En aquel tiempo, dijo María: “Engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava”
Señor Jesús, tu Santa Iglesia vuelve a regalarnos hiy una maravilla de Evangelio. Tras la anunciación, la visitación…,  nos hallamos hoy con el regalo del Magnificat, ese canto de alabanza y de fe entregada de la humilde María al todopoderoso. 

Estamos llegando ya al final del tiempo de Adviento, un tiempo de conversión y de purificación. Hoy es María quien nos enseña el mejor camino. Meditar la oración de nuestra Madre —queriendo hacerla nuestra— nos ayudará a ser más humildes. Santa María nos ayudará si se lo pedimos con confianza.

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