LA PALABRA DE DIOS DEL DOMINGO: La Epifanía del Señor

 

 

 

 

Juan Donnet

 

 

 

6 de enero

LA EPIFANÍA DEL SEÑOR

I clase, blanco

Gloria, Credo, prefacio y comunicantes propios

 

 

 

 

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TEXTOS DE LA MISA

 

Introito.-  Mal. 3.1; 1 Par. 29.12. Ya viene el Señor, el Dominador, y en su mano están el reino, y la potestad, y el imperio.  Salmo.- 71.1. ¡Oh Dios!, da al Rey tu juicio, y al Hijo del Rey tu justicia. Gloria al Padre.

Colecta.-  Oh Dios, que en este día revelaste tu Unigénito a los gentiles por medio de una estrella, concede propicio que los que ya te conocemos por la fe, seamos conducidos hasta contemplar tu hermosura y tu grandeza. Por el mismo Señor nuestro.

Epístola.- Is. 60.1-6. El profeta se dirige a Jerusalén. La imagen está tomada del espectáculo que ofrece todas las mañanas la ciudad santa: iluminada por los resplandores del sol, parece convertida en un horno centelleante de luz. Jerusalén, figura de la Iglesia, será la «luz de las naciones»; de todas partes vendrán a ella los reyes y los pueblos, atraídos por los destellos de su gloria y trayendo las riquezas del mundo. Levántate, Jerusalén, resplandece!, que ya se alza tu luz y se levanta sobre ti la gloria del Señor. Las tinieblas cubren la tierra y los pueblos están en tinieblas, mientras viene a ti el Señor y en ti se manifiesta su gloria. Las naciones caminan hacia tu luz y los reyes hacia la claridad de tu aurora. Levanta los ojos y mira en tomo de ti: todos se reúnen y vienen a ti; de lejos llegan tus hijos y tus hijas son traídas en brazos. A esta vista, resplandecerás, tu corazón palpitará y se dilatará; porque hacia ti afluirán los tesoros del mar y las riquezas de los pueblos llegarán a ti. Una oleada de camellos de dromedarios de Madián y de Efá te inundarán; de Sabá vendrán  todos trayendo oro e incienso y cantando los loores del Señor.

Gradual.-  De Sabá vendrán todos trayendo oro e incienso y cantando los loores del Señor. ¡Levántate, Jerusalén, resplandece!, porque se levanta sobre ti la gloria del Señor.

Aleluya.-  Aleluya, aleluya.  Vimos su estrella en el oriente, y venimos con presentes a adorar al Señor. Aleluya.

Evangelio Mateo 2, 1-12.- «Al que adoran los Magos infante en un pesebre, adorémosle nosotros omnipotente en los cielos; y si los reyes le presentan sus tesoros, saquemos nosotros de nuestros corazones ofrendas dignas de Dios.» (San León, en maitines.) Cuando hubo nacido Jesús en Belén de Judá, en tiempo del rey Herodes, unos magos vinieron de Oriente a Jerusalén, diciendo: ¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido?, porque hemos visto su estrella en Oriente y venimos a adorarle. El rey Herodes, al oír esto, se turbó, y toda Jerusalén con él. Y, convocados todos los príncipes de los sacerdotes y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo. Y ellos le dijeron: En Belén de Judá, porque así está escrito por el profeta: «Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres la más pequeña de las ciudades del reino de Judá; porque de ti ha de salir el Caudillo que rija a mi pueblo Israel.» Entonces Herodes, llamando en secreto a los Magos, se informó de ellos cuidadosamente acerca del tiempo en que les apareció la estrella, y enviándoles a Belén, les dijo: Id, e informaos cuidadosamente del Niño; y cuando le hayáis encontrado, hacédmelo saber, para que yo también vaya a adorarle. Ellos, después de oír al rey, se fueron. Y he ahí que la estrella que habían visto en el Oriente, iba delante de ellos, hasta pararse sobre el lugar donde estaba el Niño. Al verla de nuevo se alegraron sobremanera y, entrando en la casa, hallaron al Niño con María, su madre (arrodillarse), y, postrados, le adoraron; y, abiertos sus tesoros, ofreciéronle dones: oro, incienso y mirra. Mas, divinamente avisados en sueños para que no volviesen a Herodes, regresaron por otro camino a su país.

