La «No-respuesta» de Monseñor Iceta. Por Belén Calvo

El pasado 22 de agosto, Belén Calvo remitió una carta al Arzobispo de Buegos, Monseñor Iceta, a la sazón médico, con una serie de cuestiones muy relevantes para el pueblo de Dios, que publicó en esta casa, y de la que la autora, y nosotros mismos, sigue esperando respuesta.  Hoy, la propia Belén Calvo, nos narra como ha evolucionado este asunto. Imperdible. Vicente Montesinos - Director

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Belén Calvo

 

Señor Montesinos,

como recordará usted escribí a finales de agosto una carta al Señor Mario Iceta, Arzobispo de Burgos, que ustedes tuvieron a bien publicar en su plataforma.

Al pasar las semanas y no recibir respuesta, volví a escribir (a la dirección de contacto pública que figura en la web de la diócesis de Burgos) un correo rogándole, al menos, me acusaran recibo de la misma. Correo que le adjunto más abajo por si considera oportuno publicarlo también.

Si bien no he recibido respuesta alguna de Monseñor, si me ha confirmado, por medio de su secretario, haber recibido ambas misivas.

¿Y ahora qué?

Pues en primer lugar que cada uno de sus lectores saque sus propias conclusiones. Yo no tengo muy claras las mías, para serle honesta.

En aras de cumplir con lo prometido al señor obispo en mi primer texto, no voy a revelar lo poco que me dicen en el mensaje recibido, sólo comparto que me acusan recibo de ambos textos. Pero las pocas palabras recibidas me hacen sospechar que ni siquiera han leído mi primera carta, ni el obispo, ni su secretario.

Esta es, precisamente, la cuestión más sangrante de la situación surrealista que nos ha tocado vivir: se empeñan en seguir actuando como si nada pasase. Nada en el mundo, y nada en la Iglesia.

¿Reaccionarían de otro modo de haberla leído?

Pues ya no lo sé. Porque se ha convertido en consigna generalizada de nuestras autoridades, tanto civiles como religiosas, ignorar cualquier argumento racional, cualquier hecho y más aún si va cargado de pruebas. De tal modo que no dan ni siquiera opción a discrepar o a que nos refuten cualquier error en el que pudiéramos estar incurriendo. Nada.

De dónde vienes, manzanas traigo…

Muy «sinodal» todo. Muy «ecuménico». Este es el «diálogo» que nos impone la Nueva Normalidad.

Lo que yo creo ya un hecho es que estamos viviendo en dos realidades paralelas. En una los que leemos los Decretos, las fuentes oficiales, el BOE, las fichas técnicas de las farmacéuticas, las sentencias de los tribunales, etc.; así como las «encíclicas», comunicados, homilías y demás. Y en otra paralela los que se limitan a aceptar como veraz la realidad virtual que construyen los medios y suscriben las «autoridades». Y creo que son ya irreconciliables, por la propia condición que tiene una de real y otra de virtual, y por tanto no podrán ser nunca compatibles. Esta situación se irá radicalizando cada vez más hasta que, sin remedio, colapse; con el derrumbe irremediable de todo relato construido sobre falacias.

Agradezco muchísimo, su disposición siempre a dar voz y ofrecer un espacio de argumentación y expresión, ante la tiranía del silencio cómplice que nos imponen los pretendidos dueños de las instituciones que nos gobiernan. Quizá sus lectores se animen a escribir ellos, a enviarles el enlace de mi carta o a escribir una propia. Puede que ellos tengan más suerte, más habilidad o menos torpeza que servidora, y consigan establecer un punto de contacto, entre esos dos mundos paralelos que nos obligan a la división predicando esa supuesta «fraternidad universal».

De locos señor Montesinos, de locos lo que nos ha tocado vivir.

Muchas gracias de nuevo. Dios les bendiga a todo su equipo, a usted y sus familias. Continuemos en la resistencia y la defensa de la Verdad, pase lo que pase, y sean cuales sean sus consecuencias. Estamos condenados a vencer.

¡Ánimo!

