LA PALABRA DE DIOS DEL DOMINGO: III DOMINGO DE CUARESMA

 

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JUAN DONNET

 

 

 

 

 

 

TERCER DOMINGO DE CUARESMA

(I clase, morado)

Misa propia, sin gloria. Credo y prefacio de Cuaresma

 

Después del Proermio Litúrgico y las oraciones de la Misa, exponemos nuestro comentario. Posteriormente reproducimos el del Padre Castellani, y finalmente los comentarios de los SSPP a nuestro Evangelio.

PROEMIO LITÚRGICO

 

San Lorenzo extramuros, iglesia estacional, es una de las cinco basílicas patriarcales de Roma. La misa de este domingo nos muestra a Jesús en lucha con Satanás, a quien derrota y expulsa del cuerpo de un poseso (evangelio). Ya en el comienzo de su ministerio se había medido con el demonio; en el momento de su Pasión entablará el debate supremo, que coronará su victoria: “He aquí que llega el príncipe de este mundo, mas no tiene ninguna parte en mi”. El mismo resume toda su obra como una victoria definitiva sobre Satanás: “Ahora va a ser arro jado fuera el príncipe de este mundo; en cuanto a mí, cuando yo sea elevado sobre la tierra, atraeré hacia mí a todos los hombres”. Así, pues, toda la misión de Jesús se presenta a nosotros como un banquete y un triunfo sobre Satanás. En este tiempo de cuaresma la iglesia no podía dejar de subrayarlo. El primer domingo nos presentó el evangelio de la tentación. Hoy, Satanás, arrojado del cuerpo de un poseso, ve desvanecérsele el dominio usurpado. Caminemos hacia la Pasión y los bautismos de Pascua. Después de los exorcismos pronunciados sobre los catecúmenos, Cristo tomará posesión de las almas por él rescatadas.
….

La plegaria que nos propone la Iglesia en el Introito de la santa Misa, expresa admirablemente los deseos que animan así a los catecúmenos, ya admitidos al santo Bautismo, como a los penitentes, que esperan su próxima reconciliación, de ver realizadas sus aspiraciones. Ellos confiesan con profunda humildad sus miserias; pero la más viva esperanza de que serán atendidos, llena su corazón de consoladora alegría. Para que estos santos deseos puedan realizarse, la Iglesia implora en la Colecta el auxilio de Dios, suplicándole que extienda su poderoso brazo atendiendo las preces de las almas humildes. En la Epístola nos exhorta a San Pablo a que imitemos la santidad del mismo Dios, a que todas nuestras obras vayan informadas del amor, así como Cristo nos amó, y por eso se entregó por nosotros. Y como los vicios que más se oponen a esta santidad son la impureza y la avaricia, por eso quiere el santo Apóstol que estén muy lejos de los cristianos, no permitiendo que ni siquiera se nombre el primero, y comparando la avaricia a la idolatría, tan ajena de los verdaderos adoradores de Dios. Estos grandes enemigos que tanto procuran nuestra perdición deben movernos para elevar confiada y humildemente nuestros corazones a Dios, como nos lo enseña el Tracto. La sincera confesión de nuestras miserias espirituales hará descender sobre nosotros la misericordia del Padre celestial la santa iglesia, que, para enseñarnos la naturaleza de nuestras tentaciones y cómo debíamos vencerlas, nos propuso en el primer domingo de Cuaresma las tentaciones de Jesús en el desierto, hoy nos hace leer en el Evangelio de San Lucas un pasaje, el más propio para completar estas enseñanzas y hacernos ver el poder de nuestros espirituales enemigos. Al mismo tiempo que el imperio de Jesucristo contra el demonio, nos muestra también el Evangelio los ardides de nuestros enemigos; su constancia en los ataques, los compañeros que solicita; en el Ofertorio la alegría de corazón y la dulzura del alma que, escuchando la palabra de Dios, permanece fiel a sus mandamientos, y en las oraciones (Secreta y Poscomunión) los medios de que nos hemos de valer: la continua oración y la frecuentación de los sagrados misterios. La perseverancia en la oración tan encarecida en el santo Evangelio, la debemos practicar especialmente durante este santo tiempos de Cuaresma. Si no podemos imitar las austeridades de los Santos, podemos ciertamente orar, podemos elevar con frecuencia nuestra mente y nuestro corazón para manifestar a nuestro Padre celestial la necesidad que tenemos de su auxilio de su gracia para cumplir nuestros deberes de cristianos, para vivir alejados de todo cuanto sea contrario a la santidad de la vida, y para dedicarnos a la práctica de las sólidas virtudes. Éstas nos prepararán para celebrar dignamente los misterios de nuestra redención.

La Iglesia, en los oficios nocturnos, lee la historia del Patriarca San José. ¡Qué modelo tan consumado de caridad y de pureza, de esas dos excelsas virtudes cristianas harto más difíciles de practicar que ahora, cuando tenemos de ellas tantos y tan preclaros ejemplos como nos han dado los Santos del Antiguo y Nuevo Testamento y sobre todo Jesús, divino modelo de predestinados! ¿Qué género de disculpa tendremos, los cristianos, si, estando obligados a mayor perfección en virtud de nuestro bautismo, nos quedamos tan atrás en el camino del propio vencimiento?.    El cielo, que esperamos con fundadisima esperanza, lo tenemos figurado en la promoción de José a los cargos más honrosos y elevados del Egipto, después de haber sufrido mil géneros de penalidades en los años de cárcel, que inocente sufrió con entera resignación.  Acicate poderoso para el cristiano, que en este mundo ha de vivir como pobre desterrado, que suspira sin cesar por su patria. Vela allá lejos, pero no le es dado visitarla por tan pronto. ¿Quién hubiera jamás pensado que de la envidia de los hermanos de José había Dios de sacar tan gran partido? Pero, además, tenemos en el Patriarca José una de las figuras más expresivas de Cristo y de su Iglesia. Jesús es, a no dudarlo, el perfecto dechado de pureza virginal.

 

Hoy precisamente nos le muestra el Evangelio expulsando a un demonio impuro. Esto mismo hace a diario la Iglesia en las almas de los bautizados por medio de la predicación y de los santos Sacramentos. Hácelo sobre todo en este santo tiempo de Cuaresma por medio de la Confesión y del Bautismo. ¿Qué otra cosa si no, son los exorcismos, tan frecuentes en el rito bautismal, en que llega el sacerdote hasta a imitar los gestos del Salvador cuando arrojaba a los demonios de los cuerpos de los infelices posesos? Antes del rito bautismal, dice el sacerdote, soplando sobre la cara del infante: «Sal, espíritu inmundo, de este niño; y cede el lugar al Espíritu Santo Consolador y no te atrevas a violar de nuevo esta morada». Insistiendo en la necesidad de la pureza, dícenos en la Epístola el Apóstol que «la fornicación y toda impureza no deben ni mentarse entre los cristianos, tanto es lo que desdice de la santidad de su vocación; sin contar que ningún fornicario ni impúdico tendrá parte en la herencia del cielo». Sabemos cuál es el arma adecuada contra la carne y sus bajas tendencias: la que el Patriarca José empleó, es decir la fuga; la que emplearon y aconsejan a una todos los Santos y Doctores, conociendo como conocen las aviesas tendencias de nuestra decaida naturaleza. También Jesús fué vendido como José,. y entregado a sus perseguidores por sus mismos hermanos, o sea por los Judíos, y hasta por uno de sus más íntimos amigos.  Una fiera pésima devoró a Jesús y le dio muerte afrentosa de Cruz. Mas por eso precisamente Dios le ensalzó después y dióle el mando de todos los pueblos, hasta los últimos confines de la tierra. Entonces devolvió Jesús bien por mal a los que quisieron aprovecharse del precio de su sangre vertida en el madero de la Cruz por salvar a los hombres, a los mismos verdugos que le atormentaban. Asimismo, Jesús, en las fiestas pascuales, distribuirá entre sus fieles los tesoros amontonados en sus trojes, al distribuir gratis el Pan celestial por medio de sus sacerdotes. Precede una graciosa amnistía, sin más condiciones que el arrepentimiento sincero, la humilde confesión y el propósito firme de no volver a pecar. (http://rinconliturgico.blogspot.com/2011/03/iii-domingo-de-cuaresma.html)

MISA

 

Introito. Salm. 24.15-16,1-2.- Tus ojos miran siempre al Señor, porque él librará del lazo mis pies; mírame, ¡oh Dios!, y apiádate de mí, porque me veo solo y desgraciado. Sal. A ti Señor levanto mi alma. Dios mío, en ti confío, no quede yo avergonzado. Gloria al Padre.

Colecta.- Te rogamos, ¡oh Dios omnipotente!, mires los deseos de los humildes, y extiendas la diestra de tu majestad para defendernos. Por nues­tro Señor Jesucristo.

Epístola. Ef. 5.1-9.-

Hermanos: Sed imitadores de Dios, como hijos muy amados. Vivid en el amor, como Cristo nos amó, y se ofreció a sí mismo a Dios por nosotros en oblación y hostia de olor suavísimo. Por tanto, la fornicación y toda clase de impureza, o avaricia, ni se nombre entre vosotros, cual conviene a los santos; ni palabras torpes y necias, ni truhanerías, ni bufonadas, lo cual desdice; sino, antes bien, acciones de gracias. Porque habéis de saber y entender que ningún fornicario, o impúdico, o ava­ro, lo cual viene a ser una idolatría, será heredero del reino de Cristo y Dios. Nadie os engañe con palabras va­nas; pues por tales cosas vino la ira de Dios sobre los incré­dulos. No queráis, por tanto, tener parte con ellos. Porque en otro tiempo erais tinie­blas; mas ahora sois luz en el Señor. Andad como hijos de la luz, pues el fruto de la luz consiste en toda bondad, justicia y verdad.

