Señor, Dios mío, no permitas que me aferré a las cosas del mundo como si tuvieran tu poder y como si de ellas viniera mi salvación.

Quisiera que fueras tú el verdadero sentido de lo que hago y que nada ocupara tu lugar. Pero si tu poder no me auxilia yo soy débil frente a las contrariedades de la vida y mi fe parece flaquear.

Fortaléceme Señor.
Buenas noches y hasta mañana si Dios quiere.

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