 

 

 

1 comentario
  1. H. R. Pacios says

    Si espera contestación de un obispo, ya puede esperar años. Mire, doña Belén, tardaron al menos seis meses en contestarme lo siguiente la Conferencia Episcopal. Desde luego no soy miembro de ningún partido político, sindicato, patronal, logia masónica, etc., solo amo a Dios sobre todas las cosas, es decir, un don menos que nadie, pero me ofende que los elegidos por el Señor para el ministerio se pierdan en política y mundanidad arrastrando tras de sí a los incautos que no entienden que la política es verdaderamente diabólica. Mire lo que me «contestaron» de la Conferencia Espiscopal, nada menos, a los «disparos» de obus que les lancé para que condenaran sin paliativos a la democracia por ser el sitema de la mentira, el engaño y la hipocresía:

    En primer lugar le pedimos disculpas por no haber contestado antes. De hecho, agradecemos que se haya puesto en contacto con nosotros para hacernos llegar su opinión.

    Permita que le expliquemos que la Conferencia Episcopal Española es un órgano colegial, de reunión de obispos, no jerárquico. En las diócesis gobierna el obispo. Por eso, la Conferencia Episcopal Española como institución no puede intervenir ni pronunciarse sobre el comportamiento de un sacerdote o hechos que suceden en una parroquia, pues la actuación de un párroco depende de su obispo y por extensión de la Santa Sede.

    Desde la CEE le podemos remitir a las palabras del presidente, cardenal Ricardo Blázquez, en la sesión inaugural de la Asamblea Plenaria el lunes 20 de noviembre.

    También le podemos remitir a las palabras del secretario general de la CEE, en la rueda de prensa final de la Asamblea.
    Le adjunto el enlace al vídeo (minutos 24:30; 34:45 y 39:50)

    http://www.conferenciaepiscopal.org/rueda-prensa-final-110a-asamblea-plenaria/

    Palabras del Cardenal Blázquez:

    «Al comenzar la Asamblea Plenaria quiero hacerme eco de los sentimientos que la situación actual suscita en nosotros. Desde hace algún tiempo el desarrollo de los acontecimientos en Cataluña nos preocupaba en medida creciente; y nos entristeció la Declaración Unilateral de Independencia del día 27 del pasado mes de octubre. Significaba la ruptura del orden constitucional que los españoles nos hemos dado hace cuarenta años.

    Juzgamos que la Declaración de ruptura es un hecho grave y perturbador de nuestra convivencia, que va más allá de las discrepancias entre las formaciones políticas. La Constitución se gestó, redactó y fue aprobada en las urnas, como fruto del consenso entre todos. Los españoles en aquellos años pasamos de la incertidumbre ante el futuro a la satisfacción porque el deseo ampliamente compartido de reconciliación se había traducido en una regulación fundamental de nuestra convivencia. La ruptura reciente nos ha entristecido y preocupado, ya que la Constitución había nacido con la aspiración de configurar para las generaciones presentes y futuras un marco general de libertad y respeto en el que cabíamos todos. Es comprensible que el paso del tiempo y la vitalidad de la sociedad fuera mostrando la conveniencia de reformar o añadir aspectos nuevos en la Constitución para que siempre sea actual, pero ella misma indicaba los procedimientos para introducir los cambios oportunos.

    La Iglesia, que colaboró eficazmente en la Transición política, aunque no siempre sea reconocido, desea continuar cumpliendo su misión de reconciliación y pacificación. El ministerio de los obispos y presbíteros está al servicio de la comunión eclesial; y, por ello, también de la convivencia pacífica de los ciudadanos. Nuestra renuncia a la militancia política favorece que nadie se considere extraño a la comunidad cristiana por opciones legítimas.

    Apoyamos el restablecimiento del orden constitucional, porque es un bien común. La normalización de la vida social y el correcto funcionamiento de las instituciones suponen y exigen el respeto de la ley, que regula nuestra convivencia. La normalización requiere, además, el esfuerzo de todos para que las relaciones sociales, eclesiales y familiares afectadas negativamente por estos hechos sean renovadas por el respeto a la libertad de todos, la mutua confianza y la concordia serena. La Iglesia por su misma naturaleza puede contribuir a la pacificación personal y social, acentuando particularmente la solidaridad entre todos y la atención a los pobres. Como suele decir el papa deseamos destruir muros y tender puentes.

