¿Conoces el Poder del Ave María?

«A cualquier alma que rece fielmente las Tres Avemarías, Yo me le apareceré en la hora de la muerte, con un esplendor de belleza tan extraordinaria, que llenará su alma con el consuelo celestial».

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𝙀𝙡 𝘼𝙫𝙚𝙢𝙖𝙧í𝙖 𝙚𝙨 𝙡𝙖 𝙤𝙧𝙖𝙘𝙞ó𝙣 𝙙𝙚𝙙𝙞𝙘𝙖𝙙𝙖 𝙖 𝙡𝙖 𝙑𝙞𝙧𝙜𝙚𝙣 𝙈𝙖𝙧í𝙖 𝙥𝙤𝙧 𝙚𝙭𝙘𝙚𝙡𝙚𝙣𝙘𝙞𝙖.

Su forma es simple y corta, y además bíblica, porque su texto sale de los evangelios.

Y nos sorprende la riqueza y la potencia que tiene cuando es explicada por la propia Virgen María, que cada uno experimenta misteriosamente y sin saberlo, cuando lo reza.

Además hay formas populares en que se potencia aún más el rezo del Avemaría, algunas de las cuales surgieron en el Monasterio de Hefta en Alemania, por el 1200, por revelaciones a místicas de la talla de Gertrudis la Grande y Matilde de Hackeborn.

Aquí hablaremos sobre cómo la Santísima Virgen María y Jesucristo explicaron el contenido del Avemaría a Gertrudis la Grande, y también cómo Nuestra Señora dictó una variante del Avemaría que se llama Avemaría de Oro, sobre la cual hizo promesas a quien lo rece

Y además cómo le fue dictado a Matilde de Hackeborn la devoción a la Tres Avemarías, por la cual el orante recibirá el auxilio de la Virgen durante la vida y Su asistencia especial al momento de su muerte.
Con esta visión comprendió cómo la Santísima Virgen era llamada con todo derecho Lirio blanco de la Trinidad.

La hoja del medio representaba la omnipotencia del Padre, y las dos hojas inclinadas figuraban la sabiduría del Hijo y la bondad del Espíritu Santo, virtudes que la Virgen poseía en grado sumo.

Y le dijo que aquel que la proclamara «Lirio blanco de la Trinidad, Rosa resplandeciente que embellece el cielo», sentiría el poder que la omnipotencia del Padre le ha comunicado como Madre de Dios, admiraría la misericordia que la sabiduría del Hijo le ha inspirado para la salvación de los hombres, y contemplaría la ardiente caridad que el Espíritu Santo había encendido en Su corazón.

Y le prometió,

«A las almas que en vida Me hayan saludado con esta Oración, Me apareceré con gran resplandor en la hora de la muerte.

Además, cuando el alma se separe del cuerpo, Me manifestaré con una hermosura tan espléndida, que el alma sentirá un gran consuelo.

Y en ese instante, experimentará algo semejante a las alegrías del Paraíso».

Desde este día, Santa Gertrudis decidió saludar a la Virgen María a través de la Oración Ave María de Oro, que dice así:

 

«Dios te salve, María, Lirio blanco de la Gloriosa y siempre serena Trinidad.

Salve Rosa brillante del Jardín de las delicias celestiales.

Oh tú, de quien Dios quiso nacer y de cuya leche quiso nutrirse el Rey del Cielo, nutre nuestras almas con efusiones de gracia divina.

Amén»

 

Y Matilde de Hackeborn, la íntima amiga de Santa Gertrudis la Grande, un día mientras pensaba en su propia muerte, rogó fervientemente a la Madre de Dios que la ayudara en los últimos momentos de su vida.

Y Ella se le apareció y le dijo,

«Sí lo haré, pero quiero que tú, por tu parte, me reces cada día tres Avemarías».

