Imperio Romano se hace oficialmente cristiano) hasta el siglo XX. En este largo tiempo cabe destacar tres momentos que van rompiendo el tiempo cristiano: 1) Las herejías de los siglos IV-XV (especialmente arrianismo y pelagianismo, catarismo y pauperes Christi, valdismo…) que van preparando la gran ruptura del siglo XVI: el protestantismo. 2) El protestantismo (luteranismo y calvinismo, espacialmente) desde el siglo XVI al XVII, con la paz de westfalia (1648) la cual redefine la Cristiandad y la transforma en Europa, dando inicio a un nuevo orden político secularizado que desemboca en el siglo XVIII: Ilustración y Ateísmo. 3) Del siglo XVIII al siglo XX. La Ilustración fue la base de los dos grandes movimientos ateos, materialistas y anticristianos, liberalismo y socialismo que impregnan los últimos 300 años. Estos dos movimientos son los constituyentes de La Modernidad que es el compendio de todas las herejías. Europa y Occidente se nutrirán de estos dos movimientos hasta el siglo XXI, concretamente hasta 2018.
  • Los últimos tiempos. Presumiblemente desde 2018. Tiempo que abrirá los Mil Años de restauración de la Cristiandad. ¿Por qué 2018? Daniel 9 nos dice: “Setenta semanas están fijadas sobre tu pueblo y sobre tu ciudad Santa” para poner fin a la rebeldía y a los pecados, para expiar la culpa e instaurar la Justicia-Bien.

Por lo tanto, tomemos en consideración la división de las 70 semanas en dos períodos: de 69 semanas. 7 años tiene una semana, lo que hace 483 años. ¿Desde cuándo contarlos? Desde el decreto para restaurar y reconstruir el Templo de Jerusalén. Éste fue destruido por los caldeos en el año 596 aC. Se reconstruye por el decreto de Artajerjes del año 444 aC. Por lo tanto, 483 años a partir del año 444 aC. es igual a 33 dC. Después del término de las 69 semanas y antes del inicio de la última semana (número 70) hay dos eventos profetizados: que al Mesías se le quitará la vida y la destrucción de la ciudad y del Templo Santo (70 d.C.). Seguidamente la tribu de judá-leví iniciaría el éxodo por lo que el reloj profético se detiene (Zacarías 9:9 y 9:10, Isaías 9:6 y 9:7, Daniel 9:26).

¿Cuándo se vuelve a poner en marcha el “reloj”? Si tomamos en consideración el retorno de algunos de los descendientes de la tribu de Judá-Leví y de los falsos judíos (jázaros) a la tierra del antiguo reino de Judá (que no de Israel), hay que establecer el año 1948 como el de inicio de la contabilidad de la semana 70. Desde ese momento habría que añadir una generación bíblica (70 años) porque desde que la higuera vuelve a brotar “no pasará una generación” (Lc21). Por lo tanto 1948 más 70 son 2018. Desde 2018, año cumplido -o año siguiente, 2019- se entraría en la semana 70 de Daniel.

Si una semana son 7 años, la última semana de Daniel iría de 2018 a 2024 o -desde año cumplido- 2019 a 2025. Por lo tanto, sobre el año 2022-2023 estaríamos en torno a la mitad de la última semana de Daniel.

 

 

Planteamiento 2.

El texto de Daniel dice que se realizará “un pacto con mucha gente”, “y a mitad de la semana” se pondrá fin a los sacrificios y las ofrendas “y un horrible sacrilegio se cometerá ante el altar de los sacrificios”. Esto es, es razonable pensar que hasta que no se realice el pacto entre muchos no entraríamos en la última semana de Daniel. Esta posición la mantienen diversos estudiosos del tema. Por lo tanto ¿se ha realizado el pacto entre muchos?

Otrosí. Podemos decir que sí se ha realizado el pacto entre muchos, si atendemos a las alianzas que se han venido conformando desde 2017.

En 2017 se realizan varios acuerdos militares: por un lado, rusia e Irán (enero); y, por otro, china y Arabia Saudí (marzo). Al mismo tiempo la OCS (2001) fue ampliada y quedó constituida con China, Rusia, Kazajistán, Kirguistán, Uzbekistán, Tayikistán, India y Pakistán. En 2018 y 2019 China, Rusia e Irán ya realizaban operaciones militares conjuntas. En 2021 sellaron un pacto militar entre ellos y con Corea del Norte. Al mismo tiempo, coordinaban las ayudas militares a Venezuela y Cuba. También, las guerras en Armenia y Afganistán (2021) sirvieron para acercar militarmente a Turquía y Rusia, el nuevo gobierno de Kabul y Azerbaijan.