    El presidente Adolfo Suárez pidió que se pusiera como epitafio en su sepulcro: “La concordia fue posible”. Estamos convencidos de que también hoy es posible la convivencia en la diversidad. Como entonces el diálogo de los ciudadanos y en las instituciones será un impulso renovado para continuar construyendo una sociedad en paz, en libertad y en justicia».

    Gracias de nuevo por su interés. Reciba un cordial saludo,
    Prensa-CEE

    ¿A USTEDES LES PARECE QUE ESTA ES UNA FORMA DE CONTESTAR POR PARTE DE UN SANTO VARÓN, QUE VIVE EN POBREZA, CASTIDAD Y OBEDIENCIA, ELEGIDO POR EL SEÑOR PARA SU MINISTERIO SACERDOTAL O MÁS BIEN LA CONTESTACIÓN DE UN POLÍTICO QUE TRATA DE ENGAÑAR CON LAS MENTIRAS Y PALABRERÍA PROPIA DE LOS QUE NO SABEN VIVIR DE OTRA MANERA QUE MINTIENDO?

    EL ÚNICO ORDEN DE LEY QUE A LOS CATÓLICOS SE NOS HA DADO ES LA PALABRA DE DIOS CONTENIDA EN LAS SAGRADAS ESCRITURAS, ESPECIALMENTE EN LOS CUATRO SANTOS EVANGELIOS.

    LA RUPTURA DE LA CONVIVENCIA Y DE LA «CONCORDIA» ES LA CONSECUENCIA LÓGICA DE UN ATEÍSMO O RECHAZO RAMPANTE POR PARTE DE BUENA PARTE DE LA POBLACIÓN ENVENENADA CON DEMOCRACIA Y SUS CONSECUENTES MENTIRAS.

    LA CONSTITUCIÓN NO FUE FRUTO DEL CONSENSO DE ESPAÑOLES EN ABSOLUTO, PORQUE TAL COSA ES IMPOSIBLE ENTRE TRIGO Y CIZAÑA, SINO DE SUS 7 DESALMADOS Y DEGENERADOS PONENTES, ENEMIGOS DE DIOS SIN EXCEPCIÓN, DE LO CONTRARIO NI SE LES HUBIESE OCURRIDO SEMEJANTE PANFLETO INMUNDO DE ENGAÑO QUE HOY PADECEMOS. Y LOS QUE LA VOTARON NO TUVIERON OTRO TEXTO ALTERNATIVO, Y MUCHO MENOS CONCIENCIA DE LO QUE EN REALIDAD ESTABAN VOTANDO. ¿FUE LA IGLESIA CONSCIENTE DE LO QUE ES LA CONSTITUCIÓN DE 1978 EN SUS MÁS ALTAS INSTANCIAS? ¿O SE PREFIERE RESPONDER ANTE EL TRIBUNAL DE DIOS SI REALMENTE SE SIRVIÓ ENTONCES Y AÚN HOY A DIOS MISMO O A LA POLÍTICA?

    LA RECONCILIACIÓN ENTRE EL TRIGO Y LA CIZAÑA NO ES POSIBLE NI JAMÁS LO SERÁ. LÉASE A SAN LUIS MARÍA GRIÑÓN DE MONFORT (MUY PERSEGUIDO POR LOS OBISPOS DE SU ÉPOCA, POR CIERTO) O LA MISMA BIBLIA AL RESPECTO DE LA ESTIRPE DE LA MUJER Y LA DE LA SERPIENTE. NO HABRÁ PAZ JAMÁS ENTRE LOS HIJOS DE DIOS Y LOS DE LA PERDICIÓN (Y LA DEMOCRÁCIA ES PRÓDIGA EN ÉSTOS).