Gradual. Salm. 9.20,4.- Levántate, Señor, no prevalezca el hombre; juzga­das sean las naciones en tu presencia, f. Mis enemigos retroceden; tropiezan y pe­recen en tu presencia.

Tracto. Salm.122,1-3.- A ti levanto mis ojos, que habitas en los cielo. Como los ojos de los siervos están fijos en las manos de sus señores. Y como los ojos de la esclava en las manos de su señora; así lo están nuestros ojos en el Señor y Dios nuestro, hasta que se apiade de nosotros. Ten piedad de nosotros, Señor, ten piedad de nosotros.

 

Evangelio. Luc.11,14-28.- “

En aquel tiempo: Estaba Jesús lanzando un demonio, el cual era mudo. Y, así que hubo lanzado al demonio, habló el mudo y se maravillaron las turbas. Mas algunos dijeron; Por arte de Belcebú, príncipe de los demonio, expulsa los demonios. Y otros, para tentarle, le pedían algún prodigio del cielo. Jesús, que veía sus pensamientos les dijo: Todo reino dividido en bandos quedará destruido, y caerá casa sobre casa. Si Satanás está también dividido contra sí mismo, ¿cómo sub­sistirá su reino? Pues decís que lanzo los demonios en virtud de Belcebú. Y si yo lanzo los demonios por vir­tud de Belcebú, vuestros hijos, ¿por virtud de quién los lanzan? Por tanto, ellos mismos serán vuestros jueces. Mas si con el dedo de Dios lanzo los demonios, ciertamente el reino de Dios ha llegado ya a vosotros. Cuando un valiente armado guarda la puerta de su casa, está seguro todo cuanto po­see. Mas si, asaltándole otro más fuerte que él, le venciere, le quitará todas sus armas, en que confiaba, y repartirá sus despojos. El que no está conmigo, está contra mí, y el que no recoge conmigo, desparrama. Cuando el es­píritu inmundo ha salido de un hombre, anda por lugares áridos buscando reposo; y, no hallándolo, se dice: Volveré a mi casa, de donde salí. Y, tornando a ella, la encuentra barrida y adornada. Entonces va y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y, entrando en ella, moran allí; y así, el estado de este hombre viene a ser peor que el primero. Así hablaba, cuando una mujer de en medio del pueblo levantó la voz y exclamó: ¡Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te amamantaron! Y él dijo: Dichosos más bien lo que oyen la palabra de Dios y la practican.

 

CREDO.

Ofertorio. Salm. 18,9-12.- Los mandatos del Señor son justos, y alegran el corazón; sus juicios, más dul­ces que la miel de los pana­les. Y tu siervo los observa

Secreta.- Te rogamos, Señor, que esta hostia limpie nuestros de­litos, y santifique los cuerpos y las almas de tus súbditos, para celebrar el sacrificio. Por nuestro Señor Jesucristo tu Hijo.

Prefacio de Cuaresma.- En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, darte gracias en todo tiempo y lugar, Señor, santo Padre, omnipotente y eterno Dios, que, por el ayuno corporal, domas nuestras pasiones, ele­vas la mente, nos das la virtud y el premio, por Jesucristo nuestro Señor, por quien alaban los Ángeles a tu ma­jestad, la adoran las Domina­ciones, la temen las Potes­tades y la celebran con igual júbilo los Cielos, las Virtudes de los cielos y los bienaventurados Serafines. Te rogamos que con sus voces admitas también las de los que te decimos, con humilde confesión. Santo…

Comunión. Salm.83.4-5.- El pájaro halla casa para sí, y la tórtola nido en donde poner sus polluelos; yo, cabe tus altares, Señor de los ejércitos, Rey mío y Dios mío. ¡Dichosos los que moran en tu casa! Ellos te ala­ban eternamente.

Poscomunión.- Te rogamos, Señor, libres propicio de todas las culpas y peligros a los que nos haces participantes de tan gran misterio. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

 

 

Dominica Tertia in Quadragesima 
I Classis
Statio ad S. Laurentium extra muros

 

 

 

Introitus: Ps. xxiv 15-16

Óculi mei semper ad Dóminum, quia ipse evéllet de láqueo pedes meos: réspice in me, et miserére mei, quóniam únicus et pauper sum ego. [Ps. ibid. 1-2] Ad te, Dómine, levávi ánimam meam: Deus meus, in te confído; non erubéscam. Glória Patri.  Óculi mei.

Oratio:

Quǽsumus omnípotens Deus: vota humílium réspice; atque ad defensiónem nostram, déxteram tuæ majestátis exténde. Per Dóminum.

ad Ephésios v: 1-9

Léctio Epístolæ beáti Pauli Apóstoli ad Ephésios.
Fratres: Estóte imitatóres Dei, sicut fílii caríssimi: et ambuláte in dilectióne, sicut et Christus diléxit nos, et trádidit semetípsum pro nobis oblatiónem et hóstiam Deo in odórem suavitátis. Fornicátio autem, et omnis immundítia, aut avarítia, nec nominétur in vobis, sicut decet sanctos; aut turpitúdo, aut stultilóquium, aut scurrílitas, quæ ad rem non pértinet: sed magis gratiárum áctio. Hoc enim scitóte intelligéntes, quod omnis fornicátor, aut immúndus aut avárus, quod est idolórum sérvitus, non habet hæreditátem in regno Christi, et Dei. Nemo vos sedúcat inánibus verbis: propter hæc enim venit ira Dei in fílios diffidéntiæ. Nolíte ergo éffici partícipes eórum. Erátis enim aliquándo ténebræ, nunc autem lux in Dómino. Ut fílii lucis ambuláte: fructus enim lucis est in omni bonitáte, et justítia, et veritáte.

Graduale: Ps. ix: 20 et 4

Exsúrge, Dómine, non præváleat homo: judicéntur gentes in conspéctu tuo. In converténdo inimícum meum retrórsum, infirmabúntur, et períbunt a fácie tua.

Tractus: Ps. cxxii: 1-3

Ad te levávi óculos meos, qui hábitas in cælis. v. Ecce sicut óculi servórum in mánibus dominórum suórum.  v. Et sicut óculi ancíllæ in mánibus dóminæ suæ: ita óculi nostri ad Dóminum Deum nostrum, donec misereátur nostri.  v. Miserére nobis Dómine, miserére nobis.

secúndum Lucam xi: 14-28
+Sequéntia sancti Evangélii secúndum Lucam.

In illo témpore: Erat Jesus ejíciens dæmónium, et illud erat mutum. Et cum ejecísset dæmónium, locútus est mutus, et admirátæ sunt turbæ. Quidam autem ex eis dixérunt: «In Beélzebub príncipe dæmoniórum éjicit dæmónia.»  Et álii tentántes, signum de cælo quærébant ab eo. Ipse autem ut vidit cogitatiónes eórum, dixit eis: «Omne regnum in seípsum divísum desolábitur, et domus supra domum cadet. Si autem et sátanas in seípsum divísus est, quómodo stabit regnum ejus? quia dícitis in Beélzebub me ejícere dæmónia. Si autem ego in Beélzebub ejício dæmónia: fílii vestri in quo ejíciunt? Ideo ipsi júdices vestri erunt. Porro si in dígito Dei ejício dæmónia: profécto pervénit in vos regnum Dei. Cum fortis armátus custódit átrium suum, in pace sunt ea, quæ póssidet. Si autem fórtior eo supervéniens vícerit eum, univérsa arma ejus áuferet, in quibus confidébat, et spólia ejus distríbuet. Qui non est mecum, contra me est: et qui non cólligit mecum, dispérgit. Cum immúndus spíritus exíerit de hómine, ámbulat per loca inaquósa, quærens réquiem: et non invéniens dicit: Revértar in domum meam, unde exívi. Et cum vénerit, ínvenit eam scopis mundátam, et ornátam. Tunc vadit, et assúmit septem álios spíritus secum, nequióres se, et ingréssi hábitant ibi. Et fiunt novíssima hóminis illíus pejóra prióribus.»  Factum est autem, cum hæc díceret: extóllens vocem quædam múlier de turba, dixit illi: «Beátus venter, qui te portávit, et úbera, quæ suxísti.» At ille dixit: «Quinímmo beáti, qui áudiunt verbum Dei, et custódiunt illud.»

Offertorium: Ps. xviii: 9, 10, 11 et 12

Justítiæ Dómini rectæ, lætificántes corda, et judícia ejus dulcióra super mel et favum: nam et servus tuus custódit ea.

Secreta:

Hæc hóstia, Dómine, quǽsumus, emúndet nostra delícta, et ad sacrifícium celebrándum, subditórum tibi córpora mentésque sanctíficet. Per Dóminum.

 

Præfátio de Quadragesima

 

Communio: Ps. lxxxiii 4-5

Passer invénit sibi domum, et turtur nidum, ubi repónat pullos suos: altária tua, Dómine virtútum, Rex meus, et Deus meus: beáti qui hábitant in domo tua, in sǽculum sǽculi laudábunt te.

Postcommunio: A cunctis nos, quǽsumus, Dómine, reátibus et perículis propitiátus absólve: quos tanti mystérii tríbuis esse partícipes. Per Dóminum.

