En aquel tiempo, al pasar vio Jesús a un hombre llamado Mateo, sentado en el despacho de impuestos, y le dice: «Sígueme». Él se levantó y le siguió.


Jesús escoge a quien quiere. Llama. Muchas veces a los que nadie quiere, a los menos preciados, a los mal mirados. ¿No nos ha llamado a ti y a mí, acaso? ¿Merecemos ese privilegio? ¿O es pura gracia, misericordia y caridad de Nuestro Señor Jesucristo? 

Que como Mateo respondamos a su llamada, y le sigamos, dejando atrás toda nuestra antigua vida de mediocridad, negatividad, y falta de compromiso.
Con la ayuda de María, seremos capaces.

                           Vicente Montesinos

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