En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Si el mundo os odia, sabed que a mí me ha odiado antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero, como no sois del mundo, porque yo al elegiros os he sacado del mundo, por eso os odia el mundo. 

La palabra de Dios hoy contrapone el mundo a los seguidores de Cristo. El mundo representa todo aquello de pecado que encontramos en nuestra vida. 

Pero Jesús nos invita a luchar contra ese pecado dentro del mundo. A estar en el mundo sin ser del mundo. A santificarnos a nosotros mismos y a los demás con las obras diarias, pero con los ojos y el corazón en el cielo.
Ni el cristiano ni la iglesia pueden seguir las modas del mundo. Y la felicidad se puede alcanzar en la lucha diaria, pero sin perder ningún punto de fidelidad al mensaje. Y ello aunque cueste la persecución.

¡Seamos valientes y proclamemos sin miedo a Cristo resucitado, luz y alegría de los cristianos! ¡Pidamos a María que nos ayude para transformarnos y para ser capaces de comunicar esto al mundo!

                                   Vicente Montesinos

Anuncios