FIRMA INVITADA: ASEDIADOS POR EL ABORTO

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Álex Holgado

 

 

 

“La Iglesia está obsesionada con el aborto y los gais” (Jorge Mario Bergoglio, 19 septiembre 2013)

 

Porque estoy obsesionado con el aborto, a pesar del fastidio de Bergoglio con el tema (1), escribiré sobre el aborto. Obsesionado, aclarémoslo, viene del término latino obsessio, que significa asedio.

A Hitler se le atribuye 6 millones de muertos en el exterminio judío; Stalin mató de hambre a 4 millones de ucranianos, atrocidad conocida como Holodomor; sobre Mao Tsé Tung recae la responsabilidad de la muerte de 14 millones de chinos por su política colectivizadora. Pero es, de largo, el de los niños por nacer, el peor de los crímenes contra la Humanidad que registra la Historia: 56 millones de niños asesinados en el vientre de sus madres todos los años. Un genocidio permitido y promocionado.

Europa agoniza bajo la bota de las políticas malthusianas y la mortífera dictadura de la “salud reproductiva y sexual”. Contados son los países europeos en los que la etapa de vida en el vientre materno no implica una situación de alto riesgo.

Ciudad del Vaticano, San Marino, Andorra y Malta son minúsculas anécdotas que se libran de este genocidio legal. Tras la caída mediante horrorreferendum de Irlanda, el asedio mediático se cierne hace ya un tiempo sobre algunos países que, precisamente por haber conocido la pesadilla comunista, se resisten a esta moderna esclavitud moral. Polonia permanece todavía libre y Hungría trabaja para reducir la lacra. Pero la Unión Europea afila sus uñas (2) ante esta disidencia, pues el mal, como ausencia de bien, tiene a llenar todo hueco y Europa es hoy una enorme carcasa vacía.

Hispanoamérica, hasta la fecha uno de los santuarios de la vida del nonato, es ahora mismo el campo de batalla. Hordas feministas, jaleadas desde serviles medios de comunicación y con estudiadas performances diseñadas para impactar a cámara, agreden verbal y moralmente (a veces incluso físicamente) el concepto sagrado de la vida.

Es la puesta en escena de un asalto normativo solapado que se va pergeñando paso a paso, aquilatándose en los luminosos pero opacos despachos de los ministerios de salud y de educación, para fructificar en proyectos de ley y reformas legislativas cuando el terreno ya ha sido roturado sin que la mayoría de la población haya sido informada. El virus se inocula en lo escondido de los códigos normativos para que vaya destruyendo inadvertidamente. Las femilocas son la cuerpa de choque; los burócratas y asesores son los quintacolumnistas de la traición.

Multinacionales de la muerte, como Planned Parenthood -impulsada por la dinastía Rockefeller-, invierten millones de dólares (3) en doblegar las leyes y la soberanía de países que dependen del crédito internacional del FMI para no quebrar y que se concede a cambio de introducir políticas antinatalistas y de género.

Centenares de organizaciones artificiales son fundadas a golpe de subvención para actuar como policía del pensamiento, al más puro estilo orwelliano, como grupos de coacción social que funcionan desacreditando a toda personalidad o institución que no se alinea con los criterios del Nuevo Orden Mundial.

Un ejemplo de estas organizaciones es Católicas por el Derecho a Decidir (4) -financiada por el proyecto de la Primavera Eclesial diseñado por Hillary Clinton y Joe Podesta (5) y presente en la mayoría de países hispanos-, con nada de católico y sí mucho de feminismo radical, realizan la labor de zapa cotidiana del pensamiento general, tanto en la calle, con el apoyo político local, como en las ágoras virtuales, donde se sazonan los criterios de juicio de las nuevas generaciones, siguiendo el más ortodoxo manual del revolucionario cultural gramsciano.

Y es que, si bien el colonialismo de hace un siglo se basaba en el flujo interesado de las materias primas y las manufacturadas, en nuestro tiempo la colonización es ideológica y se sustenta en el flujo interesado del concepto de dignidad humana y de progreso. Tanto quieres progresar, tanto debes renunciar a tus principios morales; si no ganas los 2 dólares al día en los que está fijado el umbral de la pobreza en el mundo, pierdes el derecho a tener hijos.

