Me llegaba hoy una pequeña historia que tiene mucho de simbolismo…, y de verdad. La comparto con vosotros.

Un día Satanás y Jesús estaban conversando. Satanás acababa de ir al Jardín del Edén, y estaba mofándose y riéndose diciendo:



Si Señor. Acabo de apoderarme del mundo lleno de gente de allá abajo. Les tendí una trampa, usé cebo que sabia que no podrían resistir. ¡Cayeron todos!



¿Que vas a hacer con ellos? Preguntó Jesús.



Ah, me voy a divertir con ellos. Respondió Satanás. Les enseñaré como casarse y divorciarse, como odiar y abusar uno del otro, como destrozarse, y por supuesto, les enseñaré a inventar armas y bombas para que se destruyan entre sí. ¡Realmente me voy a divertir!

¿Y qué harás cuando te canses de ellos? Le preguntó Jesús.

Los mataré. Dijo Satanás con la mirada llena de odio y orgullo.

¿Cuánto quieres por ellos? Preguntó Jesús.

Dijo Satán: Tú no quieres a esa gente. Ellos no son buenos. ¿Por qué los querrías tomar? Tu los tomas y ellos te odian. Escupirán a tu rostro, te maldecirán y te matarán. Tu no quieres a esa gente

¿Cuánto? Preguntó nuevamente Jesús.

Satanás miró a Jesús y sarcásticamente respondió:


Toda tu sangre, tus lágrimas, y tu vida.

Jesús dijo: ¡HECHO!

Y así fue como pago el precio…

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