Ofertorio.Salmo 71. 10-11-  Los reyes de Tarsis y de las islas le pagarán el tributo; los reyes de Arabia y de Sabá le traerán presentes. Le adorarán todos los reyes de tierra, todos los pueblos servirán.

Secreta.- Te rogamos, Señor, mires propicio los dones de tu Iglesia, en los que ya no se ofrece oro, incienso, ni mirra, sino lo que con estos mismos dones se significa, se inmola y se recibe, Jesucristo, tu Hijo y Señor nuestro. El cual vive y reina contigo.

Prefacio de Epifanía.- En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, darte gracias en todo tiempo y lugar, Señor, santo Padre, omnipotente y eterno Dios, pues tu unigénito Hijo, apareciendo en la condición de nuestra mortalidad, nos ha regenerado con la nueva luz de su inmortalidad; y por eso, con los Ángeles y los Arcángeles, con los Tronos y las Dominaciones, y con toda la milicia del ejército celestial, cantamos un himno a tu gloria, diciendo sin cesar:

Comunión.- Hemos visto su estrella en el Oriente, y venimos con presentes a adorar al Señor.

 

Poscomunión.- Haz, te rogamos, ¡oh Dios omnipotente!, que, purificado nuestro espíritu, comprenda el misterio que celebramos con estos solemnes oficios. Por nuestro Señor.

 

 

 

 

COMENTARIO

 

 

 

TEMAS LITÚRGICOS

 

Los Reyes de Oriente, Magos, en grandes caravanas, siguiendo la maravillosa Estrella desde lejanas regiones, acuden hacia la Manifestación del Gran Rey Hijo de Dios, que se muestra al mundo. Encuentran a María, figura de la Iglesia, con el Niño en brazos, y lo adoran y le rinden honores.

 

Esta es una festividad de primera importancia, a la par de la Navidad y la Pascua; Está obviamente asociada a la Navidad; su objeto y su carácter están indicados en en las palabras con las cuales la Santa Iglesia principia su oficio litúrgico: Cristo nos ha aparecido; venid, adorémosle. Por eso desde el Introito es proclamado con júbilo el advenimiento del gran Rey, del Señor dominador que tiene en su mano la potestad y el imperio de todo lo creado. Esta manifestación de Jesucristo a las naciones gentiles, la adoración que les rindieron los Magos, forma el objeto de cada una de las partes de la Misa. Hoy la Iglesia nos recuerda y celebra tres epifanías, o teofanías de Jesucristo: a los Reyes de Oriente, en el Bautismo de Cristo en el Jordán, y en las Bodas de Caná. Pero la Epifanía a los Reyes de las Naciones es a la que se refiere la liturgia de toda la santa Misa.

 

Si la manifestación a los Pastores significa la epifanía del Señor a los Pobres de Yhavéh, al Israel de Dios, la Epifanía a los Reyes de Oriente es la Epifanía del Señor a las naciones gentiles, cerrando el círculo de toda la humanidad.

 

Contemplar en el cielo al mismo Jesucristo, a quien hemos conocido mediante la fe, prefigurada por la maravillosa estrella que condujo a los magos a Belén, es la gracia que se pide en la oración Colecta.

Esta luz de Dios, la Gloria del Señor, el trilbuto que las Naciones le rinden al Rey, figuran proféticamente en la Lectura del Profeta Isaías.

El Evangelio relata el viaje de los Reyes Magos desde Oriente a Jerusalén en busca del Rey de los Judíos; su encuentro con el Rey impío Herodes; la llegada de los Magos a Belén; la adoración y las ofrendas que presentaron a Jesucristo, y, finalmente, el regreso a su patria.

En el Ofertorio se nos recuerdan los dones ofrecidos por los Reyes gentiles. Que estos dones prefiguraban a Jesucristo claramente lo indica la Secreta.

Siendo la Epifanía una de las más solemnes festividades, tiene su Prefacio y Communicantes propio.

