La escasez de gas natural lleva a las centrales eléctricas a quemar petróleo para producir energía

"La crisis de suministro está afectando todo, desde las plantas de generación de energía hasta los productores de fertilizantes, las fábricas y las refinerías", aseguran desde la AIE.

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AyL Redacción

Agencias

 

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El mercado energético está viviendo momentos convulsos. La rápida recuperación de la demanda ha tensado los mercados, disparando el precio del gas y el carbón, dos fuentes de energías contaminantes que han ganado relevancia en los últimos meses para satisfacer las necesidades de la economía. Ante el fuerte auge del precio de estas dos materias primas, la generación de energía está pasando del gas al petróleo, el último eslabón de la cadena.

 

Las plantas de generación eléctrica y algunas empresas están teniendo que recurrir al gas, al carbón y, en última instancia el petróleo para generar energía. Esta demanda ha cogido a contrapié a unos mercados que estaban paralizando sus inversiones ante un futuro poco halagüeño para las energías fósiles. El resultado es unos precios al alza en casi todo.

La AIE explica en su último informe que “la aguda escasez de suministros de gas natural, GNL (gas natural licuado) y carbón ha provocado un aumento vertiginoso de los precios de los suministros de energía, lo que está provocando un cambio masivo hacia los productos derivados del petróleo y el uso directo del crudo para la generación de energía”.

Esta tendencia podría incrementar la demanda de petróleo en unos 500.000 barriles adicionales por día entre septiembre y el primer trimestre de 2022. El resultado de esta demanda inesperada se está viendo ya en los precios de los futuros del crudo. El barril de Brent supera los 84 dólares, mientras que el West Texas, crudo de referencia en EEUU, rebasa los 81 dólares por barril. Ambos tipos de barril podrían sumar su octava semana consecutiva registrando alzas de precios.

“La crisis de suministro está afectando todo, desde las plantas de generación de energía hasta los productores de fertilizantes, las fábricas y las refinerías”, aseguran desde la AIE.

Las últimas proyecciones de la AIE asumen que estos niveles elevados de consumo persistirán durante el primer trimestre de 2022 y que, dado el grado de tensión de los mercados de GNL y carbón, se consumirán mayores cantidades de productos derivados del petróleo en las centrales eléctricas de varios países.

Esto ha contribuido a una revisión al alza del pronóstico de demanda de petróleo para 2021 y 2022, en 170.000 barriles por día, 210.000 barriles por día (media anual), respectivamente, según la AIE.

La demanda mundial de crudo alcanzará en 2022 los 99,5 millones de barriles diarios, por encima de los niveles precovid-19, impulsada por el aumento del precio del gas y del carbón.

La escasez de oferta y el alto precio del gas natural y carbón “está causado un desvío masivo” hacia el petróleo y sus derivados para la generación de electricidad” y usos industriales, señala la AIE en su informe mensual sobre el mercado del petróleo.

Esto va a significar “un fuerte aliciente para los precios, que a su vez tensionarán más el mercado petrolero”, añade. La tensión en el suministro del sector petrolero se ha visto agravada por los problemas en el sector del refino en dos grandes consumidores, China e India. Instituciones como Bank of America Merrill Lynch creen que el petróleo podría llegar hasta los 100 dólares el barril a finales de año.

El informe alerta de que los elevados precios de la energía, junto con los problemas en las cadenas globales de suministro, están causando ya una revisión a la baja de las previsiones de crecimiento en el mundo (un 5,9% este año y un 4,7% en 2022).

Ante esta situación, la AIE urge a un aumento de la inversión en energías renovables, “pero esto tiene que ocurrir rápido o los mercados mundiales de la energía afrontarán un camino complicado en el futuro”.

 

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