ABERASTURI: Ha hablado Benedicto. ¿Por qué? ¿Para qué?

NOTA DEL DIRECTOR: Muchos se han preguntado durante estos días por y para qué ha hablado Su Santidad el Papa Benedicto XVI, en esa carta de 16 páginas que tanto juego ha dado. El Padre Jose Luis Aberasturi nos da, en Adoración y Liberación, la respuesta definitiva. No se la pierdan. Vicente Montesinos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Jose Luis Aberasturi

adoracionyliberacion.com

Martes Santo – 16 de abril de 2019

 

 

 

Ha hablado Benedicto. ¿Por qué? ¿Para qué?

El Papa Emérito ha escrito largo y tendido -supongo que también distendido: porque ser fiel a Dios da una paz inmensa- un extenso artículo – unas 16 páginas-, de altura intelectual, moral y teológica, como no podía ser de otro modo -¡es Ratzinger!-, titulado “La Iglesia y los abusos sexuales”.

O sea que, con ocasión de la actualidad y la gravedad de tales abusos -escándalo, que hacía siglos no aparecía nada igual en los adentros de la Iglesia Católica-, aprovecha para darle un repaso a lo que ha sido la Iglesia desde el año 60: a los abusos había que ponerles un “marco”, una “génesis”, pues tiene necesariamente unas raíces y unos desarrollos.

Por cierto, y no es incidental sino sustancial: no podemos olvidar que el CV II comenzó en 1962; porque es ahí, en el Concilio, donde está la madre de todos los escándalos: allí se sembraron todas las semillas -¡cizaña, sembrada por el maligno!- que luego, cada una a su tiempo y sazón, han ido germinando una tras otra. Pero todas. Lo que no sé es si queda alguna por aparecer a estas alturas; y me da que sí, porque en la Iglesia aún no hemos tocado fondo.

 

 

¿Por qué ha hablado, y por extenso, cuando había dicho que él, a callar y a rezar? Bueno, antes que nada, decir que no es la primera vez que lo ha hecho; pero han sido “habas contadas”, incluida esta última.

¿Por qué entonces ahora? No se me ocurre otra razón de más peso que esta: ¡porque no podía seguir callando más! A las almas sensibles por profundas, les es muy duro el silencio cuando se ve todo lo que se está montando contra Dios y contra su Iglesia, desde dentro de Ella misma: también al Señor le abandonaron todos los suyos. Y creo que había llegado a comprender que ya no podía callar, porque “si él callaba, gritarían las piedras”.

Con esta acción suya, en la Iglesia y con la que está cayendo, ya nadie a quien le importe “su Casa” -que es la del mismo Dios y a la que Él nos ha traído-, puede seguir callado. ¡Si el mismo Cardenal Sarah no ha dudado en tildar de “verdadero Viernes Santo” lo que está sufriendo la Iglesia! Y eso significa exactamente esto: que “la están matando hoy, lo mismo que ayer mataron a Jesús”.

Este ejemplo de Benedicto XVI  es tan significativo como revelador para muchísimos otros Pastores, eméritos o en activo: estos últimos con mayor compromiso de conciencia, ante Dios, ante la Iglesia y ante las almas todas. O debería serlo. Lo importante es que ha comprendido, a mi entender, que él no podía seguir así por más tiempo; y se ha despachado a gusto.

Denuncia -y es la primera vez que lo hace una Cabeza de la Iglesia como es él: Emérita, pero Cabeza- la que se estaba fraguando en la inminencia del CV II, y no digamos la que se montó después. Y, aunque no puede nombrar explícitamente al Concilio -por razones que comprendo; de ahí ese apuntar al “mayo del 68”, un mayo que, a la Iglesia como tal, ni le iba ni le venía-, no se corta para dar nombres y apellidos, ni para señalar el gravísimo problema de la teología moral en la Iglesia en cuanto acaba el Concilio -ahí está Suiza, y ahí está la Teología de la Liberación, por poner dos ejemplos clamorosos de lo que se engendró y dio a luz-: ya se había abdicado en el propio CV II de la ley natural como fundamento de la Moral Católica.