 

 

 

 

CONCRECIÓN HISTÓRICA

 

Al igual que en otros pasajes del Evangelio, el escritor sagrado tiene cuidado de concretar el tiempo y el espacio histórico donde suceden los capitales acontecimientos de la Historia de la Salvación. El progremodernismo se ha impuesto la tarea, y lamentablemente ha tenido éxito, de aniquilar el carácter histórico de los Evangelios, reduciéndolos a un recurso catequético...y así se suele enseñar en los Seminarios sacerdotales y de catequesis. Las consecuencias devastadoras de esta volatilización del Evangelio las vemos hoy….

 

 

 

 

LA INSPIRACIÓN SOBRENATURAL DE LOS REYES DE ORIENTE

 

 

Los Reyes de oriente, tuvieron sin duda una inspiración sobrenatural, una gracia especial de Dios, para conocer que iba a nacer el Rey de los Judíos que era digno de adoración, porque era Dios. Asi lo ven San Juan Crisóstomo, San Agustín y San León Magno, por ejemplo, y Ana Catalina Emmerick en sus célebres visiones.

Corazones rectos que buscan la Verdad, aún en medio del Paganismo, son gratos a Dios y premiados con esta extraordinaria merced.

 

ASTRÓNOMOS, NO ASTRÓLOGOS NI HECHICEROS U OCULTISTAS…

 

¿PORQUÉ MAGOS?

 

Estos hombres eran estudiosos de la naturaleza y la creación, sobre todo del universo que se expresa en lo visible del firmamento; astros y estrellas. Con la ciencia de su tiempo. Pero no eran ni ocultistas ni hechiceros ni astrólogos, en el sentido de ese absurdo determinismo de los astros sobre la conducta humana. Si bien los astros pueden tener alguna influencia en la conducta humana, esta nunca puede ser determinante. Siempre prima el libre albedrío y la Gracia de Dios en el destino del hombre. La Astrología siempre fue condenada por Dios desde el Antiguo Testamento y posterioremente la Iglesia. Esto lo abordan y corroboran en este contexto de la Epifanía San Agustín y San Gregorio Niceno.

Los Reyes de Oriente buscaban a Dios en la Creación, a tientas. Actitud que entusiasma al Buen Dios, si se permite decirlo así.

El calificativo de Magos reiteramos, es un concepto amplio que se aplicaba a los filósofos, estudiosos de la Astronomía y otras disciplinas, y que no necesariamente implicaba ocultismo y hechicería. Así lo atestigua Rábano.

 

¿REYES DE ORIENTE, DE DONDE VENÍAN?

 

Hay cierto acuerdo en los Padres antiguos y en estudiosos y santos mas modernos que los Reyes Magos venían desde la zona de Persia, actual Irán. Aunque algunos sostenían que desde la Mesopotamia.

 

¿CUANDO PARTIERON PARA LLEGAR JUSTO AL NACIMIENTO DE CRISTO?

 

Tanto San Juan Crisóstomo como otros Padres y Ana Catalina Emmerick sostienen que partieron desde Persia mucho antes del Nacimiento de Jesucristo, inspirados y conducidos por Dios, para llegar justo en el momento apropiado.

 

¿LA ESTRELLA MARAVILLOSA, SIGNO SOBRENATURAL Y DIVINO

 

Como ya mencionamos, tanto la inspiración que les hizo indagar la naturaleza en busca de la Verdad, como la célebre estrella que los condujo, pertenecen al campo de lo sobrenatural. San Agustín y San León Magno por ejemplo. Y así lo entendió gran parte de la Tradición de los Santos.

Hoy cuesta entender esto; después de seis décadas de progremodernismo teológico, que ha cubierto todo con un espíritu de inmanencia y vago panteísmo, a muchos les resulta dificilísimo incluso concebir la separación entre Dios y creación; entre Trascendencia e Inmanencia; entre Sobrenatural y Natural.

El Método Histórico Crítico, hipertrofiado y prevalente sobre el respeto debido a la sobrenaturalidad de la Palabra de Dios; excedido de campo, pretende reducir todo a la historia, a la inmanencia, a la naturaleza. Recordemos que el progremodernismo ha reducido a Jesucristo a hombre histórico, hasta allí nada mas puede llegar el conocimiento del hombre, según su filosofía agnóstica y naturalista. El Cristo de la Fe para ellos, no es mas que una mistificación piadosa y ficticia al fin y al cabo.

