Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!

Dios mío, que evangelios más bellos nos regalas durante estos días por medio de la santa madre iglesia. Ayer la anunciación, hoy la visitación… Un rosario gozoso de esperanza… que derroche de gozo hoy en María, en Isabel, en el niño en el seno, en toda la humanidad… La alegría es inseparable de la fe, señor, y que yo sepa vivir así es lo que más te pido.

Señor tu alegría y la alegría de María se ha abierto paso del mundo, y para darle entrada en mi vida, sólo he de estar abierto a ti. Te pido en estas vísperas de tu nacimiento que mi corazón esté dispuesto y preparado. Amén. ¡Gloria a Dios!

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