 

 

 

 

COMENTARIO

El Evangelio de hoy es muy rico; tiene un tema central y varios temas concomitantes. Jesús expulsa un demonio de un hombre que estaba mudo. Las turbas se maravillan por el signo del poder de Dios contra algo tan terrible y atávico como el Demonio; pero los fariseos en vez de aprovechar el signo de Dios para creer, lo utilizan para cristalizarse en su necedad nefanda. Jesús los refuta, mostrando no solo lo maligno y pecaminoso de su actitud, sino lo irracional y absurdo, incoherente; como suele ser la posición de los estultos, y termina dando algunas pistas sobre el reino de Lucifer, y se declara mas fuerte que él. En el caso de la cerrazón de los fariseos a la Verdad, habla sobre el terrible Pecado contra el Espíritu Santo, y los pone a los fariseos bajo esa atroz actitud. También revela que el pecado luego de la liberación del Demonio, es mucho mas grave que antes y las consecuencias son catastróficas. Por último, hay una alabanza indirecta a la Santísima Virgen, dándole el correcto significado al elogio que una mujer le hace a Él.

 

EL DIABLO, EN QUIEN LA IGLESIA PROGREMODERNISTA NEOPARADIGMÁTICA Y FUNCIONAL AL MUNDIALISMO NO CREE HOY, GOZA DE BUENA SALUD

 

A partir del II Concilio Vaticano, por efecto de la teología neomodernista (Rhaner, Theilard, Nouvelle Teologìe, los personalistas y otros) la conciencia de la existencia del Diablo se empezó a perder acelerádamente. Los Seminarios sacerdotales y catequísticos tendieron a tomarlo como pintoresca leyenda de una época oscurantista; rémora de una Iglesia violenta, oscura y arcaica, renuente a asimilar del genial amiguito Mundo la sabiduría secular que libera de cadenas supersticiosas y legendarias.

Su presencia permanente en la Escritura, sobre todo en el Nuevo Testamento y en boca de Cristo, se interpretó simbólicamente  (el progremodernismo posee una destreza luciferina para diluir, oscurecer y licuar la verdad en ingeniosas pero burdas simbologías), como una personificación de todo lo oscuro, violento e inmanejable que gravita en el corazón humano y por ende también en la sociedad.

Lo hemos recordado varias veces; la Fe es como un Sistema equilibrado ontológicamente; si se le amputan elementos, el sistema se descompone y deja de ser lo que debe ser. Si amputamos al Diablo de la realidad, Cristo, que vino a deshacer sus obras, como dice San Juan, se empequeñece hasta desaparecer.

Si: Cristo vino a deshacer las obras del Diablo, revela San Juan.

Cristo con su Redención en la Pasión y Muerte, nos libra de la culpa eterna del Pecado y de la sujeción al Demonio, en cual nace todo hombre.

 

Si el Diablo y el Pecado son amputados de la fe, como de hecho se hace hoy, Cristo sobra, y la fe católica se vuelve una moralina mundana, sosa, políticamente correcta, oenegenista, de autoayuda, funcional al Nuevo Orden Mundial.

 

Cristo desdivinizado (frecuentemente desvirilizado) y corregido políticamente, termina siendo un mero ejemplo para el hombre de hoy; y no precisamente un ejemplo heroico y viril….

 

Lo volvemos a decir: Cristo es el centro de la Fe; pero el Diablo es una realidad que es gravitatoria de la Verdad existente. Si se lo niega, se cae en la mentira, la ficción, la evasión; se cree en una moralina humana y Cristo es reducido a una caricatura.

Cristo cobra excelsitud a costa del Diablo: Cristo ha venido a deshacer sus obras y lo ha vencido; victoria gracias a la cual somos salvados, si la aprovechamos con su gracia y vencemos también nosotros.  Una fe, con un Cristo sin Satanás reduce a este a  un mero moralista que no redime ni salva nada.

 

La existencia del Diablo consta en la Escritura, la Tradición y el Magisterio de la Iglesia por dos milenios. Hasta los Papas conciliares supieron de su existencia.

 

…El mal no es solamente una deficiencia, sino una eficiencia, un ser vivo, espiritual, pervertido y perversor. Terrible realidad. Misteriosa y pavorosa. Se sale del cuadro de la enseñanza bíblica y eclesiástica quien se niega a reconocer su existencia; o bien quien hace de ella un principio que existe por sí y que no tiene, como cualquier otra criatura, su origen en Dios; o bien la explica como una pseudorrealidad, una personificación conceptual y fantástica de las causas desconocidas de nuestras desgracias. El problema del mal, visto en su complejidad y en su absurdidad respecto de nuestra racionalidad unilateral se hace obsesionante: constituye la más fuerte dificultad para nuestra comprensión religiosa del cosmos. No sin razón sufrió por ello durante años san Agustín: «Quaerebam unde malum, et non erat exitus», buscaba de dónde procedía el mal, y no encontraba explicación (Confesiones, VII, 5, 7, 11, etc., PL., 22, 736, 739).

He aquí, pues, la importancia que adquiere el conocimiento del mal para nuestra justa concepción cristiana del mundo, de la vida, de la salvación. Primero, en el desarrollo de la historia evangélica, ¿quién no recuerda, al principio de su vida pública, la página densísima de significados de la triple tentación de Cristo? Y después, en los múltiples episodios evangélicos, en los cuales el Demonio se cruza en el camino del Señor y figura en sus enseñanzas (cf Mt 12, 43). ¿Y cómo no recordar que Cristo, refiriéndose al Demonio en tres ocasiones como a su adversario, lo denomina «príncipe de este mundo»? (Jn 12, 31; 14, 30; 16, 11). Y la incumbencia de esta nefasta presencia está señalada en muchísimos pasajes del Nuevo Testamento. San Pablo lo llama el «dios de este mundo» (2Co 4, 4), y nos pone en guardia sobre la lucha a oscuras que nosotros cristianos debemos mantener no con un solo Demonio, sino con una pluralidad pavorosa: «Revestíos, dice el apóstol, de la coraza de Dios para poder hacer frente a las asechanzas del Diablo, que nuestra lucha no es (solo) contra la sangre y la carne, sino contra los principados y las potestades, contra los dominadores de este mundo tenebroso, contra los espíritus malignos de los aires» (Ef 6, 12).

Y que se trata no de un solo Demonio, sino de muchos, diversos pasajes evangélicos nos lo indican (cf Lc 11, 21; Mc 5, 9); pero uno es el principal: Satanás, que quiere decir el adversario, el enemigo; y con él muchos, todos criaturas de Dios, pero caídas –porque fueron rebeldes– y condenadas (cf DS 800-428); todo un mundo misterioso, revuelto por un drama desgraciadísimo, del que conocemos muy poco. (…)

 

Estracto de la Audiencia General de Pablo VI en 1972: https://w2.vatican.va/content/paul-vi/es/audiences/1972/documents/hf_p-vi_aud_19721115.html

Recomendamos encarecidamente su lectura.

 

De paso recordemos que el mismo Pablo VI reconoció la acción del Demonio de manera especial relacionada con el II Concilio Vaticano y los tiempos posteriores y la crisis que comenzó: El humo de Satanás ha entrado al templo de Dios….

 

…¿Cómo ha ocurrido todo esto? Nos, os confiaremos nuestro pensamiento: ha habido un poder, un poder adverso. Digamos su nombre: él Demonio. Este misterioso ser que está en la propia carta de San Pedro —que estamos comentando— y al que se hace alusión tantas y cuantas veces en el Evangelio —en los labios de Cristo— vuelve la mención de este enemigo del hombre. Creemos en algo preternatural venido al mundo precisamente para perturbar, para sofocar los frutos del Concilio ecuménico y para impedir que la Iglesia prorrumpiera en el himno de júbilo por tener de nuevo plena conciencia de sí misma. (..)

Recomendamos también encarecidamente su lectura que es diagnóstico y porqué no mea culpa:

http://statveritasblog.blogspot.com/2013/02/pablo-vi-traves-de-alguna-grieta-ha.html

Fue tan cruda esta homilía que no está completa siquiera en el sitio del Vaticano, hay que buscarla fuera de él.

 

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Hoy en día, en que grandes sectores de la clerecía progremodernista ya no cree en el Diablo, sin embargo, ha aumentado su acción de manera alarmante. Los grandes exorcistas como Amorth, o el argentino Mancuso, atestiguan el incremento de gente que pide ayuda por opresiones e influencias diabólicas o posibles posesiones. Obviamente, mucho de eso es méramente natural, pero una gran parte se debe al Diablo. Hoy el ocultismo, el Yoga, el Reiki, las Canalizaciones, el Espíritismo, la Ouija, el budismo Zen, el Chamanismo, porqué no, la pornografía desaforada, la pedofilia, el animalismo, etc. son prácticas que abren las puertas a la acción del Demonio e incluso a la posesión. Además están los maleficios, brujería, hechicería, vudú, magia negra, ritos paganos Nueva Era, hinduísmo, budismo tibetano, etc. etc. Pero todo esto es para otro artículo mas puntual sobre este tema.

El asunto es que la acción diabólica ha aumentado. Los grandes exorcistas atribuyen gran importancia al Aborto, además de los ritos ocultistas, en la apertura humana a la acción del Diablo.

Guerras, Isis, avance del Islam; odio, intriga, matanzas, campos de concentración, divorcios, abortos por millares, degeneraciones sexuales, política corrupta, mafias en todos los órdenes, poderes supranacionales que presionan a los nacionales hacia el mundialismo y legislar convalidando las peores perversiones. Adoctrinamiento pervertidor del sistema sobre las masas humanas por los mass media. Sociedades secretas con gran poder que operan tras bambalinas….División en la familia; población cretinizada por la tecnología y el lavado de cerebro por los mass-media, individualismo feroz por un lado, pero absoluta sumisión al Poder difusor de la mentira….tergiversación y vaciamiento de la Palabra de Dios dentro de la Iglesia, profanación de la Liturgia; sacrilegios que se multiplican; conforman un espectro donde se puede notar cláramente la mano de Lucifer. Sobre todo en el último tema mencionado: la corrupción de lo mejor es lo peor.