    EL CUENTO DE LA «RECONCILIACIÓN» COSTARÁ VARIAS CONDENAS AL INFIERNO, POR MENTIROSA. LA RECONCILIACIÓN LA VINO A DESTRUIR LA DEMOCRACIA DESDE 1976 (RECUÉRDESE ETA, LA CULTURA DEL DESTAPE, EL DIVORCIO, LA DELINCUENCIA Y EL PARO RAMPANTES, LA IMPUNIDAD Y AMNISTÍA DE TODO TIPO DE CRIMINAL Y DELINCUENTE, LAS DROGAS, ETC.). ANTES DE ESA FECHA HUBO EN ESPAÑA PROSPERIDAD Y PAZ, FRUTO DE LA INEXISTENCIA DE POLÍTICOS RESENTIDOS Y VENGATIVOS, CON UN ODIO QUE HOY ES YA ENLOQUECIMIENTO TOTAL. QUE UN OBISPO TRATE DE ENGAÑAR CUAL SI FUERA UN POLÍTICO ES LAMENTABLE Y PENOSO EN EXTREMO. NECESITAMOS OBISPOS Y SACERDOTES SANTOS, SANTOS QUE NO POLÍTICOS EN UNO U OTRO SENTIDO.

    Y CON LO DE TENDER PUENTES Y DESTRUIR MUROS, DESDE LUEGO QUE LO HAN HECHO, CON LOS QUE QUIEREN EXTERMINAR A TODOS LOS CATÓLICOS QUE RESISTEN CIMENTADOS EN LA ROCA DEL AMOR A DIOS SOBRE TODOS Y TODO DESTRUYENDO O QUEMANDO SUS TEMPLOS, PERO CON UN DESPRECIO CADA VEZ MAYOR POR LOS QUE REZAN A DIARIO EL SANTO ROSARIO. MUCHO DIÁLOGO, CON EL DEMONIO Y SUS SECUACES. NULO CON LOS QUE SUFREN LOS LATIGAZOS DE LOS QUE NO SON PASTORES, SINO ASALARIADOS.

    Y LO DEL INFAME «PUEDO PROMETER Y PROMETO», ORGULLOSO DE SU ANALFABETISMO, CLAMA AL MISMO CIELO. POR CIERTO, QUE A FRANCO NO SE LE AUTORIZA A SER ENTERRADO EN LA CRIPTA DE LA CATEDRAL DE LA ALMUDENA, PERO AL TRAIDOR SÍ EN LA DE ÁVILA. OLE VUESTRO USO DE LA AUTORIDAD. IGUALITO QUE LA GRAN ISABEL LA CATÓLICA, QUE BIEN COMPRENDIÓ QUE CON LOS MUSULMANES Y CON LOS JUDÍOS NO HAY CONVIVENCIA POSIBLE. POR ESO EL SEÑOR SEPARARÁ TRIGO DE CIZAÑA.

    LA DIVERSIDAD DE PECADORES IRREDENTOS ES ENORME EN EL INFIERNO. LA CONVIVENCIA ENTRE HOMBRES Y SERPIENTES NO SE DIO JAMÁS EN LUGAR ALGUNO. YA ENVIARÁ EL SEÑOR A SUS ÁNGELES A SEPARAR TRIGO DE CIZAÑA Y DARÁ A CADA CUAL LO QUE MERECE.

    En lo que respecta a Monseñor Iceta, tuve la mala fortuna de asistir a una misa que él ofició en la Catedral de Palencia el día 3 de septiembre de 2020, CON PROHIBICIÓN EXPRESA A LA PUERTA DE OFRECER LA COMUNIÓN EN LA BOCA EN TODO TEMPLO. Teniendo la costumbre de escuchar la misa de principio a fin, no puede evitar escuchar su mitin tras la lectura del Evangelio. Un mitin clavado al discurso del genocida que ejerce de tirano en el gobierno DEMOCRÁTICO de España actual hasta que Dios lo remedie por piedad con los suyos. Me quedo con una frase del mismo Mons. Iceta copiada de los que parecen de su misma cuerda: «Que nadie se quede atrás» (hablando de la actual pandemia que él citó en similitud con la Peste Negra de 1348 y la intención de «ayudar» a todos). Ya se han quedado atrás más de cien mil españoles (algunos de ellos santos, anónimos, pero santos) y sigue la matanza. Espero que algún día Monseñor Iceta, como todos los papas, cardenales, arzobispos, obispos y sacerdotes se conviertan sinceramente y crean en el Evangelio, no en la satánica y embustera ilimitada POLÍTICA. Que la Iglesia es para el culto a Dios, a Nuestro Amadísimo Señor Jesucristo, no para el culto al mundo y sus políticos.

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