Otrosi. Tomando en consideración estos datos, el pacto entre muchos arrancaría en 2018-2019 con los citados acuerdos militares. Con lo cual en 2018-2019 entraríamos en la última semana de Daniel que se extendería hasta 2024-2025. Entre 2022-2023 estaríamos sobre la mitad de la semana.

Otrosí. Considerando como punto de partida de la semana los acuerdos de 2021 llegaríamos a 2027, siendo la mitad de la semana entre 2023-2024.

 

 

Planteamiento 3.

Posiblemente estaríamos en la mitad de la semana de Daniel, entre 2022-2023 o 2023-2024. Pero el texto de Daniel dice que a la mitad de la semana se pondrá fin a los sacrificios y las ofrendas “y un horrible sacrilegio se cometerá ante el altar de los sacrificios”. ¿Se ha dado ya esta situación?

El fin de los sacrificios no tiene por qué darse antes del sacrilegio. La colocación de la Pachamama en la Basílica de San Pedro bien pudiera considerarse como el Sacrilegio referido por Daniel. De hecho, Carlo Maria Viganò afirmó que “la abominación de la idolatría ha penetrado en el santuario de Dios”. El problema es que esta situación se dio en 2019, luego las fechas no concuerdan. Por lo tanto, este suceso no ha pasado todavía. Por otro lado, considero que en el Novus Ordo, realizado conforme a los cánones (que se digan las palabras correctas de consagración y el sacerdote tenga intención de consagrar) hay consagración. Por lo tanto, hay sacrificio. También, si consideramos que el Vetus Ordo sigue realizándose pública y privadamente, el sacrificio se está realizando.

Otrosi. Bien es cierto que la posibilidad de realizar Vetus Ordo ha quedado reducida y dificultada sumamente, pero no ha sido eliminada. Al tiempo, dicen algunos estudiosos del tema que ya se habría ordenado secretamente cambiar las palabras de consagración. Sin embargo, nadie ha aportado ninguna prueba de esta afirmación. Es más, consultando a diversos sacerdotes católicos, de toda índole y posicionamiento, todos me han confirmado que no han recibido ninguna directriz en este sentido y si la recibieran no la obedecerían porque las palabras de consagración no pueden ser cambiadas por nadie.

Si de alguna parte de la Iglesia (Papa, comisión, dicasterio, sínodo, concilio, obispos…) surgiesen ordenes -a la Iglesia Universal o a Iglesias particulares- para que la consagración se dijese con nuevas palabras o se expresase de forma diferente sería previsible que algunos obispos y presbíteros cumplieran esas ordenes y otros no. En consecuencia, bien pudiese suceder un cisma. No hay que olvidar que algunas profecías hablan de un cisma. Pero el sacrificio seguiría realizándose en una parte de la Iglesia. Mientras que las palabras de Daniel son tajantes, se pone fin a los sacrificios y ofrendas (en plural), por lo que es de suponer que no se realizan en ninguna parte del mundo, es algo que afecta a la Iglesia Universal (puede dudarse de si se mantiene o no privadamente).

Otrosi. Por lo tanto, actualmente ni se ha puesto fin al sacrificio ni se ha realizado el sacrilegio referido por Daniel. ¿Invalida, esto, este planteamiento 3? ¿estamos en la mitad de la semana de Daniel? Hay que entender que iniciamos el año 2022 y la mitad de la semana de Daniel se daría en 2022-2023 o bien 2023-2024, según el segmento que escojamos como inicio de la semana.

 

 

Planteamiento 4.

A la mitad de la semana de Daniel se desencadenan otros acontecimientos que no tienen por qué ser cronológicamente posteriores a la anulación del sacrificio y al sacrilegio. Esos acontecimientos bien pueden ser previos a dicha anulación y sacrilegio. O bien pueden darse de forma más o menos simultánea.