Los demás acontecimientos de la Historia de la Salvación también padecen este tratamiento por parte la hermenéutica progremodernista y obviamente quedan vaciados, reducidos a la inmanencia, e inutilizados al fin y al cabo para la fe.

 

 

Como ya indicamos antes, las grandes caravanas de los Reyes de Oriente habían partido con una anticipación suficiente, quizás un largo tiempo, desde la zona del Irán, para llegar, con la ayuda especial de Dios, al Nacimiento de Cristo.

Conducidos de manera maravillosa, sobrenatural, por el signo de la Estrella, que siempre fue visto como literal, (signo visible en forma de astro en el firmamento) por la Tradición Católica, llegaron finalmente a Belén, causando gran inquietud en el Rey Herodes.

Es notable la literalidad del cumplimiento de la Profecía de Isaías, que habla de Jerusalén. Allí llegaron los Reyes de Oriente en primera instancia y preguntaron por el Rey de los judios que había nacido, con la consiguiente conmoción de Jerusalén y sobre todo del impío Rey Herodes, idumeo.

Si bien Cristo nació en Belén, el Símbolo del Pueblo Elegido, como Ciudad de Dios, fue Jerusalén. Después de su purificación final, de ella glorificada habla el Apocalipsis.

 

HERODES, EL IDUMEO

 

El Rey Herodes, de raza idumea, no judía, parecía guardar en su fondo el rencor indeclinable de aquellas tribus hacia Israel. Cuando los Reyes de Oriente llegaron con sus caravanas a Jerusalén e inquirieron donde estaba el Rey de Israel que había nacido, aquel Rey mundano se conmocionó. Otro Rey de Israel? Era una amenaza para él. Un Mesías? Mucho peor.

Herodes convocó a los sabios religiosos de Israel, fariseos, escribas, Doctores de la Ley, para saber donde iba a nacer el Mesías. En Belén de Judá, le respondieron, porque así está profetizado cláramente.

Es realmente notable, paradógico, como este Rey inicuo, se pretende valer de la Escritura, para matar nada menos que al Hijo de Dios. Se nota en él una inspiración cláramente diabólica, como lo sostienen también varios Santos Padres. Herodes es figura de Satanás.

Con astucia, Herodes se contacta en secreto con los Reyes de Oriente, y le dice con aparente piedad que vayan a Belén a buscarlo y cuando lo encuentren, que le avisen a él para que también pueda ir a adorarlo. El Mal con apariencia de piedad.

El Mal con apariencia de piedad….algo a lo que hoy nos vamos acostumbrando….

 

 

LOS REYES DE ORIENTE ENCUENTRAN AL HIJO DE DIOS Y LO ADORAN Y LE DEJAN SUS PRESENTES

 

La conducción de la estrella divina a los Reyes, parecía haber cesado momentáneamente, y también paradógicamente, Dios se vale del impío Herodes, para mandar a los Reyes al lugar correcto. Cuando dejarón Jerusalén, de nuevo la estrella los condujo y se alegraron sobremanera. Ella se paró justo sobre el lugar donde estaba el recién nacido Rey.

 

Al verla de nuevo se alegraron sobremanera y, entrando en la casa, hallaron al Niño con María, su madre y, postrados, le adoraron; y, abiertos sus tesoros, ofreciéronle dones: oro, incienso y mirra. Mas, divinamente avisados en sueños para que no volviesen a Herodes, regresaron por otro camino a su país.

 

La Profecía de Isaías se cumple; la gran caravana de los Reyes de las Naciones, viene a adorar al Rey, al Hijo de Dios, y traen sus presentes: Oro, Incienso y Mirra.

 

Oro en cuanto Rey; Incienso en cuanto Dios, y Mirra, en cuanto iba a morir por los hombres, porque se usaba para embalsamar los cadáveres. A Cristo le ofrecieron de beber la amarga mirra en la cruz, poco antes de morir.

Así lo ha interpretado siempre la Iglesia.

 

La Estrella es signo de la Fe y es signo de Cristo mismo, que conduce al hombre peregrino hasta donde está Dios.

 

 

 

DIOS COMPLETA SU BENEVOLENCIA CON LOS REYES DE ORIENTE

 

Como a San José, el Padre adoptivo de Nuestro Señor Jesucristo, y al José hijo de Jacob, Dios avisa en sueños para que vuelvan a su país evitando ver de nuevo al impío Herodes.