Con ese modo de posicionarse, renunciando a la Verdad Moral inscrita por Dios en los corazones de los hombres y, por si alguno no sabía leer dentro de sí, explicitada en el Decálogo por Revelación divina-, al pretender que las únicas bases de la moralidad en la Iglesia debían estar en las Escrituras -por cierto, también estaban todas allí, pero se les “olvidó” leerlas, no digamos recordarlas-, y desterrando a santo Tomás de Aquino, entre otros, con su excelso intento de aunar Fe y Razón -como debe ser, pues están creadas para ir de la mano-, la Iglesia y los católicos se quedaron sin argumentos de fondo -irrebatibles frente a las ideologías disolventes y sustituyentes-, frente a la “kultura” que, aún naciendo fuera de la Iglesia Católica, le faltó tiempo a la “progrez eclesial” -los “tontos útiles”, o los “espabilaos de guardia”, que también abundan-, o sea a los “clericales con pedigrí” -de los que dice que abomina el papa Francisco-, para hacer que metiesen hasta la cocina al “caballo de Troya” que le habían puesto en sus mismas narices. La derrota estaba en marcha. Y está triunfando, por cierto. Por esto ha hablado el Emérito Benedicto.

 

 

Se dejó de lado -se despreció- a la razón y, de este modo, se quedó sin poder razonar: sin razón no se puede razonar; por lo mismo y de la misma, se hizo callar a santo Tomás de Aquino, al que se proscribió de los seminarios y demás; y, aunque la Veritatis splendor y otros magníficos documentos del papa san Juan Pablo II, y del mismo papa Benedicto XVI, quisieron poner remedio y frenar las aguas desbordadas y en una riada que no hacía más que crecer…, en el terreno de lo inmediato fueron insuficientes. Darán sus frutos, qué duda cabe, pero no de momento. Quizá faltó todo lo que ahora, con el paso del tiempo, se ve que ha faltado, y se sigue echando muy en falta: GOBIERNO y MANDO. De lo que se abdicó también en el CV II.

Por eso, los enemigos de Dios y de su Iglesia, pudieron meter todo ese desatino, toda esa sinrazón, en los seminarios y casas de formación, de tal manera que se convirtieron en casas de desinformación, engendrando sujetos sin conciencia católica, sin formación cristiana digna de ese nombre… Y claro, pasó lo que tenía que pasar: los que salieron de ahí -sacerdotes, luego obispos y demás; y religiosos y religiosas-, en lugar de ser luz, fueron oscuridad; en lugar de ser fortaleza fueron debilidad; en lugar de ser discernimiento, entreguismo; y en lugar de sal, corrupción…

De ahí el fracaso clamoroso de todos los intentos catequéticos, porque no fueron lo que deberían ser: catequéticos. Aún recuerdo cómo hace un par de años o así, un señor obispo de este país -antes la católica España, pero ahora no se puede decir: primero, porque no es verdad; segundo porque sería triunfalismo: ¡gran pecado!- “alertando” -¡ojito!- de que “no se podía adoctrinar en las clases DE RELIGIÓN”; es decir: no se podía dar formación doctrinal, o sea, RELIGIOSA, en las clases ¡de reli!.

Sin razón, no hay verdad que conocer y sostener: ni siquiera la Verdad Revelada, que hacemos nuestra por la Fe, asintiendo a Ella desde… la RAZÓN. De este modo nos quedamos a merced del enemigo, como ha pasado y pasa… Pero claro: sin Verdad, tampoco hay Cristo que valga: es lo que se está pretendiendo, “hacer” una iglesia “desde nosotros mismos”. Pero en esta “novedad”, no hay lugar para Cristo, aunque se siga nombrándole; no hay Sacramentos, aunque se sigan “administrando”; no hay oración, porque no hay a quién dirigirla; no hay salvación -se la rechaza tajantemente, porque no la hacemos nosotros: la recibimos, la aceptamos-, porque no se deja al Salvador realizar su Obra Salvadora… Se traslada a la Iglesia lo mismo que hay montado en las sociedades occidentales: del “ut si Deus non daretur!”; a: “ut si Christus non fuisset!”.

Y en esas estamos. Más claro no ha podido ser el Papa Emérito, cosa que nunca le agradeceremos bastante.

Y en esas estamos, porque no hay más que ver la histeria que han pillado los de la progrez eclesial, los clericalones con máster: que si “lo han manipulado”, que si “no lo ha escrito él”, que si “¿no se iba a estar callado?”, que si “ha criticado a Francisco”, etc. Están a punto de chutarse algo porque están de los nervios.