Los acontecimientos que se desencadenan son como dolores de parto para el nacimiento de una nueva época de restauración cristiana (católica): guerras, terremotos, hambrunas y plagas, que irán creciendo en intensidad. Entre 2014-2017 hubo 65.000 terremotos y entre 2018-2021 ha habido 43.000. Es decir, no se cumple la situación profetizada. Tampoco ha habido una hambruna generalizada. En cuanto a las plagas-epidemias, si nos tragamos el discurso oficial del NOM sobre que el coronavirus es una epidemia y plaga mundial que ha puesto en peligro a la humanidad, aquí sí que la cuestión se ajusta a las descripciones proféticas. Pero la realidad es muy distinta: el Coronavirus no ha sido ninguna plaga real, ni ha puesto en peligro a la humanidad e incluso puede dudarse científicamente de que exista el virus. Es decir, por el momento no hay desastres naturales o provocados ni plagas como los descritos en las profecías.

Las profecías también hablan de guerra general. Actualmente no hay un conflicto general. ¿Puede haber próximamente una guerra general? En caso afirmativo esa guerra sí que traería hambruna, pestes, plagas, y las armas utilizas podrían provocar terremotos y desastres diversos.

Otrosi. Estamos en un momento geopolítico crítico que bien pudiera desembocar en una guerra general. Rusia tiene desplegados en las fronteras de Ucrania y Polonia (a través de Bielorusia) una importantísima cantidad de efectivos militares (se habla de 100.000 soldados más armamento, aviación, personal de mantenimiento…). Al mismo tiempo Putin acusa a occidente de que son ellos los que han movilizado tropas en las fronteras rusas y muestran intenciones agresivas. Añade que Rusia no pone sus fuerzas militares en Méjico, por ejemplo, pero “olvida” que tiene fuerzas en cuba y Venezuela. Asimismo, deja claras las intenciones de Rusia de recuperar sus fronteras “naturales”: territorios que en algún momento formaron parte de Rusia y están pobladas por rusos. Este discurso recuerda mucho al discurso de Hitler sobre la recuperación de los territorios que una vez fueron germanos y que llevó a la segunda guerra mundial.

Entre estos territorios estarían como mínimo Crimea, el este de Ucrania, Bielorusia (ya unida de facto a Rusia), los estados bálticos, Armenia, Georgia, Azerbaijan, Uzbekistán, Kazagistán, y esto como mínimo. Muchos de estos estados ya giran política y militarmente sobre Rusia (como se ha comprobado durante la guerra entre Armenia y Azerbaiján). Algunos de estos territorios son pretendidos por Turquía. Ante la actual confluencia ruso-turca no sería extraño que ambos estados hubiesen llegado a un acuerdo sobre esos territorios. A similar acuerdo llegaron Alemania y la Unión Soviética en 1939, especialmente sobre el reparto de Polonia.

Otrosi. Algunos argumentos que Putin ha expresado, referido especialmente a Ucrania: a) Ucrania es un invento de occidente, al igual que otros estados, pero que siempre fue una parte de Rusia; b) que desde la desintegración de la Unión Soviética occidente ha estado atacando a Rusia, disminuyéndola territorialmente, intentándola debilitar poblacionalmente, económica, militarmente; y c) que Rusia ya no va a retroceder más y está dispuesta a dar una respuesta no sólo económica sino también militar a occidente si no se retira de Ucrania. Este punto “c” hay que tomarlo como un ultimátum.

Otrosi. Cuando se lanza un ultimátum quien lo hace sólo tiene dos posibilidades: echarse atrás o cumplirlo. Si Putin se echar atrás sería derrotado en todo ámbito y orden de cosas. Por lo tanto, si occidente (ósea, Estados Unidos) no cede, Putin no tiene más remedio que cumplir su ultimátum. Occidente (USA-OTAN) no van a retroceder, no van a retirar sus fuerzas de Ucrania, están incrementándolas. Luego no hay otra perspectiva en el horizonte que la guerra.

Otrosi. Tal como está profetizado (Fátima, Garabandal, Ascende Tagia, Milas, Irlmaier…). Siguiendo las profecías. La presión occidental contra Rusia llegará a un nivel de no retorno, y Rusia responderá con un ataque que dejará desarbolada la capacidad de respuesta occidental. En unos días sus ejércitos llegarán -por la gran llanura centro europea- hasta París y los Pirineos. En un segundo frente -por el sur de Europa- sus ejércitos traspasarán los Alpes y entran en Roma. Es entonces cuando la bandera Roja volverá a hondear sobre Europa y será colocada en el Vaticano (Garabandal). Esta es la primera fase de la tercera guerra mundial.

 

 

Planteamiento 5.