La vuelta de los Reyes a su patria por otro camino, lo interpretan algunos Santos Padres, como un cambio absoluto en la existencia de aquellos hombres que tomaron contacto con el Hijo de Dios. Vuelven a su Patria, pero por otro camino. Vuelven de distinta manera. Su vida ya no es la misma. Han conocido a Dios.

 

 

 

 

LA EPIFANÍA COMPLETA EL AMOR DE DIOS, SU MANIFESTACIÓN A TODO EL MUNDO, QUE QUIERE QUE TODOS LOS HOMBRES SE SALVEN Y LLEGUEN AL CONOCIMIENTO DE LA VERDAD

 

Como dijimos antes, la manifestación del Salvador a los pastores, a los Pobres de Yhavéh, Resto Fiel de Israel, se completa con la Epifanía del Señor a las naciones gentiles, que piadosamente en los Reyes de Oriente, peregrinaron para adorarlo y rendirle sus tributos.

 

El Hijo de Dios se manifestó al mundo. Se manifestó a todos, judíos y gentiles. Se nos manifiesta a todos de distintas maneras. El Evangelio es predicado, será predicado en todo el mundo, como consta en la Escritura. Nadie quedará afuera de la Epifanía del Señor, aunque sea de maneras misteriosas.

Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la Verdad, dice San Pablo a Timoteo. La voluntad de Dios es salvífica, quiere salvar a todos. Pero está el libre albedrío del hombre, que tiene la terrible elección a su disposición, de aceptar el amor de Dios o rechazarlo.

Dios da toda su Gracia con creces suficientemente para que se salven todos. Pero el hombre puede frustrar esta voluntad salvífica de Dios, como lo dice cláramente también la Escritura en muchos pasajes, y muy literalmente el Evangelio de San Lucas, respecto de los fariseos.

 

El Amor de Dios se manifiesta al mundo, de manera humilde, modesta, paradógica, extraño a los poderes de este mundo, los lujos y fastos, despojado, en un pesebre, rodeado de animales, para que quede claro, que esto no viene de este mundo y no depende de sus poderes.

 

 

 

ORACIÓN FINAL

 

Hoy no vemos con los ojos de la carne, como los pastores y los Reyes de Oriente a Jesús. Pero lo tenemos en la Iglesia, en la Escritura, en la Tradición que la vive, en el Magisterio que la interpreta, en los Sacramentos; sobre todo en el Sacrificio de la Misa; en el Santísimo Sacramento está Él en Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad.

Está disponible para nosotros. Él nos pide Fe para que creamos. Que creamos en su Revelación íntegra; tal cual nos la Presenta la Escritura, vivida por la Tradición e interpretada por el Magisterio de siempre.

Nos pide que los sigamos y llevemos a la práctica su Palabra. Que vivamos sus Sacramentos. Sobre todo el Sacrificio de la Misa. Que lo adoremos en el Santísimo. Que nos formemos con su Revelación y actuemos coherentemente en el mundo, con la palabra, en el anuncio y denuncia, y con el testimonio de vida. También, que compartamos su humildad y despojamiento de fastos y lastres lujosos de este mundo.

 

Bienaventurados los que creen sin ver. Es para nosotros, los que tenemos una Epifanía invisible a los ojos de la carne, pero no menos real que la de los Reyes de Oriente.

 

Pidámosle a la Santisima Madre de Dios, a la Virgen María, que estaba con el Niño Dios en sus brazos, cuando lo visitaron los Reyes de Oriente, que nosotros no dejemos de creer en Él, esperarlo, amarlo, adorarlo y rendirle el presente de nuestra vida, con mayor fervor incluso que aquellos, porque llevamos ya dos milenios de Iglesia.

Que ella nos consiga esta gracia.

 

 

 

 

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9 respuestas

  1. Dios a todos se revela de alguna manera. Todos tendrán en su vida algún tipo de estrella. El que rechaza el amor de Dios no tiene excusa.

  2. Los pastores y los Reyes de Oriente, vieron al Señor. Bienaventurados los que creen si ver! Es para nosotros! Muy bueno.

  3. Muchas gracias.
    Feliz Epifanía.

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