Pero, además, se están dando cuenta de que, con lo que han ido diciendo en todos estos años, jurando por sus muertos que era la máxima verdad eclesial y divina, ya nadie les puede creer: a estas alturas de la peli, ¡como para creer a Vidal, “veneno mortal”, y a su mano izquierda el Bastante, “el permanentemente insatisfecho” en su dañar, ambos a dos, a la Iglesia, y seguir cobrando de algunos miembros de Ella: los mismos clericalones con un “Cifuentes” por currículum, o incluso una “Sánchez” de la URJC.

Queda la última pregunta: ¿para qué? ¿con qué intención ha escrito y, sobre todo, publicado lo escrito? Esto no lo ha explicado el Papa Emérito, pero algo podemos intuir. Como intuimos que el CV II era la manzana podrida que causó el colosal “non serviam!” eclesial que ha puesto patas arriba a la Iglesia y a los católicos -muchos, ya no reconocen ni su propio ADN de católicos, aunque se sigan llamando así: pero ya no saben ni lo que significa en su vida real-, y que ha escandalizado al mundo entero: empezando por las buenas almas que creen, que rezan, que sufren…, y que no dejan solo al Señor en su actual “Viernes Santo” que está sufriendo ahora por su Iglesia y sus ministros.

Creo que exactamente ésta es la intención de Benedicto. No veo otra. Creo que es su personal encarnar aquel famoso ”Quo vadis?”, que Pedro, huyendo de Roma, le dijo a Jesús cuando se lo cruzó en dirección contraria; y Pedro, volvió sobre sus pasos cuando escuchó: “Voy a Roma a morir de nuevo”. Y Pedro murió crucificado.

El papa Juan Pablo II fue “mártir” desde el primer día: se entregó por entero a su Iglesia hasta su último aliento. Lo vimos. Benedicto va a hacer lo mismo, entregándonos lo que tiene y lo que es: el mejor teólogo que ha dado la Iglesia en los últimos cien años. Y lo sigue siendo. Y lo va a hacer hasta su muerte.

Nosotros sabemos que Dios nos habla en él y con él. Como antes en Juan Pablo II. Sabemos que “el Señor escribe derecho con renglones torcidos”. Y ahora vemos bien el sentido que no veíamos antes: el Señor quiso que Benedicto XVI se quedase, porque la Iglesia no podía quedarse, precisamente ahora, sin él. Por razones obvias: Qui potest capere, capiat!

Laus Deo!

 

PS: agradezco de corazón al Papa Emérito estas páginas que ha dirigido a toda la Iglesia. Me siento profundamente reconfortado y apoyado en todo lo que llevo escribiendo en estos últimos años en favor del Señor, de su Iglesia, de su Jerarquía y de las almas todas. Lo digo con toda mi poquedad puesta por delante. Y espero, de corazón, que los “negacionistas” -que los hay: no hay peor ciego que el que no quiere ver ni entender-, aunque la mayoría lo han sido con toda su mejor intención, se conviertan: no tengan miedo ni a ver, ni a oír, ni a entender: es lo que nos mandó explícitamente Jesucristo.

 

 

 

 

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32 respuestas

  1. Gracias a Benedicto XVI y a Ud, que ha sido heroico, con su testimonio sobre la situación de la Iglesia.
    Animamos a abandonar ese SILENCIO que se muestra como equivocada VIRTUD.
    GRACIAS D. JOSE LUIS

  2. Gracias padre! Gracias Papa Benedicto,gracias Cardenal Sarah! El Señor es el que dirige la Historia y nuestra historia! El profeta Daniel y Babilonia!!! Dios hará nuevas todas las cosas! Vamos a acompañarle en el triduo! Ha resucitado! En verdad, ha resucitado!!!

    • Muchísimas gracias, Belén. Acuérdate que “Dios no pierde batallas”: las gana todas, porque nadie puede más que Él.

  3. Magistral.
    Pero haciendo dos apostillas:
    El citado papa emerito,no es emerito.Es el papa a secas.
    El Vaticano II,no es manzana podrida.Es manzana a secas.La podredumbre,no es del concilio más virgen de la historia,pues a dia de hoy sigue teniendo su himen intacto e integro.

