La oración que asegura la salvación de nuestros seres queridos y aún más. Por Abraham García
"Nadie de sus familiares caerá en el infierno aún cuando las apariencias externas lo harían suponer, porque antes de que el alma abandone el cuerpo, recibirán la gracia del perfecto arrepentimiento"
ORACIÓN POR NUESTROS SERES QUERIDOS
Por Abraham García González
Corresponsal AyL
España
3 de mayo de 2025

Sor Natalia Magdolna (1901-1992) fue una religiosa húngara nacida cerca de Pozsony (hoy en día territorio eslovaco) que perteneció a la congregación de Hermanas del Buen Pastor de Sta. Mª Magdalena de Keeskemet. A partir del Año Santo Mariano de 1983 a 1984, Sor Natalia recibió abundantes locuciones de la Santísima Virgen María durante varios años. Además, su vida estuvo marcada de una intensa comunicación con Dios y murió en olor de santidad superando los 90 años de edad.

A decir verdad hasta hace poco no sabía nada sobre esta monja, ni he llegado a leer sus mensajes a día de hoy, que están editados en un libro llamado “La Victoriosa Reina del Mundo“. Este libro, en su introducción dice que los mensajes —en su mayoría escritos entre los años 1939 y 1943— son un llamado a la reparación de los pecados, a la enmienda y a la devoción al Corazón Inmaculado de María como la Victoriosa Reina del Mundo.
Saber de su existencia ha sido para mi providencial por lo extraordinario de unas promesas. Por eso he decidido compartir con ustedes urgentemente lo poco que por ahora he aprendido sobre ella. Los mensajes que recibió tienen mucho que ver con la importancia de ofrecer nuestros sufrimientos para gloria de Dios y bien de las almas, entendiendo que aunque el sacrificio redentor de Cristo es pleno, Él nos deja tener una pequeña participación. Remarcable es un mensaje que la Santísima Virgen María le dio a Sor Natalia que dice así:
“Cuando les llega, hijos míos, un gran sufrimiento corporal o espiritual y ustedes lo aceptan con espíritu de oblación, eso puede ser fuente de gracias innumerables.”
Hecha esta escueta introducción, lo que comparto con ustedes a continuación tiene que ver con unos mensajes que son un auténtico tesoro para bien de las almas. Estos gozan no sólo de la aprobación del padre y teólogo Jeno Krasznay, su director espiritual durante un tiempo, sino también del imprimátur eclesiástico desde el 15 de julio de 1988 por la Archidiócesis de Guadalajara (México).
Sor Natalia recibió muchos mensajes de Jesús y María, pero hay unas promesas extraordinarias junto a una oración que basta hacer sólamente una vez con rectitud, seriedad, humildad, fe y amor para obtener los beneficios prometidos.
Jesús dijo lo siguiente:
“Si alguien, hija mía, no hace sino una vez el Ofrecimiento de vida,
¿entiendes, hija? una sola vez, en un momento de gracia,
se encendió en su corazón el fuego de amor heroico.
¡Con esto selló toda su vida!
Su vida, aunque no piense conscientemente en ello,
ya es propiedad de los Sagrados Corazones.”
“Aunque un alma haya hecho otro ofrecimiento,
este lo compendia todo y está por encima de ellos.
Esta será pues, la corona, el aderezo más precioso
y el distintivo de su nobleza espiritual en el cielo”.
María hizo las siguientes promesas extraordinarias:
Nadie de sus familiares caerá en el infierno aún cuando las apariencias externas lo harían suponer, porque antes de que el alma abandone el cuerpo, recibirán la gracia del perfecto arrepentimiento.
En el mismo día del ofrecimiento saldrán del Purgatorio todos los difuntos de su familia.
En la muerte estaré a su lado y llevaré sus almas a la Presencia de Dios sin pasar por el Purgatorio.
Sus nombres estarán inscritos en el Corazón de Jesús y en el Corazón Inmaculado de María.
Salvarán a muchas almas de la eterna condenación por esta oración de ofrecimiento de vida unido a los méritos de Cristo. El mérito de sus sacrificios beneficiará a las almas hasta el fin del mundo.
La oración es importante realizarla en estado de gracia, y dice así:
“Mi amable Jesús, delante de las Personas de la Santísima Trinidad,
delante de Nuestra Madre del Cielo y toda la Corte celestial,
ofrezco, según las intenciones de tu Corazón Eucarístico
y las del Inmaculado Corazón de María Santísima,
toda mi vida, todas mis santas Misas, Comuniones,
buenas obras, sacrificios y sufrimientos,
uniéndolos a los méritos de tu Santísima Sangre
y tu muerte de cruz: para adorar a la Gloriosa Santísima Trinidad,
para ofrecerle reparación por nuestras ofensas,
por la unión de nuestra santa Madre Iglesia,
por nuestros sacerdotes, por las buenas vocaciones sacerdotales
y por todas las almas hasta el fin del mundo.
Recibe, Jesús mío,
mi ofrecimiento de vida
y concédeme gracia para perseverar
en él fielmente hasta el fin de mi vida. Amén.”
¿No es extraordinario? Hacer este ofrecimiento puede asegurar la salvación de nuestros seres queridos, incluso aunque sean ateos o estén tremendamente alejados de Dios.
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