Jesús se sentó frente al arca del Tesoro y miraba cómo echaba la gente monedas en el arca del Tesoro: muchos ricos echaban mucho. Llegó también una viuda pobre y echó dos moneditas, o sea, una cuarta parte del as. Entonces, llamando a sus discípulos, les dijo: «Os digo de verdad que esta viuda pobre ha echado más que todos los que echan en el arca del Tesoro. Pues todos han echado de lo que les sobraba, ésta, en cambio, ha echado de lo que necesitaba, todo cuanto poseía, todo lo que tenía para vivir».




El señor Jesús revoluciona otra vez todos nuestros esquemas, aferrados a categorías inflexibles. Las apariencias engañan, y quien al parecer da menos, es quien da más. Jesús nos ayuda a no vivir de las apariencias, en un mundo que se basa en eso. 

Nos ayuda también a entender que los últimos son los primeros; cuando muchas veces, en ambientes sociales, y hasta  eclesiales, buscamos los primeros puestos.
Señor Jesús, en la víspera de la santísima Trinidad, te pido que Dios Padre, en tu unidad, y en la del espíritu Santo, me ayude a ser como quieres que sea: humilde, sencillo, pequeño.

                                 Vicente Montesinos

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