Bergoglio I “El Misericordioso”, no pagará el sueldo a los trabajadores que no estén vacunados

El Vaticano está suministrando desde mediados de octubre la tercera dosis de la vacuna a las personas consideradas vulnerables desde el punto de vista médico y a los mayores de 60 años, según ha confirmado en un breve comunicado el director de la Oficina de Prensa, Matteo Bruni.

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AyL Redacción

 

El Vaticano ha anunciado que dejará sin sueldo a los trabajadores que se ausenten por no haber recibido la vacuna contra el Covid. La Santa Sede no dejará ir a trabajar a quienes no presenten el certificado de vacunación, por lo que lo considerarán una «ausencia injustificada» y suspenderá inmediatamente el sueldo de estos trabajadores.

Así se deduce del nuevo decreto de la Secretaría de Estado, firmado por el cardenal Pietro Parolin este jueves 23 diciembre.

Según la nueva disposición, la obligación de presentar el llamado pasaporte verde aplicado a los vacunados o a quienes hayan pasado recientemente la enfermedad se extiende a todo el personal de los dicasterios, organismos y oficinas de la Curia Romana y de las instituciones vinculadas a la Santa Sede.

«El personal desprovisto de un pasaporte verde válido a través de la vacunación contra el SARS-CoV-2 o la recuperación del SARS- CoV-2 no podrá acceder al puesto de trabajo y será considerada como ausencia injustificada, con la consecuente suspensión de la retribución por lo que dure la ausencia», se lee en el nuevo decreto.

El Vaticano está suministrando desde mediados de octubre la tercera dosis de la vacuna a las personas consideradas vulnerables desde el punto de vista médico y a los mayores de 60 años, según ha confirmado en un breve comunicado el director de la Oficina de Prensa, Matteo Bruni.

Las dosis se suministran en un sector del Aula Pablo VI del Vaticano habilitado con la logística y el personal sanitario necesario para la campaña de vacunación en el pequeño Estado, donde trabajan unas 5.000 personas y que cuenta con unos 600 ciudadanos, de los que tan sólo 240 son residentes.

 

 

 

 


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1 comentario
  1. Alberto Ramón Althaus says