  4. PS:” agradezco de corazón al Papa Emérito estas páginas que ha dirigido a toda la Iglesia. Me siento profundamente reconfortado y apoyado en todo lo que llevo escribiendo en estos últimos años en favor del Señor, de su Iglesia, de su Jerarquía y de las almas todas. Lo digo con toda mi poquedad puesta por delante. Y espero, de corazón, que los “negacionistas” -que los hay: no hay peor ciego que el que no quiere ver ni entender-, aunque la mayoría lo han sido con toda su mejor intención, se conviertan: no tengan miedo ni a ver, ni a oír, ni a entender: es lo que nos mandó explícitamente Jesucristo.
    Lo suscribo plenamente.”

  5. Más barbaridades francisquitas ¿ y luego quieren que Benedicto se quede callado ? Pues va a ser que no. Sarah tampoco y Müller tampoco se va a quedar calladito.

    Francisco ha afirmado: El Gólgota fue la “negación completa” de la promesa de Dios. Nuestra Señora se enfrentó en el Gólgota a la “negación completa” de la promesa del ángel Gabriel de que Su Hijo recibiría el trono de David, el Papa Francisco dijo durante su homilía del Domingo de Ramos (14 de abril).

    Parece que Francisco estaba proyectando sus propias dudas en la Madre de Dios a quien los eventos no tomaron por sorpresa porque Cristo los había anunciado de antemano.

  6. Muchas gracias Padre José Luis, de corazón. Es un gran alivio poder leer el escrito de Su Santidad, el papa emérito, Benedicto XVI y poder ver que algunos pocos en la Iglesia católica siguen siendo, con él, Luz de Dios para el pueblo cristiano, para la humanidad errante de estos tiempos.
    Jesús y María estén cada vez más presentes y actuantes en su corazón, para que el proyecto de nuestro Buen Padre celestial se cumpla en Ud., para mayor Gloria de Dios, y bien de las almas.
    Por cierto, a todo lo que dice Ud. con respecto a este momento de Benedicto XVI y su escrito, me atrevo añadir que bien podría ser su testamento para la Iglesia. Hoy cumple 92 años, en la festividad de Santa Bernadette, vidente de Lourdes.
    Oremus ad invicem

  7. P. Aberasturi: De Papa emérito nada de nada (eso no existe). SANTO PAPA BENEDICTO XVI, ÚNICO Y VERDADERO PAPA DE LA IGLESIA CATÓLICA (MÁRTIR POR CRISTO): “TÚ ERES PEDRO Y SOBRE TI EDIFICO MI IGLESIA Y LAS PUERTAS DEL INFIERNO NO PREVALECERÁN CONTRA ELLA”.

    FELIZ 92 CUMPLEAÑOS SANTO PADRE

    “EL SEÑOR SIEMPRE VENCE AL FINAL”

    “¡¡¡AL FINAL MI CORAZÓN INMACULADO TRIUNFARÁ!!!”

    “¡¡¡VEN, SEÑOR JESÚS!!!”

  8. Yo, lo único que tengo claro es que ya estamos en el cenit de la confusión .Ya no se puede callar más, sobre todo cardenales y obispos. Ya no se puede seguir mirando de perfil.Así como en otros tiempos de guerra se exclamaba” la patria te llama”, ahora resuena ” la madre Iglesia te llama”Quieren acallarla, subyugarla,secuestrarla, y de Dios nadie se ríe.Es una inmensa y brutal guerra espiritual, y aunque el mundo no la perciba, los hijos de Dios si la sufren, y que sepa el mundo que su tiempo lo marca Jesucristo.

  9. D. José Luis, dos peros a su artículo.
    1. ?Nos puede decir el motivo por el que Benedicto no puede decir que el CVII es el origen de todo, y no el mayo del 68? Ud. lo entiende, pero algún amigo y yo, no tanto.
    2. No comenta nada sobre el último párrafo de la carta de Benedicto. Esos halagos a Francisco han hecho muchísimo daño, créame.
    Un abrazo.

    • T contesto con mi “opinión personal” q no doctrina:

      1. No puede decirlo xq eso no está aún “maduro” en la Iglesia. Pero lo ha dado a entender claramente.
      2. Son frases d cortesía; xq Benedicto, entre otras muchas virtudes, tiene la d ser exquisitamente educado y cortés.

      • Demasiado educado y cortés, me temo. !Ojalá este Ud. en lo cierto!

