En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «En verdad, en verdad os digo: lo que pidáis al Padre os lo dará en mi nombre. Hasta ahora nada le habéis pedido en mi nombre. Pedid y recibiréis, para que vuestro gozo sea colmado. Os he dicho todo esto en parábolas. Se acerca la hora en que ya no os hablaré en parábolas, sino que con toda claridad os hablaré acerca del Padre. Aquel día pediréis en mi nombre y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros, pues el Padre mismo os quiere, porque me queréis a mí y creéis que salí de Dios. Salí del Padre y he venido al mundo. Ahora dejo otra vez el mundo y voy al Padre».



A puertas de la Ascensión, Jesús nos deja una bellísima despedida: una despedida de gozo y esperanza, porque Él permanecerá con nosotros siempre;  porque nos garantiza que vuelve al Padre, donde volveremos todos los que le amemos, y por que nos recuerda que lo que pidamos con fe al Padre, nos lo concederá, si es para bien de nuestra alma. 

Oh Jesús, lleva nuestros corazones contigo al cielo, para que siempre miremos a lo alto siguiendo tu palabra.

                                    Vicente Montesinos

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