“Maestro”— ¿dónde vives?». Les respondió: «Venid y lo veréis». Fueron, pues, vieron dónde vivía y se quedaron con Él aquel día. Era más o menos la hora décima. 



Señor Jesús, que por tu gracia entienda que lo esencial en mi vida es dejarme mirar por Ti, ir y ver dónde te alojas, estar contigo y compartir. 
Y, después, anunciarlo. 

Es el camino y el proceso que han seguido tus discípulos y tus santos. 

Es nuestro camino.

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