Y le agregó,

«Con la primera, pedirás que, así como Dios Padre me elevó a un trono de gloria sin igual, haciéndome la criatura más poderosa en el cielo y en la tierra, así también yo te asista en la tierra para fortalecerte e impulsarte, y aparte lejos de ti todo poder del enemigo.

Con la segunda Avemaría me pedirás que así como el Hijo de Dios me llenó de sabiduría, en tal extremo que tengo más conocimiento de la Santísima Trinidad que todos los Santos, así te asista Yo en el trance de la muerte, para llenar tu alma de las luces de la fe y de la verdadera sabiduría, para que no la oscurezcan las tinieblas del error y la ignorancia.

Y con la tercera, pedirás que así como el Espíritu Santo me ha llenado de las dulzuras de su amor, y me ha hecho tan amable que después de Dios soy la más dulce y misericordiosa, así yo te asista en la muerte llenando tu alma de tal suavidad de amor divino, que toda pena y amargura de muerte se cambie para ti en delicias»

 

Y la oración es esta:

«En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, amén.

María, Madre de Jesús y Madre mía, defiéndeme del mal en la vida y en la hora de la muerte,

Por el Poder que el Padre Eterno te ha concedido, Dios te salve María… y se recita toda la oración.

Por la Sabiduría que el Divino Hijo te ha concedido, Dios te salve María… etc.

Por el Amor que te concedió el Espíritu Santo, Dios te salve María… etc.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén».

 

 

Y a Santa Gertrudis, la Santísima Virgen María prometió lo siguiente respecto a esta oración dictada a Santa Matilde,

 

«A cualquier alma que rece fielmente las Tres Avemarías, Yo me le apareceré en la hora de la muerte, con un esplendor de belleza tan extraordinaria, que llenará su alma con el consuelo celestial».

 

 

 


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1 comentario
  1. Alberto Ramón Althaus says

