Vicente Montesinos

 

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Peta, Lenga y Schneider

 

El año 2017 se ha despedido de nosotros con una gran noticia para quienes seguimos pensando, a pesar de ser constantemente “misericordiados” por ello, que Amoris Laetitia es los más grave que ha sucedido a la Iglesia Católica desde… ¿?…, y que es difícilmente emparejable con la doctrina divina dada por Nuestro Señor Jesucristo.

Y es que una vez más, pero esta parece que de forma más que contundente y clara, se alza una voz contra esta herejía; y ahora nada más y nada menos que en forma de documento formal firmado por tres valientes obispos, los cuales, evidentemente, con esto, no aspiran a nada terreno, sino todo lo contrario, porque saben lo que les espera; y sí a salvar sus almas, e imaginamos y esperamos que las de muchos más católicos que ojalá, ahora sí, abran los ojos.

Se trata de Sus Excelencias Reverendísimas Monseñores Tomash Peta,  Ene Pawel Lenga,  Atanasio Schneider, a los que Stilum Cuariae recién acaba de publicar en Italia dicho valioso documento, que nos llega en primicia y que se publica por primera vez en España, y les enlazamos abajo.

El documento es introducido con rotundidad y claridad de intenciones afirmando que “en el espíritu de San Juan Bautista, San Juan Fisher, Santo Tomás Moro, la beata Laura Vicuña y numerosos mártires y confesores de la indisolubilidad del matrimonio conocidos y desconocidos:

No está permitido ( no Licet ) garantizar, avalar o legitimar ya sea directa o indirectamente, un divorcio y una relación sexual estable no matrimonial a través de la admisión de la disciplina sacramental de los llamados “divorciados y vueltos a casar” a la Santa Comunión, siendo ello ajeno a toda la tradición de la fe católica y apostólica.

Al hacer esta profesión pública delante de nuestra conciencia y ante Dios que nos juzgará, creemos sinceramente que prestamos lo que es un servicio a la caridad en la verdad de la Iglesia de nuestro tiempo y al Papa, el sucesor de San Pedro y Vicario de Cristo en la tierra”.

No tiene miedo de afirmar que la difusión de Amoris Laetitia y las normas pastorales locales derivadas de la misma “ha causado una considerable y creciente confusión entre los fieles y el clero, una confusión que afecta a las manifestaciones centrales de la vida de la Iglesia, matrimonio sacramental, familia, iglesia doméstica y el sacramento de la Sagrada Eucaristía

Prosigue aclarando  que “de acuerdo con la doctrina de la Iglesia, solo el vínculo matrimonial sacramental constituye una iglesia doméstica (ver Concilio Vaticano II, Lumen Gentium , 11). La admisión de los llamados “divorciados y casados” a la Sagrada Comunión, que es la más alta expresión de la unidad de Cristo-Esposo con su Iglesia, significa en la práctica una forma de aprobación o legitimidad del divorcio, y en este sentido una tipo de introducción del divorcio en la vida de la Iglesia”

El texto, absolutamente reconfortante por necesario, indica que “de manera inequívoca y sin admitir ninguna excepción, nuestro Señor y Redentor Jesucristo reafirmó solemnemente la voluntad de Dios con respecto a la prohibición absoluta del divorcio. Una aprobación o legitimación de la violación del carácter sagrado del vínculo matrimonial, incluso indirectamente a través de la mencionada nueva disciplina sacramental, contradice seriamente la voluntad expresa y el mandamiento de Dios. Por lo tanto, esta práctica representa una alteración sustancial de la disciplina sacramental de la Iglesia de dos mil años de antigüedad. Además, una disciplina sustancialmente alterada eventualmente conducirá a una alteración en la doctrina correspondiente.

La enseñanza constante de la Iglesia, a partir de las enseñanzas de los Apóstoles y todos los Papas, ha conservado y transmitido fielmente tanto la doctrina (en teoría) y en la disciplina sacramental (en la práctica) de forma inequívoca, sin ninguna sombra de duda, y siempre en mismo sentido y el mismo significado ( eodem sensu eademque sententia) querido por Cristo sobre la indisolubilidad del matrimonio.

Debido a su naturaleza divinamente establecida, la disciplina de los sacramentos nunca debe contradecir la palabra revelada de Dios y la fe de la Iglesia en la indisolubilidad absoluta de un matrimonio ratificado y consumado.

Acuden a San Juan Pablo II para recordar que en virtud de lo dispuesto en Reconciliatio et Paenitenia, en el número 18, “sigue siendo actual y válida la exhortación que afirma que la confusión creada en la conciencia de muchos de los fieles por las diferencias de opiniones y enseñanzas de la teología, la predicación, la catequesis, la dirección espiritual sobre cuestiones graves y delicadas de la moralidad Cristiano, termina por reducir, casi para borrarlo, el verdadero sentido del pecado

Y a continuación desarrollan con exquisita y meridiana valentía una larga lista de declaraciones del Magisterio de la Iglesia plenamente aplicables a la doctrina y la disciplina sacramental relativas a la indisolubilidad de un matrimonio ratificado y consumado; provenientes del Magisterio de los Papas Pio IX, Pio XII, Pablo VI, Juan Pablo II…; entre otros muchos textos de la Iglesia que, sólo de releerlos, debieran producir en los autores titulares, reales y materiales de Amoris Laetitia un sonrojo permanente.

 

Documento completo 

 

Este documento, que recibimos exultantes, es de un importantísimo calado doctrinal; y en cierta forma, no deja de ser una corrección formal a Francisco. Está muy bien fundado y por primera vez excede las replicas en solitario de Schneider; además de ser, de todo punto, irrebatible.

Y aunque Francisco ha hecho caso omiso deliberadamente a los 4 cardenales, la dubia, la corrección filial de decenas de miles de católicos, etc…; quizá la diferencia en esta ocasión sea la claridad del escrito, lo fundado del mismo, el atrevimiento que presenta, y sobre todo, las muestras inequívocas de que hay un pequeño grupo de “San Pablos” dispuestos a seguir diciendo a “Pedro” que este camino nos lleva al abismo; y dando nuevas esperanzas y confirmación en la fe a millones de católicos en todo el mundo.

Su claridad meridiana y atrevimiento va a “hacer pupa” en el Bergoglismo recalcitrante. Y si no al tiempo…

Y como los que pretendemos seguir siendo fieles a la Sagradas Escrituras; el Magisterio Bimilenario; la Sana Doctrina y la Tradición de nuestra Santa Madre Iglesia Católica y Apostólica, no es que tengamos muchas alegrías últimamente; pues recibimos con enorme gozo esta noticia, que a algunos parecerá baladí, y rezamos por estos valientes obispos y porque 2018 sea el año de la extensión gozosa de la reconquista. Sí. La reconquista de la Sana Docrina y fidelidad a Nuestro Señor. Que falta nos hace.

Laus Deo! Y recuerden… ¡Hasta el Cielo no paramos!