En aquel tiempo, Jesús dijo a la gente: «El Reino de los Cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo que, al encontrarlo un hombre, vuelve a esconderlo y, por la alegría que le da, va, vende todo lo que tiene y compra el campo aquel.

»También es semejante el Reino de los Cielos a un mercader que anda buscando perlas finas, y que, al encontrar una perla de gran valor, va, vende todo lo que tiene y la compra».





En el evangelio de hoy, con estas dos parábolas de Mateo, vemos la importancia que tiene la predicación del reino de Dios en el anuncio y el mensaje de Jesús. 

El reino como el hallazgo de un tesoro qué da alegría y nos invita a hacer lo necesario para alcanzarlo; y el reino que requiere un esfuerzo por nuestra parte y vender todo lo que se posee para conseguirlo.

En definitiva, el reino de Dios es justicia, amor y paz; y alcanzarlo es tanto gracia de Dios, como responsabilidad nuestra. 

Perseveremos, porque lo que a veces nos parece imposible de alcanzar, nunca lo es para el Señor. Confiemos en su gracia y luchemos por su Reino. 

¡Dios os bendiga!

                                             Vicente Montesinos

Anuncios