      • Entiendo, lo que nos transmite, Padre José Luis, pero no lo comparto del todo, si me lo permite. Creo que la estrategia de hacer silencio, durante tantísimos decenios, por parte de los obispos de la Iglesia católica, es lo que ha contribuído a que crezca la apostasía. La Virgen en Fátima lo dijo claramente. Yo no soy quien para juzgarles, porque soy la más cobarde de todos, pero eso no me impide, con la gracia de Jesucristo, el ver que un testimonio fuerte, a lo San Juan Bautista, dispuesto a dar la vida por amor al Señor, sería muy conveniente para la Iglesia. Y puestos a pedir, no solo uno, sino muchos.
        En fin, quizás Juan XXIII no estuvo tan inspirado como nos parecía…
        Unidos en los Sagrados Corazones de Jesús y María.
        Paz y Bien

  10. A la luz de los Santos, y nada menos que doctores de la Iglesia, nos explica, lo que es el clero:

    San Jerónimo:
    «Así pues, el clérigo que sirve a la Iglesia empiece por interpretar su propio nombre, y teniendo delante de sí la definición del término, esfuércese por ser lo que se llama. Sí, pues, en griego «kleros» significa lo mismo que en latín «sors», es decir, la parte propia de la herencia, llamarse clérigo, significará, por consiguiente, pertenecer a la herencia del Señor, o que el Señor mismo es la Herencia y la suerte de los clérigos. Ahora bien: el que forma parte de la herencia del Señor o tiene como herencia al Señor ha de comportarse de tal manera que posea al Señor y sea del Señor poseído. El que posee al Señor y dice con el profeta: «El Señor es mi parte» (Salmo 72,26), nada fuera del Señor puede tener, porque si tuviera algo fuera del Señor ya no sería su parte el Señor. Por ejemplo, si tuviera oro, plata, heredades, alhajas variadas; con estas partes, el Señor ya no sería parte suya» (Obras completas, Xa. San Jerónimo, Epistolario I, Epístola a Nepociano, presbítero, 52,5. Páginas 477 y 479. Biblioteca de Autores Cristianos.

    También San Isidoro de Sevilla:
    «1. Clero o clérigo reciben este nombre porque Matías, que, según, fue el primer sacerdote ordenado por los Apóstoles, había sido elegido mediante un sorteo. Y, en griego, kléros, que significa «suerte» o «heredad». 2. Por eso se llama así a los clérigos, porque son pertenencia del Señor, o porque participan de Él. De manera general, reciben el nombre de clérigos todos los que desempeñan un ministerio en la Iglesia de Cristo. Sus grados y denominaciones son los siguientes: 3 Ostiario, salmista, lector, exorcista, acólito, subdiácono, diácono, presbítero, obispo.» (San Isidoro de Sevilla, doctor de la Iglesia, Etimologías, Libro VII, 12, 1-3. Pagina 669. Biblioteca de Autores Cristianos. BAC 2009)
    ***************************************************

    Todos los abusos no corresponden a los sacerdotes, pero sabemos que sucede, que si el diablo se viste como ángel del luz, también los ministros del diablo se hacen pasar por sacerdotes, religiosos, religiosas, etc. Para hacer daño a los sacerdotes inocentes, no debemos permitir que consigan que nos engañen los anticlericales, que tienen como misión, mentir y destruir a la Iglesia Santa de Dios.

    San Pablo también denunciaba que había falsos apóstoles, falsos hermanos, pues se infiltraban en la comunidad de los creyentes. También está sucediendo en la actualidad. Debemos saber a quien creemos, y creemos a la verdad que procede de la Justicia de Dios.

  11. “Y, aunque no puede nombrar explícitamente al Concilio -por razones que comprendo;”

    Pues hasta que no hablen del CVII, no hay nada que hacer.
    Y eso lo tuvo que hacer Benedicto cuando estaba sentado en al Silla de Pedro.
    Ahora no es cabeza ninguna. Además, agradece a Francisco lo que hace. Que no me creo que está secuestrado o algo así.

  12. Tengo todavía un librito viejo preconciliar que era de mi madre, que contiene unas oraciones preciosas, que no hallo en los nuevos libros de oraciones. Es como un tesoro pequeño, que guardo con mucho cariño. El mismo cariño que profesé y profeso a San Juan Pablo II en el que creo que se cumplió la profecía del Señor que dice: ” y este Evangelio se predicará hasta el confín de la tierra… y después vendrá el fin. ”
    Claro que como para Dios 1000 años son como un día, pues con eso de ” vengo pronto ” a algunos ya les creció la barba metro y medio…. y otros ya dejamos la juventud aparcada por ahí….

