Releo estos días el magnífico libro del Gran Juan Pablo II, “Alzatevi, Andiamo” (Levantaos, vamos); que salió a la luz en mayo de 2004, a menos de un año de su tránsito al padre. ¡Que bella obra en las postrimerías de su vida terrena! Lo leí en su día, y es la tercera vez que lo hago. Es una obra básicamente dirigida a los Obispos; pero que encierra tanta enseñanza y tanta sabiduría, que ningún cristiano debería dejar de leer.

Hasta hace pocos años, los Papas sólo hablaban con encíclicas, exhortaciones apostólicas, bulas, discursos y homilías. No se conocen libros escritos por Papas durante su pontificado, con la única excepción de Benedicto XIV, el cual, como “doctor privado”, publicó el tratado “De canonizatione sanctorum”. Juan Pablo II nos regaló con este su tercer libro. Fue un texto privado autobiográfico, que ayuda a entender a fondo algunos aspectos del pensamiento, de la actividad y del estilo de este Papa único en la historia de la Santa Madre Iglesia.

Es un libro muy interesante para los obispos: es fruto de la experiencia personal de Karol Wojtyla, primero como obispo auxiliar, luego como arzobispo de la histórica e importante sede de Cracovia y, por último, como Papa. Sin presentarse como “Maestro de los obispos”, Juan Pablo II les enseña cómo cumplir su misión de obispos, y lo hace con su experiencia vivida en medio de la crisis espiritual de nuestro tiempo.

Con su estilo evangélico, humano, transparente, muestra el camino que hay que seguir.
Este libro ofrece a los obispos un modelo concreto al cual mirar para aprender cómo comportarse en las diversas circunstancias que debe afrontar un pastor.

Pero también para nosotros, los laicos, es un libro muy atractivo. En efecto, creo que a todos puede interesar comprender algo de lo que pasa en el corazón de un obispo. Como dice el propio Juan Pablo II en las primeras páginas: “ofrezco este libro como muestra de amor (…) a todo el pueblo de Dios”.

Creo que a todos puede interesar lo que se lee sobre las relaciones de Juan Pablo II con los hombres de pensamiento, con los hombres de ciencia, con los artistas, con los colaboradores, con la gente.

Es interesante ver cómo en muchas páginas se trasluce el sentido de la amistad. Juan Pablo II vive a fondo el sentimiento de amistad, de gratitud y de fidelidad. También destaca en él el sentido de paternidad espiritual. Tal vez haya personas a las que les pueda interesar saber que también el Papa, a los 38 años, pasó una noche en un saco de dormir en el piso de una estación de ferrocarril. En efecto, para ir a ver al cardenal Wyszynski, Karol Wojtyla viajó en un camión cargado de sacos de harina hasta la estación del tren y allí pasó la noche en el saco de dormir esperando la mañana para la salida del tren.

Y como ésta, cientos de historias apasionantes y llenas de enseñanzas, en la vida de este grande de nuestro tiempo.

Algún día hablaré largo y tendido (no lo podré evitar) del especial vínculo de unión que siempre he tenido con Juan Pablo II. Algún día hablaré también (no lo podré evitar) de aquel 9 de octubre de 2004 (sí, Migue, ahora que sé que estás por aquí) Algún día hablaré más cosas de este libro.

Hoy sólo quiero dejaros algunas pequeñas muestras curiosas que encierran sus páginas:

1) Dice Juan Pablo II citando a San Gregorio Magno: “El mundo está lleno de sacerdotes y, sin embargo, es muy difícil encontrar un trabajador para la mies del Señor; porque hemos recibido el ministerio sacerdotal, pero no cumplimos con los deberes de este ministerio…” “Descuidamos, en efecto, fácilmente el ministerio de la predicación y, para vergüenza nuestra, nos continuamos llamando obispos; nos place el prestigio que da este nombre, pero, en cambio, no poseemos la virtud que ese nombre exige. Así contemplamos plácidamente cómo los que están bajo nuestros cuidados abandonan a Dios, y nosotros no decimos nada” Estas palabras, que nos traslada el obispo de Roma; son un aldabonazo en la conciencia de los Obispos, de los Sacerdotes y de todo el pueblo de Dios. ¡Qué gran verdad muchas veces; y cuanto mejor nos iría si siguiéramos las enseñanzas papales!

2) Otro tema curioso es como Juan Pablo II habla de la relación con las personas, y de la importancia de establecer una relación interpersonal con cada una de ellas, para la que no sirven patrones fijos. Así nos indica: “Cuando encuentro una persona, ya rezo por ella, y eso siempre facilita la relación. Me es difícil decir como lo perciben las personas, habría que preguntárselo a ellas”. Doy fe de que en el trato cercano con Juan Pablo II se muestra como verdad irrefutable, y no como tópico, esta afirmación. Cuando estabas delante de él, y le cogías la mano, notabas que él ya pedía por ti al padre.

3) Hago hoy por último referencia a un aspecto curioso que yo reconozco haber aprendido al leer este libro, pues lo desconocía. Al hablar de Edith Stein (la que él después proclamó sor Teresa Benedicta de la Cruz) en relación a la relación de esta gran mujer con la ciencia; nos cuenta como la proclamó copatrona de Europa. Entonces nos habla de que las otras dos copatronas son Santa Brigida de Suecia y Santa Catalina de Siena. Pero también hay tres patronos: San Cirilo, San Metodio; y San Benito.

Seguiremos extrayendo sabiduría de esta gran obra de este gran Papa.

El Señor os bendiga, hermanos.

Anuncios