En aquel tiempo, Jesús dijo: «Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera».



Esta es la promesa de Jesús: si venís a mí… si cargáis con mi yugo… si aprendéis de mí a vivir de manera diferente, «encontraréis descanso para vuestras vidas». 

Jesús libera de agobios, no los introduce; hace crecer la libertad, no las servidumbres; atrae hacia el amor, despierta la alegría, nunca la tristeza. 

¿Sabremos encontrar en Jesús nuestro descanso?

¡Feliz día! 

                                          Vicente Montesinos

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