Vicente Montesinos

 

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Los católicos vivimos un sueño nefasto.

Nefasto porque nos estamos dejando vencer por quienes odian a Dios y cada día le profanan de forma inmisericorde.

En el nefasto sueño que vivimos; no hacemos nada. Por comodidad; por simple desinterés en las cosas de Dios; o, la mayoría de las veces, por el maldito miedo a escandalizar, el temor a ser escarniados o perseguidos; o vistos rebajados en nuestras perspectivas humanas, etc…; pero la cuestión es que no hacemos nada.

No despertamos de este sueño porque hemos perdido dos cosas: el celo por el Señor y el anhelo del cielo.

Antes nuestra cabeza estaba ocupada por una idea: la lucha por hacer prevalecer la Verdad de la Doctrina. Hoy esta idea está agotada, y de no cambiar la tendencia, perecerá en el mismo letargo que nosotros.

De ahí que no podamos callar; silenciar las conciencias; contemporizar con esta iglesia de la contemporización, ni abandonar a su suerte a millones de almas atribuladas, confundidas y aletargadas. ¡Hemos de seguir!

Porque el sueño de los católicos alcanza a muchos. ¡A demasiados!

A tantos que me atrevo a ponerles una pregunta prueba. Nada. No padezcan. Es ciencia-ficción. La pregunta va dirigida a los católicos “achicados” y “cobardes”. A los “calladitos”. Examinémonos pues antes cada uno de nosotros.

Y bien… ¿estos cristianos cobardes, escondidos para no mojarse y dar la cara por Dios y la fe; si llegado un día, cosa imposible claro, el Papa Francisco les pidiera, que no lo va a hacer, no me malinterpreten, adherirse a la sumisión absoluta al Romano Pontífice… serían capaces de perseverar? Vamos… Es una ficción loca e impensable, pero nos enfrenta a cada uno de nosotros con nuestras propias contradicciones.

¿Si un Papa pidiera sumisión absoluta a los católicos, arrebatando a Dios el poder para regir la Iglesia en los tiempos que se avecinan; exigiéndoseles sometimiento a un mandato que va mucho más allá de lo que ha sido la relación entre el Obispo de Roma y su pueblo en 2000 años…, aguantarían la insumisión a tal barbaridad? (impensable)

Pues ya veremos (perdón, veríamos) quien se deja vencer por la adoración del hombre por el hombre; el culto al ser humano; y por la proclama de un Dios cuya única verdad es lo que en cada cabeza uno crea, en total contradicción con la Palabra de Dios y el Magisterio de la Iglesia.

Medítenlo… Medítenlo… ¿Lo veríamos?

Gracias a Dios no llegará….

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