Vicente Montesinos

 

 

 

 

Ha fallecido, como ya sabréis, el padre Mendizábal, el “último gran jesuita vivo” (con permiso del Padre Alfredo Saénz, y de unos pocos y santos jesuitas más que viven atribulados; como bien me recordaba mi buen amigo Rafael)

El verdadero heredero del espíritu de San Ignacio de Loyola.

Casi la última representación de aquellos grandes jesuitas que silenció la “new age” particular de la Compañía de Jesús.

El que se enfrentó a Arrupe con valentía; y cuya derrota terrena; hizo que perdieran todos los jesuitas (que desde entonces empezaron su vertiginosa caída a la nada) y toda la Iglesia.

El que sufrió viendo llegar al pontificado a uno de los discípulos más extremistas de Arrupe, y al “papado negro” a Sosa, otro hijo del desastre.

El apóstol amante del Sagrado Corazón de Jesús.

El que acompañó espiritualmente a cientos de sacerdotes, quienes sostienen la fe de la Iglesia en España; y a centenares de seglares; entre las que estaba, hoy lo he sabido, mi hermana Consuelo. Así ha salido ella. Remanente fiel.

Sólo quiero pediros oraciones por su alma, y a él, que ya estará gozando del banquete celestial; que ruegue por su amada Iglesia.

Descanse en paz. Amén

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