    • Guarda y usa todos esos libritos de antes del CV II: son un verdadero tesoro, como tú misma dices.
      Respecto a lo que debería haber hecho el papa Benedicto, siempre hay que contar con lo que ha hecho; lo otro, además de ser gratuito, no arregla nada y da muchos dolores de cabeza y de corazón. Aparte que, a toro pasado, es fácil apuntar lo que se debería haber hecho.
      Es cierto que ha habido mucho silencio. Demasiado. Y lo estamos pagando. Pues vamos a hablar, y a rezar para recuperar ese tiempo perdido, si es que nos parece perdido ese tiempo. Como dices, el tiempo para Dios no es como para nosotros…

  13. Entre los dos Papas hay “fractura”. El silencio de Francisco contra Benedicto

    En la semana posterior a la explosiva publicación de los “apuntes” de Joseph Ratzinger sobre el escándalo de los abusos sexuales en la Iglesia Católica son al menos siete los elementos esenciales que han salido a la luz, a los que hay que tener en cuenta en vista a desarrollos futuros.

    El primero remite a la génesis de la publicación de los “apuntes”. En los párrafos introductorios, Ratzinger dice haberlos escrito “en el lapso de tiempo que va desde el anuncio del encuentro de los presidentes de las conferencias episcopales hasta su verdadero y propio inicio”, es decir, entre el 12 de setiembre del 2018, día del anuncio, y el 21 de febrero de 2019, día de la apertura de la cumbre.

    Pero Ratzinger dice también haberlos escrito para “proporcionar alguna indicación que pudiera ser de ayuda en este momento difícil”.

    De esto se deduce que los había escrito para ofrecerlos, en primer lugar, a los dirigentes de la Iglesia convocados al Vaticano por el papa Francisco para discutir sobre la cuestión.

    Esto ha sido confirmado el 13 de abril por el “Corriere della Sera”, el más difundido diario laico italiano, uno de los órganos de prensa que dos días antes había publicado el texto íntegro de los “apuntes”:

    “Benedicto [XVI] envió ´por cortesía’ las dieciocho páginas y media sobre la pedofilia al secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin, antes de la reunión global de las conferencias episcopales, para hacerlas conocer también a Francisco”.

    Pero resultó que ninguno de los participantes de la cumbre había recibido el texto de Ratzinger. Francisco creyó que era bueno tenerlo para sí, cerrado en un cajón.

    Y nadie habría sabido más nada si Ratzinger en persona, unos cuarenta días después, no hubiese decidido darlo a conocer públicamente, formalmente en una poco conocida revista bávara, “Klerusblatt”, pero en la práctica en una docena de grandes portadas católicas y no católicas, en todo el mundo y en varios idiomas, después de haber dado aviso a las máximas autoridades vaticanas, como lo ha revelado él mismo:

    “A continuación de contactos con el secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin, y con el mismo Santo Padre, considero justo publicar en ‘Klerusblatt’ el texto así concebido”.

    Un segundo elemento es la reacción inicial de los medios de comunicación vaticanos. Gélida.

    El portal oficial “Vatican News” dio cuenta del texto de Ratzinger varias horas después que se había hecho público, entre los lanzamientos de segundo orden, con un resumen breve y notariado sin remitir al texto íntegro.

    Lo mismo hizo “L’Osservatore Romano” impreso en la tarde del 11 de abril, con el mismísimo y condensado resumen escondido al fondo, en la página 7, sin ningún aviso de advertencia en primera página y bajo un mucho más vistoso artículo del jesuita Antonio Spadaro, director de “La Civiltà Cattolica” y primer consejero y escritor en las sombras del papa Francisco.

    Al ser conocida la cercanía con el Papa de los máximos dirigentes de los medios de comunicación vaticanos – el prefecto del Dicasterio para la Comunicación, Paolo Ruffini, y el director editorial Andrea Tornielli, además del padre Spadaro – este hielo en el registro de la publicación del texto de Ratzinger no puede más que reflejar la fuerte irritación de Francisco.