A esta ya conocida lógica perversa se le ha añadido más modernamente otra manipulación: la ecologista radical de los antinatalistas. Traer un niño al mundo no es un acto de generosidad, sino de egoísmo, una agresión a la madre tierra y a la colectividad, que tiene que regularlo.

Así piensa el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), cuya principal acción es la distribución de anticonceptivos y la política de esterilización y aborto en los países pobres (6) por su bien y su progreso, y la mayor parte de la juventud occidental, constituida por jóvenes hedonistas para quienes una vida sin celular no merece la pena ser vivida.

El aborto está en los fundamentos de la ingeniería social, de ese cambio de paradigma que se está instalando a nivel mundial y que ya ha transformado la visión de la natalidad de oportunidad a problema. El multimillonario ateo George Soros está detrás del impulso antihumano y cuenta con un plan para “inyectar” esta “nueva forma de pensar” en todo el mundo (7).

Este inquietante personaje ya ha invertido 11 mil millones de dólares en imponer su agenda laicista a nivel global, vinculada en las grandes crisis mundiales e incluso a la transformación de la propia Iglesia católica (8), cuyo viraje hacia la izquierda y el no declarado pero evidente respaldo a las tesis demográficas del control de la población por parte de la Santa Sede (9) no puede considerarse independiente del influjo de este poderoso personaje.

 

Por todo ello, subscribo las palabras del Papa San Juan Pablo II, pronunciadas en la Navidad de 1979 y lanzadas como una profecía:

«En nombre de Jesús viviente en María, llevado en su seno en mundo indiferente y hostil, en nombre de aquel niño, Dios y hombre, yo suplico solemnemente a los hombres conscientes de la dignidad insuprimible de los aún no nacidos a tomar posición, digna del hombre, para que este período oscuro que amenaza con envolver de tinieblas la conciencia humana pueda finalmente superarse» (10).

 

¿Obsesionado? Sí, asediado. La Iglesia y los fieles estamos siendo asediados por el aborto y por su inicuo promotor, Satanás. Que Dios y la Santísima Virgen nos amparen.

 

Álex Holgado Fernández

 

 

 

 

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11 comentarios
  1. Echenique says

    Los que no quieren obsesionarse con el aborto, la eutanasia, el homosexualismo, el homomonio, y el gender, acaban obsesionándose con la emigración y el ambiente, elevando a dogma lo que resulta harto opinable, los nuevos dogmas de la misericorditis, con amenazas de penas canónicas a quienes no compartimos tales pseudo dogmas complacientes con el pensamiento único para fomentar la mano de obra barata y el ecumenismo del todo es lo mismo, o sea: nada.

    1. adoracionyliberacion says

      Lo queréis más claro?

  2. Echenique says

    Todo un ejemplo de utilización de las penas canónicas por la misericorditis de los dogmas emigratorios para fines bastardos. https://infovaticana.com/2018/06/22/el-obispo-de-tucson-sugiere-penas-canonicas-para-quienes-cumplan-las-disposiciones-migratorias-de-trump/

    1. adoracionyliberacion says

      Sin comentarios

  3. Buen articulo says

    Es insoportable tener un destructor como pastor que apoya la invasion musulmana «para que no se despoble Europa», mientras insiste en que dejemos la obsesion con el aborto, dado que el aborto es pecata minuta. Inadmisible e insoportable. Por eso siempre es bueno recordar las palabras del santo de los estigmas: «Cuando veas un alma que anuncia el aborto como un acto benigno, sabrás que en ella reina el príncipe de las tinieblas y que está en peligro de muerte eterna. ¡Ay, de nosotros, si consentimos con ese miserable y mortal pecado!
    No osemos tomar el lugar del Creador y no permitamos que ningún hombre lo haga.
    Y no seamos cómplices de este crimen maldito
    por culpa de nuestro silencio o nuestra tibieza.»
    Padre San Pío de Pietrelcina

    1. adoracionyliberacion says

      Que bien traído! Y cuanta ceguera hay! Gracias!!