Cristo venció al Diablo con la Palabra de Dios. La venganza, podríamos decir, del Diablo, es anular el arma con la cual Cristo lo venció: la Palabra de Dios. Para eso, el Diablo tiene al Progremodernismo que realiza concienzudamente, efizcamente esa tarea de destrucción de Lo Mejor.

 

 

CRISTO ES EL MAS FUERTE

 

Pero ánimo, porque Cristo se declara MAS FUERTE que el Diablo. Quien está con Cristo no debe temer. Puede sufrir, puede ser perseguido, puede ser incluso martirizado, pero el enemigo no puede dominarlo; no puede torcerle el brazo. No lo puede hacer claudicar de la amistad con Cristo. Y por ende no puede hacerlo perder.

Sabemos que Cristo venció al Diablo en su Pascua, y mediante la Iglesia y el envío del Espíritu nos capacita para resistir y vencer nosotros si actuamos como verdaderos hijos de Dios. Si conocemos su Palabra, que está indefectiblemente conectada a la Tradición y al Magisterio de la Iglesia que no cambia ni evoluciona. Solo se explica mejor, se desarrollan puntos que estaban en germen en la Escritura. La fortaleza del cristiano está también conectada indefectiblemente a los Sacramentos y a un respeto y vivencia fiel de la Liturgia y la disciplina de la Iglesia. Como así también ayudan mucho los sacramentales. La Liturgia Tridentina, pura y fiel a la Tradición. Misa Católica es el gran medio de estar con Cristo y por ende resistir al Enemigo.

 

 

ACCIONES DIABÓLICAS SOBRE EL SER HUMANO

Muy brevísimamente vamos a enumerarlas: Tentación, el enemigo induce desde afuera hacia el Mal. Influencias, opresiones, obsesiones, son mas intensas que la tentación: hay una acción mas virulenta del Demonio, pero todavía este actúa desde fuera. Por último la Posesión, un demonio o muchos en este caso ya no actúan desde afuera del ser humano, sino que se han metido adentro del cuerpo del hombre. Y se producen una serie de fenómenos extraordinarios. No vamos a profundizar acá sobre esto. Solamente lo mencionamos porque en el Evangelio, hay varios casos de posesión en que Cristo es el exorcista y libera al hombre con su Palabra de manera inmediata, como en el Evangelio de hoy. Los exorcismos de hoy suelen ser mas trabajosos y pueden durar meses largos.

 

 

EL REINO DE SATANÁS ES ORGANIZADO Y UNIFICADO

El Señor nos tira un par de datos sobre el Reino de Satanás: es organizado y está unificado. Vemos por otros Evangelios que consta de muchos demonios bajo la cabeza del Príncipe de este mundo, Lucifer, o Satanás, llamado también por San Pablo el dios de este mundo. Está tan bien organizado y unificado en su acción, que concebir divisiones y caos dentro de él, es un absurdo. Lo afirma el mismo Cristo.

Todo reino dividido en bandos quedará destruido, y caerá casa sobre casa. Si Satanás está también dividido contra sí mismo, ¿cómo sub­sistirá su reino?

 

 

LA CERRAZÓN DEL CORAZÓN A LA VERDAD: EL PECADO CONTRA EL ESPÍRITU SANTO

Jesús es mas fuerte que el Hombre Fuerte, título que le da a Satanás con sus demonios. Por eso con su Palabra poderosa libera al hombre del demonio que lo poseía, y le producía una mudez, entre otras cosas segúramente. El hombre liberado comienza a hablar en su sano juicio; las turbas están maravilladas. Pero ay! Los fariseos no quieren aceptar la Verdad. Están presenciando un signo de Dios muy rampante y maravilloso: un hombre que con su Palabra echa demonios en su propio Nombre; algo nunca visto. Sin embargo, en vez de aceptar la realidad y creer que ese hombre viene de Dios, se evaden e inventan el argumento de que ese hombre tiene un pacto con el Diablo, y por eso echa demonios menores.

Mas algunos dijeron; Por arte de Belcebú, príncipe de los demonio, expulsa los demonios. Y otros, para tentarle, le pedían algún prodigio del cielo. Jesús, que veía sus pensamientos les dijo: Todo reino dividido en bandos quedará destruido, y caerá casa sobre casa. Si Satanás está también dividido contra sí mismo, ¿cómo sub­sistirá su reino? Pues decís que lanzo los demonios en virtud de Belcebú. Y si yo lanzo los demonios por vir­tud de Belcebú, vuestros hijos, ¿por virtud de quién los lanzan? Por tanto, ellos mismos serán vuestros jueces. Mas si con el dedo de Dios lanzo los demonios, ciertamente el reino de Dios ha llegado ya a vosotros. Cuando un valiente armado guarda la puerta de su casa, está seguro todo cuanto po­see. Mas si, asaltándole otro más fuerte que él, le venciere, le quitará todas sus armas, en que confiaba, y repartirá sus despojos.

Cristo refuta el estúpido argumento de los fariseos mostrándoles que son necios e irracionales. Y les dice que se perderán: vuestros hijos serán vuestros jueces.

El peor pecado es cerrarse a la Verdad, pues no se deja entrar esa Verdad que salva y libera. Necedad maligna. Quintaesencia farisaica. Hoy podríamos extrapolar esta categoría de  maldad al progremodernista, que tergiversa y anula la Palabra de Dios; la vacía de sobrenaturalidad, de Divinidad, la horizontaliza. Trabaja con la Palabra pero en vez de sacar provecho de ella, la tergiversa y anula para perderse él y perder a otros.

Cristo le dice al progremodernista: En vano me rinden culto, porque lo que enseñan no es mas que doctrina de hombres.

La situación del progremodernista, su maldad, es muchísimo peor que la del fariseo, porque el progremodernista tiene a su mano dos milenios de catolicismo, Tradición y Magisterio; tiene los Sacramentos, pero anula y tergiversa todo. Es un digno hijo del Padre de la Mentira.

 

 

LA GRAVEDAD ABISAL DE LA REINCIDENCIA

 

Justamente, cuando el hombre es liberado por la Redención de Cristo y luego recae, su situación es mucho peor:

Cuando el es­píritu inmundo ha salido de un hombre, anda por lugares áridos buscando reposo; y, no hallándolo, se dice: Volveré a mi casa, de donde salí. Y, tornando a ella, la encuentra barrida y adornada. Entonces va y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y, entrando en ella, moran allí; y así, el estado de este hombre viene a ser peor que el primero.

Por esto, un apóstata o hereje moderno es muchísimo peor que un pagano. Es decir, un neoemodernista. Ya enumeramos varias veces las notras características de la cosmovisión progremodernista. Reducción a lo humano, inmanentismo, evolucionismo, adoración del progreso humano, supresión de la escatología y la soteriología, optimismo histórico con milenarismo inmanente. Genuflexión ante la realidad inmanente del Mundo, subjetivismo. Desprecio de la Verdad revelada y sus fuentes, desprecio del Magisterio.

Esto que se aplica al hombre, también se aplica a las sociedades o civilizaciones. Occidente había sido liberado por Cristo. La liberación del terror de los espíritus, que asoló todas las sociedades adámicas (ya lo hablamos en otro comentrio) dió a Occidente cristiano la actitud pacífica, tranquila, liberada, reflexiva, aplomada, sabia, que le permitió avanzar en las artes, la ciencia y la buena sociedad humana, a pesar de todas las guerras etc. Ahora aunque el hombre se ríe del Diablo, vive con temores todo el tiempo, de catástrofes, de invasiones, de guerras, de enfermedades, de pérdida de bienes y fama, y también vuelven los terrores atávicos: los siquiatras trabajan como nunca…y ganan….

Ahora Occidente está renegando de la Fe en Cristo, mediante la legislación de los estados, la legislación supranacional (ONU, etc.) la licuación de la Fe dentro de la Iglesia y su funcionalización al Poder Supranacional del Sistema. Vemos como la iglesia del nuevo paradigma de Francisco se acomoda al Sistema en todos sus rumbos. Laxización de la Doctrina moral, inclusión de la sodomía, ambientalismo inmanentista, dogma del calentamiento global, multiculturalismo, promoción de las invasiones islámicas, entrega de las iglesias que están bajo regímenes tiránicos comunistas a esos regímenes….

Es decir, el estado, la situación de Occidente ahora es mucho peor que el paganismo anterior a Cristo. El Diablo ha retomado el terreno perdido en la antigüedad y la Edad Media, sobre todo a partir de la Revolución Francesa, y en la Iglesia, sobre todo a partir del II Concilio Vaticano: no olvidemos el lapidario reconocimiento de Pablo VI:

El Humo de Satanás ha entrado al templo de Dios.

Recordemos muy rápidamente que con Dignitates Humanae, se reniega del establecimiento del Reino de Cristo en este mundo, en las realidades políticas, sociales y culturales, y se acepta el laicismo liberal masónico, que confina el Reino de Cristo a la privacidad de los corazones; lo expulsa de la realidad  política pública al poner al Estado Liberal garante del indiferentismo; poniendo a la Fe en Cristo en la misma posición que otras cosmovisiones y sometida al Estado laico.

