Un día hablaremos profundamente del rezo de la Liturgia de las Horas; de lo bello que es rezar cada día y en cada momento en comunión con la Iglesia Universal, y de como vivo yo, personalmente, esta experiencia diaria.

Hoy; mientras rezo laudes; quería compartir con vosotros algunos trazos de las mismas, por si os ayuda, como a mí, en vuestra reflexión:

1) Que llamada más bella la de la Lectura Breve de hoy, de la primera de Juan: “Nosotros hemos visto y damos testimonio de que el Padre envió a su Hijo para ser Salvador del mundo. Quien confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios” Que bello es ver como la profesión de nuestra fe nos lleva a Dios. ¡Laus Deo!

2) Una bonita petición incluyen las preces de hoy: “Que nunca, Señor, quedemos confundidos, los que en ti ponemos nuestra fe y nuestra esperanzaAyúdanos, pues, Señor, a no dejarnos confundir por las cosas de este mundo; y en él a centrarnos en construir tu Reino en la lucha por los demás.

3) Por último, no podemos hoy dejar de hacer mención a Santa Clara (imitadora de san Francisco de Asís y fundadora de las Clarisas; nacida en 1193 y fallecida en 1253) y en su día; y repetir, con la Iglesia Universal: “Oh Dios, que infundiste en santa Clara un profundo amor a la pobreza evangélica, concédenos, por su intercesión, que, siguiendo a Cristo en la pobreza de espíritu, merezcamos llegar a contemplarte en tu reino. Por nuestro Señor Jesucristo. “
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