  4. Echenique says

    Quizás sí tenemos un San Pablo. Se llama Schneider y cada vez habla más claro y contundente. No teme ser misericordiado. Sólo teme a Dios, pero Dios está con él. Se nota a la legua. Su lenguaje espiritual y trascendente no tiene nada que ver con el intramundano de la misericorditis, complaciente con todas las aberraciones del pensamiento único. https://adelantelafe.com/monsenor-schneider-habla-del-sinodo-panamazonico-los-sacerdotes-casados-y-las-mujeres-predicadoras/

    1. adoracionyliberacion says

      Es un San Pablo y un Atanasio, como su nombre indica. Pero necesita algún apoyo más. Recemos!

  5. Echenique says

    ¿ Habrá que ir teniendo en cuenta a Elvira Roca Barea ? Nos habla de una Iglesia que se auto destruye por su complejo de culpabilidad frente a Lutero. ¿ Qué os parece ? https://www.libertaddigital.com/cultura/libros/2018-06-10/elvira-roca-la-iglesia-catolica-camina-hacia-su-propia-destruccion-1276620100/

    1. adoracionyliberacion says

      Pues que dice cosas muy veraces, y es muy interesante. Lo que pasa es que su perspectiva me parece que es de la que realmente le da igual que la Iglesia Católica desaparezca, aunque es un análisis certero. No es de los nuestros, tengo la sensación, pero eso no niega que diga verdades como templos.

  6. H. R. Pacios says

    A Hitler se le atribuye 6 millones de muertos en el «exterminio» judío, señor Holgado. Con atribuciones de ese tipo tan ampliamente compartidas por los «católicos» ignorantes, no es de extrañar la situación actual de apostasía y descreimiento.

    Y a los que somos católicos se nos atribuye:

    Que somos unos violadores de niños y niñas, depravados y pederastas perdidos todos sin excepción.

    Que «robamos» niños para entregárselos a los ricos engañando a las madres pobres diciéndoles que han muerto en el parto (aunque todavía no hay ni un solo caso probado pericial y científicamente con la prueba del ADN y si innumerables pruebas en contra de esa atribución).

    Que «engañamos» a mujeres embarazadas para que no ejerzan su «derecho» democrático y marxista a triturar, ahogar, envenenar y asesinar a su bebé aún no nacido en mataderos llamados clínicas abortistas.

    Que somos unos reaccionarios por no «aprobar» el matriDEMONIO homosexual, el aborto, la eutanasia, el divorcio, la píldora del día después, las relaciones promíscuas y prematrimoniales, el adulterio, los vientres de alquiler, los métodos abortivos contraceptivos de exclusión de Dios de la relación hombre mujer, la pornografía, la «educación» o escandalización «sexual» para «liberar» incluso a los niños de ser «reprimidos», etc. todo ello tan progre.

    Que rezamos como mujeres el rosario, porque se atribuye rezar a las mujeres en exclusiva.

    Que somos unos ingenuos porque se nos atribuye creer en lo que se atribuye no existencia.

    Que somos unos fundamentalistas y que se «ha derramado mucha sangre» por «culpa» de la «religión», a la que se atribuye mucha maldad frente al ateísmo, el islamismo, la ciencia, la «diosa» razón y el jacobinismo liberal, tan progresistas todos ellos.

    Que envenenamos las fuentes y damos caramelos envenenados a los niños y disparamos con sotana desde los campanarios.

    Que somos unos «carcas» totalmente fuera de «onda», como si se pudiese adaptar a nuestros caprichos el mensaje de Dios contenido en la Biblia y que es para toda criatura de Dios, hombre y mujer, de todos los tiempos.

    Que incendiamos Roma provocando su reducción a cenizas y que no respetamos al «dios» Nerón, ni a ningún César, ni rey, emperador (que se lo dijeran a Napoleón), magnate, político, soberano, presidente del gobierno elegido democráticamente, sino que ADORAMOS solo a DIOS y guardamos gran devoción a la Santísima Virgen María, que no han sido elegidos en las urnas ni tienen sangre azul.