Al César lo que es del César, y al César lo que es de Dios.. .concede el II Concilio.

El Ecumenismo es indiferentismo en estado prácticamente puro…etc. Etc.Ya lo hablamos suficientemente en otros comentarios anteriores.

El culto, en la Reforma Litúrgica del Concilio también sufrió un proceso de inmanentización y vaciamiento de sobrenaturalidad y sacrificialidad para ser mas funcional a los signos de los tiempos y ser intercambiable con herejes y cismáticos.

El hecho es que hay un retroceso esencial ante el mundo, de la Iglesia. Una rendición notoriaUna abdicación formal. Ese espíritu de genuflexión ante el Leviathán, ante el César, ante el Mundo, informa el espíritu conciliar y se nota muy ostensiblemente en la iglesia del nuevo paradigma de Francisco hoy. La realidad inmediata del Leviathán, del César, es lo que importa. El acá y ahora del mundo; el ser funcional a él; insertarse en la Historia, no mas cielos ni apocalipsis, ni infiernos…...Esto es ser realista. Dios está mas allá de todo fenómeno y es prácticamente incognoscible, aunque se hable mucho de su misericordia. Guiños y sonrisas de Kant, Rhaner, Theilard…

 

El Diablo ha vuelto a hacer una cabecera de puente en el terreno perdido antes; pero ahora la tiene dentro de la Iglesia.

¡DICHOSO EL VIENTRE QUE TE LLEVÓ Y LOS PECHOS QUE TE AMAMANTARON!

Cuando terminó el exorcismo y su refutación a los fariseos, la turba estaba maravillada y una mujer gritó:

¡Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te amamantaron!

El Señor acomoda ontológicamente el concepto, le interesa mas la Verdad que recoger elogios; no es un Demagogo:

Y él dijo: Dichosos más bien lo que oyen la palabra de Dios y la practican.

La Virgen es mas bien dichosa porque oye la Palabra de Dios y la practica, que por haberlo dado a luz y amamantado. Que por cierto es un privilegio único, pero que cobra valor por el ámbito espiritual, en el cual la Santísima Virgen María es la por antonomasia la Dichosa que escucha la Palabra de Dios y la practica.

El vínculo espiritual es superior y mas importante en el orden de la salvación que el sanguíneo.

Recordemos aquello:

 

Maestro, tu madre y tus hermanos están allá afuera y quieren verte. Mi Madre y mis hermanos son los que hacen la voluntad de mi Padre.

La Virgen es el ejemplo excelso de ambas cosas.

 

NO HAY POSICIONES NEUTRALES RESPECTO A CRISTO

 

El que no está conmigo, está contra mí, y el que no recoge conmigo, desparrama.

 

Por efecto del cristiano anónimo rhaneriano, el indiferentismo deducido de los textos conciliares y agravado por el espíritu del Concilio, la  teología buenista progremodernista, hay una salvación universal intrinseca a la naturaleza humana, una gratuidad obligatoria…lo han llamado. Todos nos salvamos con o sin fe, hagamos lo que hagamos. Esto acarrea un espíritu de mediocridad y anulación de todo heroísmo y espíritu de sacrificio por Cristo, como respeto por la Palabra y los Sacramentos y por la Iglesia misma. Cae el respeto por la Verdad.

Rhaner llega a tratar de Trunfalismo Doctrinal al reconocimiento de que Extra Ecclesiam Nulla Salus o corolarios sobre el tema, en los que solo la Iglesia tiene la verdad revelada. Juan Pablo II insiste sobre el tema de que por la Encarnación Cristo está indisolublemente unido a todo hombre por la eternidad, convalidando esta aberración.

Pero gracias a Dios, el Evangelio es diáfano y claro, y la Tradición que lo vivió hasta 1962 y el Magisterio que interpretó ambas fuentes, es también totalmente diáfano y claro:

El que no está conmigo, está contra mí, y el que no recoge conmigo, desparrama.

Es necesaria la Fe y las obras para salvarse, empezando por el Bautismo, ordinariamente. Pueden haber situaciones extraordinarias que no modifican la Ley principal, la Verdad principal, Hoy existe la manía luciferina de modificar la Verdad por casos extremos a los cuales se trata de acomodar la Verdad tergiversándola; un perverso testimonialismo.

El equilibrio cristiano no es un contubernio entre el Bien y el Mal, entre Dios y el Diablo, entre la Verdad y el Error, entre la Santidad y el Pecado; sino el afianzamiento firme en el Bien, en Dios, en la Verdad, en la Santidad.

El Progremodernismo, cloaca de todas las herejías, pretende la Reconciliación con el Mal reconociéndole parte de la Verdad. Su genuflexión obscena ante el Leviathán lo manifiesta cláramente. La vieja iglesia oscurantista y torpe, chocante, agresiva contra el César, causó la ira de este y se produjeron mártires sin necesidad, por torpeza y fanatismo. Nosotros, dicen, somos mas inteligentes, interpretamos mejor la paz de Cristo y nos reconciliamos con el César funcionalizándonos a él. Esto ser cristiano moderno, actualizado, inteligente, sabio y pacífico, afirman sonrientes los maniquíes de polietileno del Sistema.

Pero Cristo es claro: se está con Él o contra Él, No hay terceras posiciones como el peronismo argentino entre el capitalismo y el marxismo. O con Él o contra Él. Algo que los amariconados progremodernistas tachan de fanatismo, extremismo.

No conocen el Evangelio. Buscan la gloria que da el mundo; ya tienen su paga.

Cristo exige tomar posición clara y absoluta por él, como la tomó Él por nosotros dando toda su sangre en tormentos indecibles.

Tomar posición clara, pública, valiente, paladina, es la obligación de todo bautizado que ame a Cristo y quiera salvarse.

 

ORACIÓN FINAL

 

Pidamos al Señor por intercesión de su Madre, aquella que escucha la Palabra de Dios y la practica mejor que todos los que estamos bajo su Hijo, esa Gracia: escuchar la Palabra de Dios y practicarla. Cristo venció al Diablo con la Palabra; nosotros ahora, con su Gracia, debemos vencerlo.

 

COMENTARIO DEL PADRE CASTELLANI

 

DOMINGO TERCERO DE CUARESMA

 

