Es a través de mis debilidades donde actúa Dios con su poder y lo que yo no puedo llevar a cabo con mi fuerza es Él quien lo hace. En lugar de percibir mi pobreza como un inconveniente o un obstáculo, he de concebirla como una gracia. En este convencimiento se puede caminar hacia la salvación día a día, paso a paso.

He de saber además que el amor a Dios se expresa principalmente mediante la humildad y la confianza. Reconocer la propia nada y esperarlo todo de Dios, como un niñito lo espera todo de su padre; y no preocuparse por nada.

 

He de saber además que el amor a Dios se expresa principalmente mediante la humildad y la confianza. Reconocer la propia nada y esperarlo todo de Dios, como un niñito lo espera todo de su padre

 

Así lo veía Santa Teresita de Lisieux; quien concibió su “caminito” de confianza como el modo más rápido de alcanzar la santidad. Aceptar recibir de la mano de Dios, día tras día, todo lo necesario, sin preocuparme del pasado ni del futuro.

 

Así lo entendió Charles de Foucauld al practicar su exquisito abandono; o San Josemaría Escrivá quién nos dejó una bellísima jaculatoria sobre el mismo.

 

 

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Santa Teresita de Lisieux

 

¿El secreto? Día tras día hacer lo que se me pide, sin preocupaciones, sin miedo, con la certeza de que Dios es fiel y me da en cada momento lo que necesito.

¿Qué cómo? Humildad, confianza, vivir el momento presente, amor y gratitud. Son las actitudes que atraen la gracia de Dios.

 

¿Qué cómo? Humildad, confianza, vivir el momento presente, amor y gratitud. Son las actitudes que atraen la gracia de Dios.

 

No hay que olvidar que el desánimo es una expresión del orgullo. Cuando se es humilde uno no se desanima pues confía en Dios y en sí mismo. Además; no puedo servir a Dios y querer tener una vida fácil. Por lo que ten paciencia, acéptate como pobre, deposita toda tu esperanza en la infinita misericordia de Dios y confía en que Dios puede sacar bien de todo, incluso de estas zonas de penumbra presentes en tu vida.

Acepta que no tienes fuerzas, sin caer en el desánimo. Sé un pobre de espíritu y Jesús vendrá a buscarte. Esa es la confianza sin limites en Dios, que acorta el camino hacia la santidad. A la inversa, lo que ofende más a Jesús y hiere su corazón es la falta de confianza en Él. Dios no espera que seamos perfectos, sino que nos fiemos de Él, con una confianza total.

Y es que tanto alcanzaremos de Él cuanto nuestra alma de Él espere. Y al fin y al cabo, sabemos, con San Pablo, que todo contribuye al bien de quienes aman al Señor.

 

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San Pablo

 

En definitiva; transitemos por la vida hacia la santidad con humildad, confianza, viviendo el presente, con amor y con gratitud. Y atraeremos las gracias de Dios sobre nuestra existencia.

 

 

Vicente Montesinos

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