    Que la Edad Media fue muy «oscura», vamos que no había día, que no salía el sol, porque la Iglesia mandaba mucho según los que nos atribuyen «oscurantismo» «cerril» y «cavernario».

    Que la Iglesia ha sido muy, pero que muy rica, que debería repartirlo todo entre los pobres, como cuando Judas Iscariote reprochó al Señor Jesucristo, nada menos, no vender el ünguento caro que le trajo María Magdalena y el Señor pidió guardarlo para su santa sepultura.

    Que el Santo Oficio quemó la friolera de un par de docenas de «brujas» pirujas en la hoguera en el transcurso de tres siglos de existencia, aunque el Santo Oficio o Inquisición católica fue una petición popular para preservar la fe por parte de un pueblo celoso de su amadísimo Señor Jesucristo, no como ahora, que en buena medida pasa de él. Por cierto, «brujas» pirujas seguramente que endemoniadas en un tiempo en el que el exorcismo no se sabía aplicar ni por parte de sacerdotes u obispos, y la persona endemoniada causaba un gran mal a toda la comunidad.

    Que la Iglesia ha sido un impedimento a la ciencia, al progreso y la razón, ignorando los «atrubuidores» de semejantes mamarrachadas que las universidades, colegios e institutos, fueron obra EXCLUSIVA de la Iglesia durante nada menos que quince siglos, muchos de los más prestigiosos DEL MUNDO hoy perduran (Oxford, Cambrigde, Salamanca, etc.), siendo la EDUCACIÓN en el sentido estricto del término, casi monopolio de la Santa Iglesia Católica Apostólica. Lo demás es manipulación o adoctrinamiento.

    Que la Iglesia mantuvo en el analfabetismo a la población, por supuesto que obviando que los padres pobres metían en seminarios a sus hijos para que saliesen educados, pero de verdad, aunque no tuviesen vocación religiosa, y menos aún, dinero.

    Que la Iglesia no es democrática porque no ha sometido a votación qué tipo de DIOS quiere, como sí «han hecho» los herejes protestantes del «dios» hecho a medida de la libre interpretación de adáptate tú a mí que yo a tí ni de coña, como si a Dios se le pudiese votar frente a la NADA, como si no fuera Verdad el ¡Quién como Dios!, como si no nos tuviésemos que arrodillar ante el Señor toda criatura en Cielos, tierra, purgatorio e infierno.

    Que la Iglesia está formada de parásitos, de personas que no hacen nada y viven del cuento, aunque no dicen nunca que si la Iglesia no hubiese existido, la humanidad se hubiese autodestruido ya en el siglo I de nuestra era porque nadie soporta el peso del pecado del mundo como sus miembros consagrados, labor impagable, pues con sus oraciones y mortificaciones sacan almas del purgatorio, convierten incluso a los más perversos, transforman saules en san pablos, etc por legiones. Nada ha hecho más bien por los pobres, desahuciados, desamparados, enfermos, ancianos, huérfanos, iletrados, marginados, pecadores, descarriados que la Santa Iglesia Católica Apostólica y sus santos, santas y misioneros, pero también para la prosperidad de las naciones (llevaría un libro explicarlo claramente), casi exclusiva gracias a la Cristiandad y por los sabios verdaderos del mundo, los que viven la fe en Cristo Jesús.

    Que la Iglesia no aporta nada al mundo moderno, claro que no pasa una hora sin que se produzca un milagro inexplicable e imposible para la humanidad pero no para Dios, en el mundo gracias a la intercesión de la Santísima Virgen María, los santos y santas (todos católicos, ni uno solo protestante, ortodoxo, anglicano, etc., y no digamos musulmán, budista, hinduísta, etc.) o la fe de los hombres y mujeres justos y de Dios.

    Etc., etc., etc., y sigue y seguirá hasta el fin de los tiempos la cantinela de los «atribuidores» satánicos y acusadores de los buenos…

    Así que señor Álex Holgado, déjese de atribuciones y vaya a la VERDAD si se tiene por católico verdadero.

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