Tercero de Cuaresma: discusión acerca de Beetzebul, el Rey de las Moscas, después de curar a un endemoniado que “era mudo”, según Lucas; “ciego y mudo”, según Mateo. Este sermón acerca del diablo y del pecado contra el Espíritu Santo y de la señal de Jonás el profeta, parece confuso, pero no lo es. Fijémonos en el tronco central: Jesús cura a un endemoniado y los fariseos lo acusan a Él de endemoniado; y El entonces les echa en cara ese pecado, el más peor y peligroso que existe; y hace dos pequeñas parábolas acerca del poder del Diablo y de su reino: sobre todo, de su reino en el orden moral. Las dos parábolas del Fuerte Armado y del Retorno del Demonio Echado parecen raras; pero son conformes a la angelología hebrea. Los hebreos creían que el demonio existía; que podía producir enfermedades corporales; que podía ser echado de palabra; que era poderoso y temible más todavía en el orden moral que en el orden físico, como recalcó Cristo en su segunda semejanza; que se mezclaba en los asuntos humanos; que había demonios chicos y grandes, príncipes y súbditos, y un orden jerárquico entre ellos. Cristo también creyó todo eso; y lo afirmó con obras y palabras. Los sabios modernos, como José Ingenieros, Constancio Vigil, Lisandro de la Torre, ya no aceptan nada de eso; y una de las razones que dan es: ¿Por qué ahora no hay ningún endemoniado y, cuando Cristo, había tantos? Simplemente por la ignorancia de aquellos tiempos, que la tuberculosis se la achacaban al diablo, como los indios onas. Pero puede ser que Cristo haya contestado ya a esa razón cuando dijo que el Fuerte Armado antes tenía paz y poderío, pero vino uno más fuerte que él, lo derrotó y lo desarmó; y puede también que actualmente haya endemoniados, más de los que piensa Lisandro de la Torre; y aun más de los que había en tiempo de Cristo; aunque en eso no me hago fuerte, hasta que se haya hecho un censo general satisfactorio. Yo sé que una pobre endemoniada he visto en mi vida; en kas Toscas, provincia de Santa Fe, en 1908. Sea como fuere, los fariseos no negaron que Cristo hubiera expulsado al espíritu inmundo (soplo sucio, en griego) cuando vieron que el ciego sordomudo hablaba y sentía; ni tampoco los discípulos; pero sacaron consecuencias diferentes: los discípulos dijeron a la turba “¿por ventura Éste no es Hijo de Dios?”; mas los maestros, sabios y religiosos de aquel tiempo dijeron: “En virtud de Beetzebul, jefe de los demonios, Éste puede echar los demonios.” Y entonces Cristo los acusó de cometer “el pecado que no tiene perdón”, después de demostrarles que lo que decían era absurdo. El pecado Imperdonable, el pecado contra el Espíritu Santo, es el problema más difícil de toda la Escritura, dice San Agustín; pero Él no dejó de darle la solución que le pareció, y nosotros hacemos lo mismo; tanto más que nos apoyamos en su meditación y estudio, y en la meditación y la experiencia de la Iglesia en estos otros 16 siglos. El problema es éste:1) ¿Cuál es el pecado contra el Espíritu de Dios?; 2) ¿Por qué es imperdonable?; 3) ¿Puede haber algún pecado imperdonable? El pecado contra el Espíritu Santo es el fariseísmo. A mí me enseñaron cuando chico el Catecismo de Astete que dacia: “–¿Qué son pecados contra el Espíritu Santo? –Son pecados que no tienen perdón ni en la tierra ni en el cielo. –¿Cuáles son? –Son seis: la impenitencia final, la desesperación de salvarse, la presunción de salvarse sin méritos, la obstinación en el mal, el impugnar la verdad conocida, y la envidia de la gracia ajena.” Esto está sacado de San Agustín, el cual en cinco lugares de sus obras explica diferentemente esta “gravior omnium dubitatio”, como la llama. San Agustín lo dijo, está bien. Pero Cristo no dijo que había seis pecados contra el Espíritu Santo, sino uno: ese que estaba allí delante. ¿Qué es lo que había allí? Pues una cosa simple y monstruosa: de un milagro los fariseos sacan una calumnia contra el que hizo el milagro: al desdiablador lo llaman endiablado. El instrumento máximo que tiene Dios para salvar al hombre es el milagro; si un hombre de un milagro saca perdición en vez de salvación, ése no tiene remedio. Eso es fariseísmo al grado máximo. El fariseísmo reúne en sí esos seis pecados diferentes que puso San Agustín; y otros muchos. El fariseísmo es el abuso y la corrupción de lo religioso; y si lo religioso es el remedio de las corrupciones, ¿con qué remedio se remediará la corrupción del remedio? De suyo, no tiene remedio la corrupción del remedio; es como si un endiablado echara a su diablo, pero después se descuidara y dejara las puertas de su alma abiertas; el diablo echado volvería y se traería otros siete diablos peores que él; y los postres de aquel poseído serían peores que los principios. Esta parábola de Cristo alude según parece a lo que pasaba allí con los criminales: los tenían un tiempito en la cárcel y los soltaban; al salir no tenían trabajo ni ganas de trabajar ni acogida de parte de los vecinos; se iban al desierto, vagabundeaban por ahí, se encontraban con otros de la misma ralea y formaban gavillas poderosas que aterrorizaban a las caravanas y a las poblaciones y se imponían incluso a la policía. En aquel tiempo, las bandas de bandoleros andaban por los desiertos. Hoy día, ya no. El fariseísmo es como siete demonios juntos, o más; y sin embargo no lo parece. Si un Magnate Eclesiástico premia la virtud y castiga el vicio, es un hombre religioso; si no premia nada ni castiga nada, es un nulo; pero si castiga la virtud, eso es fariseísmo; si persigue la santidad, es fariseísmo; si odia la verdad o la inteligencia, eso es fariseísmo. Y eso no tiene remedio; porque con lo mismo que había de remediarse, con eso mismo él se daña. Con razón dijo Galeno que cuando a un enfermo la comida le hace mal, las inyecciones le hacen mal, las píldoras le hacen mal, las purgas le hacen mal y los clisteres le hacen mal, está muerto. El fariseísmo es esencia de orgullo, de envidia y de hipocresía. Cristo les dijo en esa ocasión: “Haced el árbol bueno y los frutos buenos; o haced los frutos malos si el árbol es malo;– porque el árbol se ha de conocer por los frutos”; como diciendo que valdría más, ya que eran malos de corazón, que lo fueran también de apariencia; e hiciesen cosas escandalosas en vez de andar muy gazmoños, mojigatos y santulones haciendo cosas religiosas. En suma, Cristo dijo mucho antes que Lutero que “es mejor el pecador que peca que el pecador que no peca”. Otra cosa difícil dijo Cristo en este Evangelio: “El que no está conmigo, está contra mí.” Esto es difícil, considerando que en otra ocasión había dicho aparentemente lo contrario: “El que no está contra vosotros, está con vosotros” (Lc IX, 50). ¿En qué quedamos? Si yo quiero mantenerme neutral ¿estoy contra Cristo o con Cristo? Depende de quién sea yo: si soy cristiano y no estoy con Cristo, estoy contra Cristo. Pero si no soy cristiano y no estoy contra Cristo, estoy con Cristo. Es como si dijéramos: si yo no estoy con Perón, estoy contra Perón; pero un uruguayo, por ejemplo, si no está con Perón, no se sigue que esté contra Perón. En suma, a los cristianos hay que exigirles que se porten como cristianos; a los que no son cristianos y no se portan mal, hay que tenerles consideración. El cristianismo no es autocondescendencia sino autoexigencia; y benignidad con los demás. Al final de este sermón le salieron pidiendo a Cristo que hiciese “un signo en el cielo”, es decir una gran chafalonía o despelote que fuese mucho más ruidoso y cinematográfico que hacer hablar a un mudo; y Cristo se enojo mas, e hizo otro sermón acerca de Jonás, de la Resurrección de Nínive, de Salomón y de la Reina del Austro. Y al final una mujer del auditorio le gritó a guisa de aplauso un “¡Bendita sea tu mare!”; y Cristo le respondió: “Y tú también, si te haces hija o madre de Dios. Tu puedes ser hija mía, madre mía, y hermana mía.” Es decir, el diálogo literal fue así: “–¡Dichosas las entrañas que te gestaron y los pechos que mamaste! –Más dichosos los que oyen la voluntad de Dios y la cumplen.” –Pero tu Madre María ha sido la primera que oyó la voluntad de Dios y la cumplió… –Por eso digo… justamente. Imítala. Ésta fue la tercera Avemaría que se dijo en el mundo; porque la primera la dijo San Gabriel, la segunda Santa Isabel; y la tercera esta mujercita, que se debió llamar Mercedes Rodríguez, Lola Puentes, o Pepa Doncel. En cuanto al reino del Rey de las Moscas (Beetzebul) en este mundo el novelista inglés A. Huxley escribió una novelita Ape and Essence acerca de él, que aquí se leyó mucho. Es un relato hábil, atroz, romántico, truculento y sucio; y herético además. Ni qué decir que se tradujo en seguida al argentino y se vendió por millares. Teológicamente, es a la vez maniqueo y naturalista, cosa extraña. Literariamente, pertenece a la literatura de pesadilla56 . Filosóficamente es ignorante; el reinado del diablo va a ser mucho menos grotesco y teatral y mucho más efectivo de como él se lo imagina. Aldous Huxley es un falso genio y un falso sabio; y como toda su vida se ha ocupado de temas religiosos, también un falso profeta. No negaré yo que tenga “talento” –según lo que se entienda por talento– pero carece en absoluto de sapiencia. (Hasta acá Castellani) (https://radiocristiandad.files.wordpress.com/2017/12/re-a124-el-evangelio-de-jesucristo-pe-castellani.pdf)

APENDICE DE LOS SANTOS PADRES

 


 Evangelio según san Lucas, 11:14-16 

 

Y estaba Jesús lanzando un demonio, el cual era mudo; y así que hubo echado al demonio, habló el mudo, y se maravillaron las gentes. Mas algunos de ellos dijeron: «Por arte de Beelzebub, príncipe de los demonios, echa los demonios», y otros por tentarle le pedían les hiciese ver algún prodigio del cielo. (vv. 14-16)

Glosa

Había ofrecido el Señor que daría el Espíritu bueno a los que lo pidiesen, cuyo beneficio da a conocer con el siguiente milagro. De aquí prosigue: «Y estaba Jesús lanzando un demonio el cual era mudo».

Teofilato

Se llama mudo kwfoV, (cofos), al que no habla y también al que no oye. Pero con más propiedad al que ni oye, ni habla. El que no ha oído desde que nació, necesariamente no habla porque se nos enseña a hablar por medio del oído. Pero si alguno pierde el oído por cualquier accidente, conserva, sin embargo, la facultad de hablar. Pero el que se presentó al Señor era mudo y sordo.

Tito Bostrense, in Matth

Llama mudo y sordo al demonio, porque infunde las pasiones para que no se oiga la divina palabra; porque los demonios privando a los hombres de la aptitud para obrar bien, cierran el oído de nuestra alma. Por esto vino Jesucristo a arrojar al demonio, para que podamos oír la palabra de la verdad. Curó a uno para dar a todos la salud. Por esto sigue: «Y así que hubo echado al demonio, habló el mudo».

Remigio

Este endemoniado, según San Mateo, no sólo era mudo sino también ciego. Luego hizo tres milagros en un solo hombre. Siendo ciego ve, siendo mudo habla, estando poseído por el demonio queda libre. Esto se verifica todos los días en la conversión de los creyentes. Primeramente, expulsado el demonio, ven la luz de la fe y después se desatan en alabanzas al Señor aquellas bocas que antes eran mudas.

San Cirilo, in Cat. graec. Patr

Una vez hecho este milagro el pueblo lo ensalzaba haciéndolo público y dándole la gloria que conviene a Dios. Por esto sigue: «Y todas las gentes quedaron muy admiradas».

Beda

Admirándose siempre las turbas -que parecían menos instruídas- de los hechos del Señor, los escribas y los fariseos se esforzaban en negarlos o en darles mala interpretación, haciéndolos aparecer no como obra de la divinidad, sino del espíritu inmundo. Por esto sigue el evangelista: «Mas no faltaron allí algunos que dijeron»: «Por arte de Beelzebub, príncipe de los demonios, echa El los demonios». Beelzebub era el dios de Accaron 1; Beel es lo mismo que Baal y Zebub quiere decir mosca. Por tanto, Beelzebub viene a significar el señor de las moscas 2, de cuyo asqueroso rito tomó el nombre el príncipe de los demonios.