La tercera guerra mundial no es la guerra de Gog y Magog.

Leemos primero en el apocalipsis que la Gran Babilonia era vivienda de demonios,

guarida de espíritus impuros, lugar de prostitución de todas las naciones, exceso de riqueza y derroche, que recibirá el pago con su misma moneda: calamidades, tormento, sufrimiento, será castigada y todos los reyes de la tierra llorarán. Bien pudiera ser que la Gran Babilonia fuese Occidente con sus masónicas (satánicas) democracias liberales. El ángel pasará su hoz sobre la tierra y la vendimiará y dará nuevos frutos purificados. Ésta es la tercera guerra mundial tras la cual vendrá un período purificado, los famosos Mil Años.

Ap 20: El ángel “sujetó al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo encadenó por Mil Años. Lo arrojó al abismo, donde lo encerró, y puso un sello sobre la puerta para que no engañase a las naciones hasta que pasaran los Mil Años, al cabo de los cuales será soltado por un poco de tiempo”. Y continua: “cuando hayan pasado los Mil Años, Satanás será soltado de su prisión y saldrá a engañar a las naciones de todo el mundo. Saldrá a engañar a Gog y a Magog, cuyos ejércitos, numerosos como la arena del mar, reunirá para la batalla” y “subieron por lo ancho de la tierra y rodearon el campamento del pueblo santo y la ciudad que él ama”. Es decir, Roma -o ampliamente entendido como la Cristiandad- ya habría quedado rehabilitada el desastre de la tercera guerra mundial o “guerra del final de los tiempos”, que daría paso a los Mil Años. Esto es, la guerra de Gog y Magog es la guerra del final del mundo y no es la “guerra del fin de los tiempos”.

¿Quién derrota esta nueva acción de Satanás tras los Mil Años? Mientras que el desastre o “guerra del final de los tiempos” viene por mano humana, el desastre que lleva al fin del mundo, esa última acción de Satanás, no es por mano humana sino que la derrota de Satanás viene directamente de Dios: “cayó fuego del cielo y los quemó por completo (…) el diablo, que los había engañado, fue arrojado al lago de fuego y azufre [el Dragón, referido] donde también habían sido arrojados el monstruo y el falso profeta.  Allí serán atormentados día y noche por todos los siglos”.

Y llega el Juicio de Dios: la segunda venida de Cristo. Es decir, es Cristo mismo el que derrota al monstruo, al dragón y los envía al lago de fuego junto con todos los que no tenían su nombre escrito en el libro de la vida y los que estaban en el reino de la muerte.

Otrosi. El Apocalipsis no es cronológico. Todo lo referido a la Bestia y a su signo habría que situarlo en este final del mundo. El paulatino envilecimiento de las generaciones que vivan los Mil Años compone el panorama adecuado para la última acción de satanás, para que la Bestia consiga que los reyes y los pueblos de la tierra le obedezcan y se levanten -encabezados por Gog y Magog- contra el “campamento santo”. Es decir, que durante el transcurso del tiempo de los Mil Años se va produciendo una degradación que podemos equiparar a la que llevó al castigo del diluvio.

Tras el diluvio surgió un nuevo mundo renovado en Dios, con Noe y sus hijos repoblando la tierra y sometiéndola a Dios. Sin embargo, con el paso de tres generaciones de nuevo llegó la degradación y la impugnación a Dios: por mano de Nimrod, bisnieto de Noé (cuarta generación). Similar transcurso acaecerá durante los Mil Años.

En consecuencia, podemos colegir que el fin de los tiempos no es el fin del mundo, son los dolores de parto -mediante una tercera guerra mundial- que abre la puerta a una nueva época: los Mil Años que en su transcurrir acabarán degenerando y posibilitando que Satanás -ya vuelto a soltar- engañe a las naciones mediante la acción de la Bestia, del Anticristo y su falso profeta. 

 

 

Planteamiento 6.

Los Mil Años no es la época de la venida de Cristo. El Anticristo no viene al fin de los tiempos sino al final del mundo, precedido o al tiempo de los dos testigos.

Quienes afirman que Cristo viene -ya en persona, ya espiritualmente- a gobernar durante Mil Años no sólo se equivocan, sino que caen en la herejía milenarista. El Credo de Nicea es bien claro: “y vendrá con gloria para juzgar a vivos y muerto y su reino no tendrá fin”. Es decir, Cristo viene sólo dos veces: primero, en Belén para ir a la Cruz y disponer el único camino de salvación, Él mismo; y, segundo, al final del mundo. Y resulta que no estamos al final del mundo. Como mucho estaríamos al fin de los tiempos. Pero incluso esto puede ser discutido y perfectamente bien pudiéramos estar en una fase más del Tiempo Cristiano.

