«¡Dichosos los ojos que ven lo que veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que vosotros veis, pero no lo vieron, y oír lo que vosotros oís, pero no lo oyeron».

“Señor, que sepa valorar la suerte inmensa que tengo por tu Gracia. 

Que sepa que tú Reino se abre camino día a día, y he de saber descubrir su presencia en medio de nosotros. 

Para el mundo en el que vivimos, tan falto como está de paz y de concordia, de justicia y de amor, ¡cuán necesaria es la esperanza de los cristianos! 

Una esperanza que no nace de una falsa ilusión, sino que viene de Ti mismo.”

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