    Un tercer elemento es el comportamiento de los medios de comunicación vaticanos en los días posteriores, totalmente taciturnos sobre los contenidos y las repercusiones del texto de Ratzinger, y por el contrario, movilizados para distraer y justificar – con dos editoriales consecutivos de Tornielli y del director de “L’Osservatore Romano”, Andrea Monda – un simultáneo gesto de Francisco, tan espectacular como desconcertante, el de su beso de los pies de dos líderes rivales en la feroz guerra entre tribus que en Sudán del Sur ya ha provocado cuatrocientos mil muertos.

    Un cuarto elemento es el silencio de Francisco. No sólo practicado, sino también teorizado. En la homilía del Domingo de Ramos, el 14 de abril, el Papa comenzó a parangonar el “silencio de Jesús en su Pasión”, un silencio che “vence también a la tentación de responder, de ser ‘mediático’”, porque “en los momentos de oscuridad y de gran tribulación hay que callar, tener el valor de callar, siempre que sea un callar manso y no rencoroso. La mansedumbre del silencio hará que parezcamos aún más débiles, más humillados, y entonces el demonio, animándose, saldrá a la luz”.

    El silencio es la reacción típica de Jorge Mario Bergoglio cada vez que se lo pone seriamente a prueba. Lo adoptó con los “Dubia” de los cuatro cardenales, con las preguntas incómodas del ex nuncio en Estados Unidos, Carlo Maria Viganò, y ahora con la intervención del Papa emérito.

    Que Francisco, con esta última apología suya del silencio, aludiera “a las tensiones y a los venenos ligados a los ‘apuntes’ de Benedicto XVI” no es fruto de la fantasía, visto que lo ha puesto negro sobre blanco un cronista muy cercano a Santa Marta, como lo es Domenico Agasso, el actual coordinador del sitio web “Vatican Insider”, dirigido hasta hace pocos meses por Tornielli y hasta ahora bajo su tutela.

    En “Vatican Insider”, esta exégesis de la homilía papal fue realizada inmediatamente el 14 de abril, en otros dos artículos del mismo Agasso, con títulos muy elocuentes:

    > Francesco e l’ombra di Ratzinger, la coesistenza che pesa sul Vaticano

    > “La coabitazione tra i due papi è possibile solo se quello emerito sa restare invisibile”

    Y con estos dos artículos se ha puesto al descubierto un quinto elemento de la historia: el juicio radicalmente negativo que el papa Francisco ha elaborado sobre la publicación de los “apuntes” de Ratzinger.

    Este juicio suyo Francisco lo tiene dentro de sí. Pero la impresionante concordia vocal de personas muy cercanas a él permite leer lo que él piensa.

    La más diligente en tomar posición ha sido Stefania Falasca, editorialista de “Avvenire”, el diario de la Conferencia Episcopal Italiana, pero sobre todo amiga de larga data de Bergoglio, junto a su esposo Gianni Valente, director de la agencia vaticana “Fides” y otra firma estelar de “Vatican Insider”.

    Es útil recordar que el primer llamado telefónico de Bergoglio después de su elevación al papado, la tarde misma del 13 de marzo de 2013, fue justamente a Stefania Falasca. Y también dos veces, en los días que precedieron a ese cónclave, el entonces arzobispo de Buenos Aires estuvo cenando en su casa, con Tornielli también presente.

    Ahora bien, con dos tweet poco después de la publicación de los “apuntes” de Ratzinger, Falasca acusó al Papa emérito de haber violado dos obligaciones que el directorio “Apostolorum successores” del 2004 impone a todos los obispos eméritos: la de “no interferir en nada” con el obispo reinante y la de no “constituir casi una autoridad paralela”.

    El primero de los dos artículos arriba citados de Agasso en “Vatican Insider” toma impulso precisamente de aquí para sostener que con la publicación de los “apuntes” se ha roto un equilibrio entre los dos Papas, más aún, se ha llegado a “una fractura”. Y, en consecuencia, “se plantea una cuestión ‘constitucional’ sobre el rol del Papa emérito”. Rol que efectivamente es un nudo no resuelto, pero que ahora es instrumentalmente utilizado por los apologetas de Bergoglio para intimar a Ratzinger a mantenerse en silencio y “oculto al mundo”.

    El segundo artículo pone de manifiesto el mismo concepto, con una entrevista a Massimo Faggioli, discípulo de la llamada “escuela de Boloña” y profesor en la Universidad Villanova, de Filadelfia, también él convencido que “se plantea el problema de reglamentar la figura del [Papa] emérito para el futuro” y que, entre tanto, en el presente, es obligatorio que Benedicto XVI “permanezca invisible”.