Otrosi. Los Mil Años son una época de restauración de la Cristiandad inaugurada por el Gran Monarca y el Papa Santo profetizados. Son ellos los que reúnen, por lo menos, a la mayor parte del mundo bajo un sistema económico, político, social, cultural cristiano (católico). Nuevamente, esta buena parte del mundo es gobernada por las dos cabezas: espiritualmente por el Papa Santo, temporalmente por el Gran Monarca y sus herederos.

Otrosi. El Anticristo es derrotado el propio Cristo. Por lo tanto, si Cristo viene sólo dos veces y su segunda venida es al final del mundo, no es posible situar al Anticristo al final de los tiempos.

En Ap 19 se describe al que se llama “Fiel y Verdadero” y su nombre es “La Palabra de Dios” (que se hizo carne, Jn1, prólogo), y que lleva por título “Rey de reyes y Señor de señores”. Es decir, Jesucristo, que es seguido de los ejércitos del cielo, y que viene a las naciones para herirlas y juzgarlas dándoles de beber “la ira de Dios”. Él, “Rey de reyes y Señor de señores”, es el que arroja vivos al lago de fuego al monstruo y al falso profeta y a todos los demás: los reyes del mundo que se habían reunido con sus ejércitos para luchar contra Él. San Pablo 2Tes, 2 también lo dice: el “día del Señor” (el juicio final) será precedido por el “Hombre del Pecado” y “el Señor Jesús lo destruirá con el Espíritu de su boca”.

Otrosi. Para la segunda venida de Cristo es necesario que lleguen los dos testigos, que serán martirizados por el Anticristo y tres días después resucitarán. Los dos testigos son anunciadores de la segunda venida de Cristo y -como Cristo- hacen portentos (2 Reyes 1, 2, 17): sacarán fuego por la boca y tendrán poder para que no llueva mientras estén testificando (tres años y medio que es el tiempo de poder del Anticristo, 42 meses), tendrán poder sobre las aguas para convertirlas en sangre y herir la tierra con plagas (señales que fueron hechas por Moisés).

Los dos testigos serán en todas partes el buen olor de Jesucristo (2Cor 2,15-16) para los pobres y sencillos; pero para los grandes, los ricos y mundanos orgullosos serán olor de muerte.  Tronarán contra el pecado, descargarán golpes contra el demonio y sus secuaces con la espada de dos filos de la Palabra de Dios (Heb 4,12; Ef 6,17). Estarán en medio de los demás sacerdotes, eclesiásticos y clérigos (Sal 68,14) para afearles su abandono, su apostasía (porque también al final la Iglesia entrará en una última apostasía).

Otrosi. Los dos testigos aparecerán -según diversos exégetas- cuando haya sede vacante entre 18 a 25 meses. Y hoy no hay sede vacante.

 

Planteamiento 7.

En la tercera guerra mundial, en el fin de los tiempos, no llega el Anticristo sino predecesores o anunciadores el Anticristo.

San Pablo nos ofrece tres etapas en la evolución del Maligno: a) el fermento de iniquidad, que es la crisis de la Cristiandad, especialmente desde el siglo XVIII con el Iluminismo satánico; b) la gran apostasía, que es la que da inicio a los últimos tiempos, donde surgen los últimos anunciadores del Anticristo; c) la época del “Hombre de Pecado”.

Así como pasó con Jesucristo, que su venida fue preparada durante mucho tiempo por anunciadores, profetas y, finalmente, por Juan el Bautista; también sucede lo mismo respecto al Anticristo.

Durante el transcurso del Tiempo Cristiano ha habido diversos anunciadores del Anticristo y al final del tiempo habrá una figura que -como Juan el Bautista respecto a Cristo- precederá a la aparición del Anticristo. Muchos estudiosos del tema, a mi entender, han confundido a estos dos personajes dada la similitud entre uno y otro. También los judíos confundieron a Juan el Bautista con el Mesías hasta el punto de que tuvieron que preguntarle directamente (Jn.1). Enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a Juan a que le preguntaran, y Juan les respondió: “Yo no soy el Mesías”, y ellos le preguntaron también “¿Eres tú Elías?”, “¿Eres tú el Profeta?”. Juan respondió: “Yo soy la voz que grita en el desierto: Allanad el camino del Señor”, “hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia”.