    Los dos cardenales recargados

    Continuación del cuento “Los dos cardenales” del P. Leonardo Castellani cuya acción transcurriría en el año 1432.
    – ¿A qué viene que comente ahora la renuncia de Celestino V? ¿Por qué saca ese tema ahora, cardenal Orsénigo?
    – No sé, me parece que al papa anterior lo presionamos demasiado, no hablo de Celestino V, por supuesto.
    – Nadie presionó a nadie, esas son habladurías, y después de todo será culpa del obispo Cuchone o Cochone que lo acompañaba, no nos meta a nosotros en esos temas.
    – Sí, pero ahora necesitamos un digno sucesor – dijo el joven arzobispo de Venecia.
    – Bueno, eso es según lo quiera decir con digno – señaló el cardenal Orsini, obispo de Elatea.
    – ¿Qué me insinúa? Sea más claro.
    – Como sabe, tuvimos el papa anterior que era demasiado bueno creo que es hora de poner alguien más fuerte, alguien que sepa de política y que no tema usarla.
    – ¿Un tirano?
    – No diría eso en voz alta pero pasa por ahí la idea de muchos. Si un papa demasiado bueno no puede gobernar eso significa que necesitamos uno bien malo.
    – ¿Y cómo llega a esa conclusión, cardenal Orsini? ¿En qué texto de las Sagradas Escrituras, de la Tradición o del Magisterio se funda para afirmar semejante cosa?
    – Nosotros haremos una nueva Tradición y un nuevo Magisterio.
    – ¿Y cuál es su idea sobre el nuevo papa?
    – Ah! Eso lo tenemos bien pensado. Puesto que somos una Iglesia que está débil en moral y en religión por los últimos escándalos, bueno, los últimos y anteúltimos.
    – Deberíamos santificarnos más.
    – No, mi joven cardenal ¡qué poco conoce la política! En este momento santificarnos sería muy difícil sino imposible.
    – Siempre fue difícil y nada es imposible para Dios.
    – Es cierto, amigo, pero por algo su padre lo puso bajo mi consejo. Mire nos hemos reunido un grupo de cardenales y ya tenemos al candidato y su programa.
    – ¿Y el Espíritu Santo que elige al papa?
    – El Espíritu Santo en este tiempo no es un viento sino más bien una suave briza que muchos intentamos evitar, somos viejos y estamos cansados para hablar de santidad, milagros y esas cosas. Bueno, después de todo el Espíritu Santo eligió al papa anterior y así le fue.
    – Así le fue por culpa de aquellos hombres que debían apoyarlo y lo persiguieron como lobos.
    – Cuchone o Cochone, no nosotros. Pudimos haber dado algunas indicaciones de que se lo presione por aquí y por allá pero no más que eso. No somos responsables, fue Cuchone o Cochone.
    – ¿Y el candidato?
    – Se adaptará a todo lo que le indiquemos, el candidato no es importante mientras ponga la cara por nosotros y cumpla con lo que le pedimos. Nosotros lo estaremos empujando a cada momento, él no tiene un programa, lo tenemos nosotros.
    – ¿Y va a obedecer?
    – Por supuesto, es uno de los nuestros. Escuche nuestro plan.
    – Por favor, me interesa.
    – Como no tenemos nada que mostrarle en materia de santidad al pueblo y como hemos tenido serios escándalos en todos lados por el relajamiento de la moral y de la religión vamos a darle de alimento al pueblo nuestra misericordia diciendo que es de Cristo o del Espíritu Santo según convenga.
    – ¿Cómo es eso?
    – Sí, no hay que molestar a nadie con los mandamientos y con cargas tan pesadas como la Cruz, no las llevamos nosotros que somos jerarquía cómo cree que podrá hacerlo el pueblo. Además, con qué cara nos presentaremos ante el pueblo exigiendo la fidelidad en el matrimonio cuando algunos de nosotros, bueno, Ud. ya sabe que hemos cometido algunos pecadillos que son políticamente imperdonables.
    – Y moral y jurídicamente, también.
    – Por supuesto, pero si no acentuamos los mandamientos y le decimos a las personas que todo va bien y que si uno cae en pecado, se levanta y sigue caminando y que no pasa nada ni importa si las personas se separan o si tienen otras relaciones sexuales no previstas en la religión. No lo dirá eso el papa con palabras, algunas va que decir y escribir pero lo insinuará más con gestos y carreras fomentadas o truncadas y personas que hablen en su nombre para no exponerlo tanto.
    – Eso es relajar la moral y la religión desde la jerarquía.
    – ¿Y quién se dará cuenta en estos tiempos? Lo importante es no recalcar demasiado el tema del pecado y los mandamientos no sea que nos echen en la cara nuestros errores. Y bueno está, también, el temas de ciertos negocios no muy limpios que salieron a la luz.
    – Corrupción.
    – No, pecadores sí pero corruptos nunca.
    – ¿Y quién determina que eso no es corrupción?
    – Nosotros como siempre. Así que vamos a centrarnos en lo externo, en la periferia, en acompañar al Mundo y no en lo interno y, sí, dar grandes muestras en lugares públicos de misericordia.
    – ¿Cómo por ejemplo?
    – Le lavará el papa los pies a los reos en vez de a los obispos.
    – ¿No escandalizarán a algunos católicos con eso?
    – No importa, lo importante es el mensaje, si los delincuentes merecen que se les lave los pies eso insinúa que no debemos juzgar a los obispos si se comportan como delincuentes y si algunos tienen esos modales de esta época bueno tampoco tenemos que juzgarlos así les dejamos a los obispos y cardenales mayor libertad para su vida privada y a la gente.
    – No sé, me parece una movida arriesgada.
    – Por supuesto que lo es. No nos andamos con pequeñeces en esto. Además, como sabe si salimos a exigirle a los fieles una mayor moral y santidad ellos pueden echarnos en la cara nuestros pecadillos y estamos muy atados a esos pecadillos como para soltarlos y menos en este momento de gran algarabía y júbilo para el Mundo. Hay que enseñar la alegría y la misericordia, la bienaventuranza de los que están alegres en este mundo.
    – No era más bien lo contrario algo de “felices los que lloran”.