    En ambos artículos se fantasea también sobre una manipulación externa del texto y de la persona misma de Ratzinger, por parte de imprecisos cortesanos suyos.

    En todo caso, sin decir una sola palabra que no sea de desprecio sobre el contenido de los “apuntes”, a pesar de su seriedad extrema, en continuidad con cuanto ya ha escrito Benedicto XVI en la memorable carta dirigida en el 2010 a los católicos de Irlanda.

    Pero hay quien afirma también: “Quieren hacer callar a Benedicto XVI porque dice la verdad”. Y estamos así en el sexto elemento de la historia: la entrevista al cardenal Gerhard Müller por parte de Riccardo Cascioli en la edición del 15 de abril de “La Nuova Bussola Quotidiana”.

    Hay que leer la entrevista en su totalidad. Pero aquí, a continuación, presentamos tres pasajes en los que Müller reivindica la libertad del Papa emérito de “decir la verdad”:

    “Es cierto que los obispos eméritos deben mantenerse fuera del gobierno cotidiano de la Iglesia, pero cuando se habla de doctrina, de moral y de fe están obligados a hablar del derecho divino. Todos han prometido, durante la consagración episcopal, defender el ‘depositum fidei’. El obispo y gran teólogo Ratzinger no sólo tiene el derecho, sino también el deber de hablar y dar testimonio de la verdad revelada”.

    “Los apóstoles Pedro y Pablo, los fundadores de la Iglesia romana, dieron su vida por la verdad. Pedro y Pablo no dijeron: ‘Ahora hay otros sucesores, Timoteo y Tito, dejemos que hablen públicamente’. Ellos dieron testimonio hasta el final de sus vidas, hasta el martirio, con su sangre”.

    “¿Un obispo emérito, cuando celebra una Misa, no debe decir la verdad en la homilía? ¿No debe hablar de la indisolubilidad del matrimonio sólo porque otros obispos han introducido nuevas reglas que no están en consonancia con la ley divina? Más bien son los obispos activos los que no tienen el poder de cambiar la ley divina en la Iglesia. No tienen ningún derecho de decir a un sacerdote que debe dar la Comunión a una persona que no está en plena comunión con la Iglesia Católica. Nadie puede cambiar esta ley divina, si uno lo hace es un hereje, es un cismático”.

    Y éstas son las frases finales de la entrevista:

    P. – Cardenal Müller, ¿qué consecuencias se esperan de la publicación de estos ‘apuntes’ de Benedicto XVI?

    R. – Espero que algunos comiencen finalmente a afrontar el problema de los abusos sexuales en forma clara y correcta. El clericalismo es una respuesta falsa.

    El “clericalismo”, es decir, el mantra que para el papa Francisco sería la causa de todos los males de la Iglesia.

    Y al final, el séptimo pero no último elemento de la historia: la visita de Francisco a Benedicto, en la tarde del 15 de abril, para presentarle los saludos de Pascua y de feliz cumpleaños, como muestra la foto difundida por la sala de prensa del Vaticano.

    En esas mismas hora se publicó en la primera página de “L’Osservatore Romano” un editorial de Tornielli con el título “Quella ‘via penitenziale’ che unisce i due pontificati”, en el que insiste sobre el llamado concordante de los dos Papas – en los más importantes documentos de los respectivos pontificados y por último también en los “apuntes” – a la oración, a la penitencia y a la conversión de los corazones, como vía maestra para vencer el escándalo de los abusos sexuales.

    Las dos cosas juntas suenan como una señal de tregua, al comienzo de la Semana Santa.

    Pero una vez más, ni una sola palabra de Francisco y de sus voceros sobre el contenido de los “apuntes” de Ratzinger respecto a la raíz última del escándalo.

    En esto, la brecha entre Francisco y Benedicto permanece intacta. Y los desarrollos son imprevisibles.
    http://magister.blogautore.espresso.repubblica.it/2019/04/17/entre-los-dos-papas-hay-“fractura”-el-silencio-de-francisco-contra-benedicto/

    • Brillantisimo, ECHENIQUE.
      No te dejes deslizar por la vertiente cobtcontr,que tb acaba en el abismo.
      Sigue en el cenit,amigo mío!

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