Vicente Montesinos

 

AAEAAQAAAAAAAAiOAAAAJDRjZjRjYWNkLWNhNGItNGYwYS05NWUwLTlkYzc5OWU5YWQxMQ

 

Palabras bonitas… necesarias… reconfortantes… Pero… cuidado con ellas.

Ya lo avisa mi hermano Juan; quien tanto inspira…

Son tiempos de lucha… Y el peligro de entregar las armas es más que probable; ya patente.

Cuidado que llamemos “prudencia” a una cobardía disfrazada…

Cuidado, que nuestra “paz” no sea esa quietud aquiescente y cómplice con el Mal, que avanza con descaro, y sin casi oposición en nuestros tiempos…

Cuidado con el “equilibrio“, que es una pasividad hiriente cuando necesitamos defender cosas tan preciadas; a las que hoy se nos pide renunciar.

¿Y la mansedumbre? ¡Ojo, que tú no eres Cristo, manso de corazón! Él lo era, pero no traicionaba al Padre. ¡Cuidado, que esa mansedumbre no se convierta en las actuales parálisis repugnantes, y entrega traidora al Enemigo!

Bonito el silencio… Pero cuidado con él. No sea que el Maligno se lleve todo a su regazo sin ninguna resistencia.

Bonitas palabras… Quizá para otros momentos.

Los que, como nos indicaba Sandra; van conservando el bajo perfil para no meterse en problemas, cumplen con todas estas palabras, pero huecas, cuando es deber de todo bautizado defender a la Iglesia.

Prudencia, paz, equilibrio, mansedumbre, silencio… Son bellas palabras… ¡Católicos fieles; cuidado con ellas!

Anuncios