San Cirilo, ubi supra

Otros, estimulados por los mismos aguijones de la envidia, le pedían que hiciese milagros; por esto sigue: «Y otros por tentarle le pedían les hiciese ver algún prodigio del cielo». Como diciendo: Aun cuando arrojas los demonios del cuerpo de un hombre, no es prueba suficiente de la obra divina; todavía no hemos visto algo que pueda compararse con los primitivos milagros: Moisés pasó al pueblo de Israel por medio del mar ( Ex 12); Josué, que le sucedió, detuvo al sol en Gabaón ( Jos 10). Pero tú no nos has hecho ver nada de esto. Al pedir, pues, milagros estupendos, daban a conocer cuáles eran entonces sus pensamientos respecto de Jesucristo.

 


 Evangelio según san Lucas, 11:17-20 

 

Pero Jesús, penetrando sus pensamientos, les dijo: «Todo reino dividido en partidos contrarios, quedará destruido; y una casa dividida en facciones camina a la ruina. Pues si Satanás está también dividido contra sí mismo, ¿cómo ha de subsistir su reino? ya que decís vosotros que yo lanzo los demonios por arte de Beelzebub. Y si yo por virtud de Beelzebub lanzo los demonios, ¿vuestros hijos por quién los lanzan? Por tanto, ellos mismos serán vuestros jueces. Mas si con el dedo de Dios lanzo los demonios, es evidente que el reino de Dios ha llegado ya a vosotros». (vv. 17-20)

San Crisóstomo, hom. 42, in Matth

Siendo inconveniente la sospecha de los fariseos, no se atrevían a publicarla por miedo a la muchedumbre, sino que la desenvolvían dentro de su conciencia. Por esto sigue: «El, cuando vio los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo, será asolado».

Beda

No responde a lo que han dicho sino a lo que piensan, para que se viesen compelidos a creer en el poder de Aquel que veía los secretos del corazón.

Crisóstomo, ut supra

No respondía según las Escrituras, porque no les prestaban atención, falseándolas en su explicación, sino según lo que generalmente sucede. Porque la casa y la ciudad, una vez divididas, se destruyen prontamente, y lo mismo un reino que es lo que hay de más fuerte, siendo la unión de los súbditos la que afirma los reinos y las casas. Ahora bien, dice, si yo lanzo a los demonios por arte del demonio, los demonios están divididos y concluye su poder. Por esto añade: «Pues si Satanás está también dividido contra sí mismo, ¿cómo ha de subsistir?», etc. Porque Satanás no lucha contra sí mismo, ni hace daño a sus satélites, sino más bien afirma su reino. Luego sólo resta decir que yo destruyo a Satanás por poder divino.

San Ambrosio

También da a conocer en esto que su reino es indisoluble y eterno; y por tanto, a los que no esperan en Jesucristo, sino que creen que arroja a los demonios en virtud del príncipe de los demonios, les niega que sean de su reino eterno, lo cual se refiere también al pueblo judío. En efecto, ¿cómo puede ser eterno el reino de los judíos, el pueblo guardián de la ley, cuando niega a Jesús anunciado por ella? Y así la fe del pueblo judío se contradice; contradiciéndose se divide; dividiéndose se destruye; y por tanto, el reino de la Iglesia subsistirá siempre, porque su fe es indivisible y su cuerpo es uno solo.

Beda

El reino del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo tampoco está dividido, sino que está establecido con estabilidad eterna. Renuncien, pues, los arrianos a sostener que el Hijo es menor que el Padre, y el Espíritu Santo menor que el Hijo, porque los que tienen el mismo reino tienen la misma majestad.

Crisóstomo, in Matthaeum hom. 42

Esta es la primera solución, pero la segunda (que se refiere a los discípulos) es la que da en seguida diciendo: «Y si yo por virtud de Beelzebub lanzo los demonios: ¿vuestros hijos por quién los lanzan?». No dice mis discípulos, sino vuestros hijos, queriendo calmar su furor.

San Cirilo, in Cat. graec. Patr

Fueron judíos los discípulos de Jesucristo, pues procedían de los judíos según la carne, los cuales habían recibido de Cristo poder sobre los espíritus inmundos, y en el nombre de Cristo libraban de ellos a los poseídos. Por tanto, cuando vuestros hijos venzan a Satanás en mi nombre, ¿no es una gran insensatez decir que yo tengo este poder de Beelzebub? Así vosotros seréis condenados por la fe de vuestros hijos. De aquí sigue: «Por esto serán ellos vuestros jueces».

Crisóstomo, hom. 42 ut sup

Porque, puesto que hay entre vosotros quien me obedece, claro es que condenará a los que obran en contrario.

Beda

O bien, designa como hijos de los judíos a los exorcistas de aquella gente que arrojaban a los demonios invocando a Dios; como diciendo: si la expulsión de los demonios en vuestros hijos se atribuye a Dios y no a los demonios, ¿por qué cuando se trata de mí no ha de reconocer igual causa la misma obra? Luego ellos mismos serán vuestros jueces, no por poder sino por comparación; porque ellos atribuyen a Dios la expulsión de los demonios y vosotros a Beelzebub, príncipe de los demonios.

San Cirilo, ubi sup

Luego si lo que dices tiene carácter de calumnia, resulta que yo arrojo los demonios por medio del Espíritu de Dios. Por esto sigue: «Mas si con el dedo de Dios lanzo los demonios, ciertamente llegó a vosotros el reino de Dios».

San Agustín. De cons. Evang., lib. 2, cap. 38

Lo que San Lucas llama dedo de Dios, San Mateo llama Espíritu de Dios. Y, sin embargo, no hay en esto disparidad; sino que más bien enseña que debemos conocer el sentido en que debemos entender las palabras «dedo de Dios» en cualquier lugar que las hallemos de la Sagrada Escritura.

San Agustín. De quaest. Evang. lib. 2, q. 17

Se llama al Espíritu Santo dedo de Dios, por la equitativa distribución de sus dones entre los hombres y los ángeles; puesto que en ningún miembro nuestro se hace la división más patente que en los dedos.

San Cirilo, in Thesauro, lib. 13, cap. 2

O bien es llamado el Espíritu Santo dedo de Dios, como el Hijo es llamado la mano y el brazo del Padre; pues el Padre lo hace todo por El. Como el dedo no está separado de la mano sino que está unido naturalmente a ella, así el Espíritu Santo está unido al Hijo consustancialmente, y el Hijo todo lo hace por El.

San Ambrosio

Por la unión de nuestros miembros, además, no puede dividirse nuestra fuerza, puesto que no puede haber división en lo que es indivisible; y por tanto, el nombre de dedo debe referirse a la unidad y no a la división del poder.

San Atanasio, orat. 2, contra Arrianos

Pero ahora, en razón de su humanidad, quiere el Señor aparecer menor al Espíritu Santo, diciendo que echa los demonios en virtud del citado Espíritu. Con ello da a conocer que no es suficiente la naturaleza humana para arrojar a los demonios; solo puede en virtud del Espíritu Santo.

San Cirilo, in Cat. graec. Patr

Por esto se dice muy oportunamente: «El reino de Dios ha llegado a vosotros»; esto es, si yo, siendo hombre, en virtud del Espíritu divino arrojo los demonios, la naturaleza humana ha sido enriquecida en mí y viene el Reino de Dios.

San Juan Crisóstomo, in Matthaeum hom. 42

Dice «sobre vosotros», para atraerlos. Como diciendo: Si os vienen los días de la prosperidad, ¿por qué os hastiáis de vuestros bienes?

San Ambrosio

También manifiesta el fuerte poder que hay en el Espíritu Santo en quien está el Reino de Dios; y como el Espíritu Santo habita en nosotros, venimos a ser real morada suya.

San Tito Bostrense, in Matth

O bien dice: «el reino de Dios ha llegado a vosotros», para dar a entender que ha llegado contra vosotros y no a favor vuestro; terrible será la segunda venida de Jesucristo para los malos cristianos.

 


 Evangelio según san Lucas, 11:21-23 

 

«Cuando un hombre valiente guarda armado la entrada de su casa, todas las cosas que posee están seguras. Pero si otro más fuerte que él le vence, le desarmará de todos sus arneses, en que tanto confiaba, y repartirá sus despojos. Quien no está por mí, está contra mí; y quien no recoge conmigo, desparrama». (vv. 21-23)

San Cirilo, in Cat. graec. ubi sup

Como era necesario por muchas razones rebatir las palabras de sus detractores, utiliza un ejemplo clarísimo, por medio del cual demuestra a los que lo quieran comprender que el príncipe de este mundo es vencido por el poder que El tiene, por eso dice diciendo: «Cuando el fuerte armado guarda su atrio», etc.

San Juan Crisóstomo, homil. 42, in Matth

Llama fuerte al diablo, no porque lo sea por naturaleza, sino dando a conocer su antigua tiranía, causada por nuestra debilidad.

San Cirilo, in Joan, lib. 10, cap. 11

Antes de la venida del Salvador usó de mucha violencia en el mundo robando los rebaños ajenos -esto es, los de Dios- y conduciéndolos, por decirlo así, a su propio redil.

San Teofilacto

Sus armas son los pecados de toda clase, en los que confía para prevalecer contra los hombres.

Beda

Llama su atrio 1 al mundo, porque está ocupado por la malicia ( 1Jn 5,19) teniendo en él todo poder hasta la venida del Salvador, como que descansaba en los corazones de los infieles sin contradicción ninguna, pero fue vencido por uno más fuerte en poder, Cristo, que al liberar a todos los hombres lo expulsó del mismo, por esto añade: «Pero si sobreviniendo otro más fuerte que él lo venciere», etc.

San Cirilo, ubi supra

Después que el Verbo del sumo Dios, dador de toda fortaleza y Señor de todas las virtudes, se hizo hombre, lo acometió y le quitó sus armas.

Beda

Sus armas son la astucia, el engaño y la torpeza espiritual; y sus restos son los hombres engañados por él.

San Cirilo, ubi supra

Porque los judíos que desde hacía tiempo habían sido seducidos por él por el error y la ignorancia acerca de Dios, han sido llamados por los Santos apóstoles hacia el anuncio de la verdad y ofrecidos a Dios Padre por la fe que prestaban al Hijo.

San Basilio, in Esai, 18

Distribuyó también sus restos, mostrando el fiel amparo de los ángeles para la salud de los hombres.

Beda

Jesucristo como vencedor distribuye los restos -lo cual es señal de triunfo-, porque conduciendo cautiva a la cautividad, repartió sus dones a los hombres; esto es, ordenando que unos sean apóstoles, otros evangelistas, otros profetas y otros pastores y doctores ( Ef 4).

San Juan Crisóstomo, hom. 42, ut sup

Después pone la cuarta solución cuando añade: «Quien no está conmigo está contra mí». Como diciendo: yo quiero ofrecer los hombres a Dios y Satanás todo lo contrario. ¿Cómo, pues, el que no coopera conmigo, sino que disipa lo que es mío, puede estar conforme conmigo para arrojar a los demonios? Prosigue: «Y el que no recoge conmigo, desparrama».

San Cirilo, ubi supra

Como diciendo ( Mt 12,45): Yo he venido a reunir a los hijos de Dios dispersados por el demonio; y el mismo Satanás, como no está conmigo, procura esparcir lo que yo he reunido y salvado. ¿Cómo, pues, ha de darme el poder el que combate todos mis designios?

San Juan Crisóstomo, hom. 42, ut sup

Pero si el que no coopera es adversario, mucho más lo es el que se me opone. Me parece que en esta alegoría alude a los judíos igualándolos con el demonio, pues ellos obraban contra El y dispersaban a los que El congregaba.

 


 Evangelio según san Lucas, 11:24-26 

 

«Cuando un espíritu inmundo ha salido de un hombre, se va por lugares áridos buscando lugar donde reposar; y cuando no le halla, dice: me volveré a mi casa de donde salí: y cuando vuelve la halla barrida y bien adornada. Entonces va y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entrando en esta casa fijan en ella su morada. Con lo que el último estado de aquel hombre es peor que el primero». (vv. 24-26)

San Cirilo in Cat. graec Patr

Después de lo dicho manifiesta el Señor los errores en que había caído el pueblo de los judíos respecto de Jesucristo, diciendo: «Cuando el espíritu inmundo ha salido de un hombre», etc. Que este ejemplo se refiere a los judíos lo expresa San Mateo cuando dice ( Mt 12,45): «Así sucederá a esta pésima generación»: Y fue así que en todo el tiempo que habían estado en Egipto viviendo según las leyes del país, habitó en ellos el espíritu maligno. De él fueron librados cuando sacrificaron el cordero que figuraba a Jesucristo y marcaron sus puertas con sangre, evitando así su destrucción.

San Ambrosio

De este modo se compara con un solo hombre a todo el pueblo judío, de quien había salido el demonio por la ley. El demonio volvió al vulgo de los judíos, pues no pudo hallar reposo entre los gentiles, cuyos corazones, habiendo sido áridos, recibieron después por el bautismo el rocío del Espíritu y la fe de Cristo, porque Jesucristo es como un incendio para los espíritus inmundos. Por esto, dice: «Y cuando no le halla, dice: me volveré a mi casa de donde salí».

Orígenes, in Cat. graec. Patr

Esto es, a aquéllos de Israel que había visto no contenían en sí nada de Dios y se hallaban como desiertos y vacíos de El. He aquí como se expresa esto: «Y cuando vuelve la halla barrida».

San Ambrosio

Exteriormente, pues, aparece más limpio y adornado su cuerpo que lo que lo está interiormente su alma. No se purificaba ni templaba su ardor con las aguas de la sagrada fuente; y por ello el espíritu inmundo volvía a él, llevando consigo siete espíritus peores que él. Por esto dice: «Entonces va y toma consigo otros siete espíritus peores que él y entrando en esta casa fijan en ella su morada». Y esto, porque con intención sacrílega falta a la semana de la ley y al misterio del octavo día. Y así como se multiplica para nosotros la gracia del espíritu en siete dones, así se acumula sobre ellos todo el daño de los espíritus inmundos, pues a veces se comprende en este número lo universal 1.

San Juan Crisóstomo, hom. 44, in Matth

Ahora ocupan las almas de los judíos demonios peores que los anteriores. Porque en otro tiempo maltrataban a los profetas, pero ahora injurian al que es Señor de los profetas; por eso sufrieron más bajo el dominio de Vespasiano y de Tito, que en Egipto y Babilonia. Por esto sigue: «Con lo que el último estado de aquel hombre es peor que el primero». Antes tenían la asistencia divina y la gracia del Espíritu Santo, pero ahora están privados aún de estos dones; por eso ahora sufren con la privación de la gracia miserias mayores y más crueldad en la fuerza con que el enemigo los tienta.

San Cirilo, ubi sup

Su estado es peor que el primero, según las palabras del apóstol ( 2Pe 2,21): «Más les valía no haber conocido el camino de la verdad, que separarse de él después de haberle conocido».

Beda

Esto mismo puede entenderse respecto de los herejes, de los cismáticos y de todo mal católico, de quienes ha salido el espíritu inmundo en el día del bautismo. Este recorre los lugares áridos, esto es, los corazones de los fieles que están limpios de la blandura de los pensamientos vanos; examina el astuto acechador si puede inculcar en ellos los pasos de su iniquidad. Dice, pues: «Me volveré a mi casa, de donde salí»; en lo cual debe temerse que nos oprima por nuestra negligencia la culpa que creíamos extinguida en nosotros. La encuentra barrida, esto es, limpia de la suciedad del pecado por la gracia del bautismo; pero vacía de buenas obras. Se entiende, en fin, por los siete espíritus malos que toma consigo, todos los vicios; y se llaman peores porque no sólo tendrá aquellos siete vicios que son contrarios a las siete virtudes espirituales, sino que también fingirá tener estas virtudes por hipocresía.

San Juan Crisóstomo, in Matthaeum hom 45

No sólo se ha dicho esto para los judíos sino que debemos recibirlo como dicho también para nosotros. Por lo que sigue: «Con lo que el último estado de aquel hombre es peor que el primero»;es decir, si después de haber sido iluminados y librados de nuestras culpas pasadas, volvemos otra vez a la misma maldad, la pena de los pecados que cometamos después será mucho mayor.

Beda

Puede también entenderse que el Señor añadió esto para distinguir sus acciones de las de Satanás. El siempre limpia lo que está manchado, mientras que Satanás se apresura a manchar con mayores inmundicias lo que ha sido limpiado.

Notas

  1. El número siete se asocia con los conceptos de totalidad y plenitud

 

 


 Evangelio según san Lucas, 11:27-28 

 

Estando diciendo estas cosas, he aquí que una mujer levantando la voz de en medio del pueblo, exclamó: «Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te alimentaron». Pero Jesús respondió: «Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios y la ponen en práctica». (vv. 27-28)

Beda

Una mujer confiesa con gran fe la encarnación del Señor, en tanto que los escribas y los fariseos lo tientan y blasfeman. Y así dice: «Estando diciendo estas cosas, he aquí que una mujer, levantando la voz de en medio del pueblo, exclamó: Bienaventurado el vientre que te llevó», etc. Con cuyas palabras confundió la calumnia de los personajes que estaban presentes y la perfidia de los futuros herejes. Porque así como entonces los judíos negaban al verdadero Hijo de Dios, blasfemando de las obras del Espíritu Santo; así después los herejes no quisieron confesar al verdadero Hijo del hombre, consustancial al Padre, negando que María siempre Virgen, por la cooperación de la virtud del Espíritu Santo, hubiese provisto la materia de la carne al Unigénito de Dios que había de nacer. Pero si se dice que la carne del Verbo de Dios, nacido según la carne, es extraña a la de la Virgen Madre, habría que decir que no hay razón para beatificar el vientre que lo había llevado y los pechos que le habían alimentado. ¿Cómo podía decirse que había sido alimentado con la leche de la Virgen si se niega que lo haya concebido en su seno, siendo así que, según los físicos, uno y otro proceden de un mismo origen? Y no sólo Ella que mereció engendrar corporalmente al Verbo de Dios, sino que asegura que son bienaventurados también todos lo que procuran concebir, dar a luz y como dar de lactar espiritualmente al mismo Verbo por la fe y la práctica de las buenas obras, tanto en su corazón como en el de sus prójimos. Sigue pues: «Pero Jesús respondió: Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios», etc.

San Juan Crisóstomo in Matthaeun hom. 45

Esta contestación no la dio el Salvador menospreciando a su Madre, sino manifestando que de nada le hubiese aprovechado el haberle dado a luz si después no hubiera sido buena y fiel. Además, si Jesús, que nació de María, no la hubiese beneficiado con las virtudes de su alma, con mucha más razón puede decirse que no nos valdrá el tener un padre o un hermano o un hijo virtuoso, si nosotros carecemos de su virtud.

Beda

La misma Madre de Dios es bienaventurada ciertamente porque fue el instrumento temporal de la encarnación del Verbo; pero también lo fue por haber sido su amorosa y constante guarda. Con esta sentencia, pues, hiere a los sabios judíos, que no solamente se negaban a oír y a guardar la Palabra de Dios, sino que también buscaban ocasión para negarlo y blasfemarlo.

 

 

 

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