    Parece que en ciertos sitios católicos se empiezan a preocupar los conservadores y tradicionalistas de mantener a los católicos dentro de los templos.
    Hay dos artículos en ese sentido uno en Infocatólica que trata de que los católicos están abandonando los templos y el que pide que regresen es Burke y otra en Infovaticana que trata de evangelizar o no y menciona que hay que seguir evangelizando como antes.
    El problema es que hay un gran Misterio de Iniquidad y demasiadas cosas en las que los católicos ya no pueden ponerse de acuerdo temas teológicos, dogmáticos, morales, cismáticos, políticos, etc.
    Esta es la verdad hay un gran Misterio de Iniquidad que no puede ser resuelto por los hombres de la Iglesia ¿qué hacer con el Concilio Vaticano II? ¿Qué hacer con la nueva misa de Pablo VI? ¿Qué hacer con la misa de siempre? ¿Qué hacer con los encuentros de Asís?
    ¿Hay ruptura o continuidad? ¿Qué hacer con el cisma alemán? ¿Qué hacer con la nueva moral en la Iglesia y fuera de ella?
    ¿Qué hacer con la renuncia de Benedicto? ¿Benedicto renunció? ¿Qué hacer con el papado? ¿Qué hacer con el papado emérito? ¿Qué hacer con la guerra entre Rusia y Ucrania? ¿Qué hacer con el apoyo a la pandemia de la Iglesia?
    ¿Qué hacer con el apoyo a la izquierda internacional y al Nom de Bergoglio y la jerarquía? ¿Es Bergoglio papa? ¿Es Bergoglio católico?
    ¿Qué hacer con el silencio de los obispos y sacerdotes durante estos nueve años? ¿Quién es el verdadero católico el que se queda en los templos o el que se va de los templos para no convivir con los herejes y conservar la fe?
    ¿Estamos ante una crisis de la Iglesia? ¿Estamos ante el fin de los tiempos? ¿Qué deberíamos hacer si estamos ante el fin de los tiempos?
    ¿Cuál es la relación que todo católico debe tener con la Iglesia?
    ¿Cuál es la relación que todo católico debe tener con nombrar a Bergoglio todos los domingos y decir que está en comunión con él? y podríamos seguir…
    Como en los tiempos de la primera Venida en los tiempos de la Segunda Venida los católicos están como ovejas sin pastor.
    Hay nuevos escribas y fariseos en los templos que no entran ellos ni dejan entrar.
    ¿Qué debemos hacer? ¿Lo que nos dice el sacerdote? ¿Qué sacerdote? ¿Lo que nos dice la conciencia? ¿Tenemos que apoyar a una Iglesia que ya no junta sino desparrama? ¿Tenemos que ir al Apocalipsis para saber qué hacer?
    Y las preguntas continúan.
    Un gran Misterio de Iniquidad que debe ser reconocido como tal, así como están dadas las cosas los hombres de la Iglesia no pueden responder a estas preguntas como comunidad de fe como la definen los santos Padres.
    No hay dos reunidos que puedan responder a estas preguntas en comunidad de fe y si la responden en un sentido o en otro es porque alguno de ellos cede en sus convicciones para llegar a un acuerdo que simula el conocimiento de la fe.
    Pero también hay en la Iglesia una abominación de la desolación, cosas que nunca se han visto están pasando aunque uno puede retrotraerse a otras crisis de la Iglesia que son tipos del antitipo final que será el Apocalipsis.
    Uno puede encontrar tiranos que son tipos del antitipo final que será el Anticristo.
    ¿Y, entonces, qué debo hacer?
    Amar a Dios más que a la propia alma y más que a la Iglesia que es creatura divinizada pero no es Dios.
    Amar a Dios sobre todas las cosas.
    Porque eso es lo importante, amar la Verdad, el Bien, la Justicia es amar a Dios.
    Entonces, hay que ser sinceros con uno mismo y decir: “mira Señor estoy como oveja sin pastor, mira a tu servidor”.
    “Tú no quieres que nos quedemos en los templos a costa de perder la fe sino que quieres que abandonemos los templos para conservar la fe porque eso se lo pediste a San Atanasio en la primera gran crisis de la Iglesia y es lo que siento que me pides ahora.”
    “No adulterar mi religión y mi fe que no es mía sino Tuya por un espacio en tu Iglesia, no permitir por obra, palabra u omisión que tu Iglesia adultere la fe.”
    “Debo irme al silencio, a la soledad, ser quizás con otros una Iglesia del silencio separada de esta Iglesia de la Publicidad.”
    “Debo huir porque los santos serán vencidos y no mirar atrás como me has pedido en tus evangelios sinópticos.”
    “Y, sin embargo, es una decisión que debo tomar sólo, no en comunidad de fe con otros, debo decidir si creo que estoy en los tiempos finales y debo tomar la decisión que me has pedido: huir, permitir ser llevado al desierto, a la soledad, no estar más en tu templo porque has dicho que las naves y el atrio serán destruidos y sólo se salvará el tabernáculo.”
    “Pero la huida debe hacerse tres años y medio antes de que tu vuelvas y creo que todavía no estamos en esa fecha sino que antes se formará un gobierno global o imperio global y lo gobernará el Anticristo y, sin embargo, no puedo permanecer más en los templos por los dolores que sufro.”
    “No tengo dónde recostar mi cabeza y ni siquiera me parezco a tí.”
    “No soporto la iniquidad, este gran Misterio de Iniquidad. No soporto lo que son la primicias de esta abominación de la desolación.”
    “Mi conciencia no soporta la hipocresía y el silencio. No soy un fuerte.”
    “No puedo convivir con la iniquidad ni con la apostasía.”
    “No como sapos, mi estómago no está hecho para eso.”
    “La carga de ver tu rostro tan ultrajado por quienes deberían amarte porque te deben todo es muy pesada.”
    “Así que como un cobarde huyo, antes del tiempo, antes de los tres años y medio o perderé la fe y con la fe perderé todo.” No puedo

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