    – Eso no importa, los únicos felices serán de ahora en más los que estén alegres, en eso Cristo se equivocó y punto, está en contra del principio de no contradicción de Santo Tomás de Aquino.
    – Pero ¿conservaremos algunas de las reglas o preceptos religiosos y morales del catolicismo?
    – Sí y no, bueno, el papa gobernará con bastante ambigüedad para que cada uno entienda lo que quiera entender, dirá una cosa, luego, dirá otra, luego, hará todo lo contrario y así. No se predicará más el Evangelio, no es necesario. Tenga presente que nuestra competencia, los partidarios del Islam, no le exigen a sus fieles lo que nosotros le exigimos a los nuestros tenemos que relajar las costumbres y las exigencias en materia de conocimientos.
    – Bueno, bastante relajados están los pueblos sin que necesiten nuestra ayuda.
    – Por supuesto, pero Ud. sabe lo que quiero decir, nos tenemos que montar sobre los poderosos de este Mundo si queremos seguir vivos. Traeremos a los islamitas a territorio europeo y buscaremos que realicen una inmigración pacífica.
    – Y eso ¿por qué?
    – Es que, cardenal Orsénigo, tenemos algunos números en rojo y nos vendría bien el dinero que nos están ofreciendo desde Oriente.
    – Pero eso es muy peligroso.
    – Todo es peligroso, vivir es peligro, la Iglesia siempre vivió situaciones similares a ésta y las resolvió de la misma manera.
    – ¿Y esa es?
    – Con política, amigo, nada de santidad, sólo política.
    – No sé, hay gente que está pidiendo un Concilio para rectificar el rumbo de la Iglesia e incluso dan nombres del lugar.
    – ¿Se atreven a tanto? Ud. y sus malas compañías, tenga cuidado con ellas. Ya tuvimos nuestro concilio sólo necesitamos seguir por el camino en que estamos. ¿Y cuál es el lugar que sugieren para realizarlo?
    – Trento, hablan de un concilio en Trento y de la necesidad de mayor santidad para que la Iglesia no se pierda.
    – Locuras, gente que cree en cuentos de hadas, gente infantil, nosotros somos los que estamos en el frente y conocemos bien la realidad.
    – ¿Y no teme que se genere una protesta y un enfrentamiento como el que tuvimos con Jan Hus y los husitas en Bohemia?
    – ¡Que busquen dividir la Iglesia! Así les irá, tenemos garantizado por Dios la perseverancia final, las puertas del infierno no prevalecerán contra nuestra Iglesia.
    – Y no teme que Dios acorte los tiempos para que los elegidos se salven porque si no acortara esos tiempos ni los elegidos se salvarían.
    – No venga con cuestiones del Apocalipsis que tanto mal nos ha hecho. No habrá ni cisma ni ningún problema, nos volveremos más ricos y poderosos nada más, no vamos a tener un problema ni en Alemania, ni en China.
    – ¿Y si algún joven les pregunta qué debe hacer para ser bueno?
    – Sencillo, les decimos que todos sus pecados les son perdonados, que no necesita convertirse al catolicismo, que todos somos hijos de Dios y que no deje ninguno de sus bienes materiales pero sí que estudie y propague el comunismo de la primera Iglesia pero no dentro de la Iglesia sino en la política junto con algunas nuevas ideas muy en boga.
    – Eso generará lío.
    – Bueno, son las órdenes que recibimos de arriba.
    – ¿Cómo que recibieron de arriba? ¿O sea que no son suyas?
    – Por supuesto que no, son de los nuevos, digamos, entre comillas, “amigos”, nosotros también tenemos que obedecer a los poderosos de este Mundo si queremos que nos permitan sobrevivir y progresar. Extraordinarias palabras esas de progreso y progresista, tienen futuro.
    – O sea, que están recibiendo órdenes sin saber cómo se resolverá todo esto.
    – Nadie sabe cómo se resolverá esto ni siquiera los que hicieron los planes pero tienen no digamos esperanza sino optimismo.
    – ¿Y no tenemos teólogos que nos aconsejen?
    – Los teólogos son para ponerlos en una isla lejana para que discutan entre ellos, somos hombres prácticos. Sí, no sabemos cuáles serán las consecuencias pero ellas no afectarán a la Iglesia terrenal y si la afectan, bueno, hemos obrado lo mejor que podíamos, no pueden todos ser generales y nosotros seguimos órdenes.
    – No del papa.
    – No, de otros, de los poderosos de este mundo, ellos se beneficiarán y nosotros nos beneficiaremos, cederemos en la moral y en la religión, adulteraremos la fe, sí, nos prostituiremos quizás un poco como una mala mujer pero le aseguro que nos han dado garantías en cuanto a nuestra supervivencia y el ejercicio conjunto del poder. Y se algo pasa y la Iglesia es destruida, entonces, la culpa no fue nuestra sino de Dios si es que existe.
    – Ud. es ateo.
    – No soy ateo, lo expreso como filósofo a los fines hipotéticos pero incluso los ateos merecen salvarse. No se preocupe tienen casi todo pensado y han hecho algunos calculados provechosos y nos han prometido que estaremos en sus planes; que no serán los planes de Dios pero son planes extraordinarios, cosas asombrosas van a pasar, cosas que nadie ha visto y le aseguro que pronto. Y mejor que estemos entre los promotores y no entre los seguidores.
    – Y los que quieran seguir con la moral de siempre y con la religión de siempre.
    – A esos los llamaremos avinagrados, rigoristas, fundamentalistas, fariseos, etc. esos son nuestros verdaderos enemigos, tenemos que relajar la moral y religión que nuestras faltas no se noten y aquellos que quieran santificarse son nuestros enemigos y no nos importará martirizarlos. Nuestra misericordia será milagrosa y todo lo podrá, esta es nuestra nueva palabra dentro de la Iglesia y a los que busquen la justicia, la moral y la santidad le opondremos la misericordia para con los pecadores y los juzgaremos de antemano por intentar juzgarnos. Como verá todo está analizado, no por nosotros que no conocemos el plan completo sino sólo una parte pero tenemos su palabra.
    – ¿La palabra de quiénes?
    – Ud. ya sabe, no me haga hablar de más.
    Alberto Ramón Althaus

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