Es decir, ha de surgir alguien o “alguienes” que anuncien al Anticristo. Alguien que sea la voz que grita en el desierto en que quedará la tierra con la guerra. Puede incluso que se presente como el Anticristo pero no lo será. Algunos lo confundirán con el Anticristo, otros lo confundirán con el propio Cristo. Al Anticristo no lo conocerá nadie hasta que se manifieste al final del mundo.

En 1 Juan 2 se nos advierte: “habéis oído que viene el Anticristo”, “han aparecido muchos anticristos”, “vendrán falsos mesías y falsos profetas y harán grandes señales y milagros, para engañar, a ser posible, hasta a los que Dios mismo ha escogido” pero no serán el Anticristo. Y habrá quien diga que Jesús no es el Mesías, ese tiene el espíritu del Anticristo.

 

(CONTINUARÁ….)

 

 

 


…AYUDA A AyL A PODER SEGUIR
Únete ahora a ayl.tv y ayúdanos a seguir y crecer:
Canal de Telegram: t.me/adoracionyliberacion
 DIRECCIÓN POSTAL: «Adoración y Liberación». Apartado de Correos nº 5 – 46113 ESPAÑA
  E-MAIL CONTACTO: info@ayl.tv
 E-MAIL PEDIDOS DE ORACION Y SECRETARÍA: miguelgomez@ayl.tv
——————
MODOS DE COLABORAR CON EL SOSTENIMIENTO DEL PROYECTO
Todo el contenido de la plataforma independiente y propia AYL.TV es gratuito para todos. Sin embargo para poder ser una alternativa real necesitamos medios. Puedes apoyar a AYL.TV con una suscripción de pago en la propia plataforma, aquí:
Si lo prefieres también puedes hacer una donación, puntual o periódica, en Cuenta bancaria Openbank (Banco de Santander) : ES2500730100570163476193
Y también puedes desde cualquier rincón del mundo hacer tu aportación puntual o periódica por Paypal en paypal.me/adoracionyliberacion
Si deseas colaborar de otras formas, o tienes dudas, escribe a: info@ayl.tv
Dios te bendiga. ¡Gracias por unirte a nosotros!

3 comentarios
  1. Jorge Alberto says

    ¿Qué pasa al finalizar la semana setenta de Daniel? El mismo profeta lo dice (Dn 9, 24). Se sabe (es casi el consenso) que a la mitad de esta semana comienza la gran tribulación (los 42 meses de persecución del Anticristo). Me parece que algo no cuadra aquí.

    ¿Quién atará a Satanás durante los mil años y por qué? Creo que esto no está explicado, como tampoco por qué al final de este milenio adicional de la historia de la humanidad habrá otra tendencia a la apostasía (la última), un envilecimiento paulatino, mientras Satanás esté “atado”… Me parece que algo tampoco cuadra aquí.

    Sí estoy de acuerdo en que el Señor Jesús vendrá al final del mundo. Personalmente, pienso que sí estamos cerca del final del mundo, es decir, cerca de la Parusía. La expresión “final de los tiempos” se ha prestado a mucha confusión. Le falta especificar de cuáles tiempos se habla.

  2. Alberto Ramón Althaus says

    ¿Cree que ha traído alguna claridad al católico con siete planteamientos y sin ninguna conclusión?
    ¿Cuál es la claridad que ha traído el artículo?
    ¿En qué ha beneficiado este planteo a lo que el católico debe hacer que es ver los signos de los tiempos?
    ¿O se busca que el católico deje de lado el estudio de los signos de los tiempos tratando de demostrar su complejidad?
    No se menciona qué autores ha seguido en su interpretación porque toda interpretación de textos sagrados debe hacerse dentro del magisterio y, por lo menos, sería necesario nombrar algunos autores a los que ha seguido.
    Muy caótico, casi ilegible en partes y nada claro.
    Esperamos que se superen esas dificultades en la segunda parte. Entonces, releeremos todo.

  3. Anónimo says

    Si lamentablemente no da citas o fuentes de Información evidentes que den testimonio por lo menos de un acercamiento me parece una reflexión de un supuesto como el lo manifiesta Una Hipótesis, como dice esperamos la segunda parte..

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: