En aquel tiempo, Jesús se puso a maldecir a las ciudades en las que se habían realizado la mayoría de sus milagros, porque no se habían convertido: «¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho en vosotras, tiempo ha que en sayal y ceniza se habrían convertido. 




Duras palabras las que hoy nos dice nuestro señor Jesucristo, que utiliza un lenguaje de verdad, radical en el sentido bueno de la palabra, coherente, y lejos de buenismos y correcciones políticas. Jesús siempre habla desde la misericordia, pero nunca falta a la verdad, y las cosas, son como son. Y en esto, como en todo, hemos de actuar como actúa el maestro.

Y es que la reprimenda a estas dos ciudades, desde luego, debe ser especialmente dolorosa, al ser reprendidas por el mismo Cristo, Él que nos ama con un corazón infinitamente misericordioso. Simplemente, no hay excusa, no hay inmunidad cuando uno es reprendido por la mismísima Verdad. Recibamos, pues, con humildad y responsabilidad cada día la llamada de Dios a la conversión.

Porque Jesús nos habla claro. A lo mejor, a ti, como a mí, te resultan clarificadoras estas palabras de San Josemaria Escrivá: “Se trata de hablar en sabio, en cristiano, pero de modo asequible a todos”

Que así sea. 

                                          Vicente Montesinos

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