Vicente Montesinos

 

 

 

 

Es mi Obispo. Lo he defendido muchas veces.  ¡Muchas! Siempre he dicho que era uno de los pocos que sostenían con valentía la doctrina; pese al Pontificado de Bergoglio; y sin arredrarse. Y que con él como pastor me sentía cómodo.

De hecho, no es secreto que Don Antonio Cañizares, hombre de gran valía intelectual, era una de las manos derechas de Su Santidad el Papa Benedicto XVI; y que al llegar Bergoglio al papado, hubo de salir de Roma; concediéndosele un retiro que fuera poco traumático para él, en este caso, en su Valencia; como Cardenal Arzobispo; entre tanto ascendían a quien realmente les interesaba, a Carlos Osoro, amigo de Francisco, de Valencia a Madrid.

Don Antonio, al que tuve la ocasión de conocer ya hace muchos años,  cuando él era Cardenal Primado en Toledo y un servidor Presidente Nacional de los Jóvenes de la Adoración Nocturna; a raíz de un encuentro que organizamos en Ocaña para jóvenes adoradores; desde entonces, antes y siempre se mantuvo firme en la defensa de la vida, la Eucaristía, la Adoración, la sana doctrina, la lucha contra la ideología de género, etc, etc, etc…

Sin embargo, y para mi pesar, lleva un tiempo irreconocible.

Hace unas semanas escribí un artículo, que les enlazo; que titulé “Cardenal Cañizares, tu quoque…‘”; a raíz de las celebraciones en torno al quinto centenario de la reforma de Lutero. Para pasmarse.

Y ahora nos sale, en la siguiente información, que también les enlazo; machacando la línea que últimamente ha tomado: la de dar mayor gloria a Bergoglio, y unirse a las alabanzas al actual Papa.

Que si “quien quiera ver el alma de Francisco debe de leer su último libro”…

Que si “le agradezco al Santo Padre esta reflexión suya, todo un regalo de Dios…”

Que si quién lea este libro se encontrará con el alma verdadera, lo más genuino de este Papa nuestro, verdadero regalo de Dios a la Iglesia en este comienzo de tercer milenio”.

Que si… “cuando uno lee este libro reza el Padrenuestro de verdad…”

Que si… “me he leído el libro del Papa en una noche…”

Que si le pide al Papa… “siga regalándonos cosas tan bellas, hondas, vivas, y sencillas como este libro”.

Don Antonio… ¿Qué le ocurre? Usted y yo sabemos que no necesita de este libro, ni que se lo ha leído ávido y emocionado en una noche, más que nada porque su formación teológica y doctrinal y la de Francisco no tienen ni comparación.

 

Don Antonio… ¿Qué le ocurre? Usted y yo sabemos que no necesita de este libro, ni que se lo ha leído ávido y emocionado en una noche, más que nada porque su formación teológica y doctrinal y la de Francisco no tienen ni comparación.

 

Usted y yo sabemos lo que piensa realmente de Francisco.

Usted y yo sabemos que a estas alturas de la batalla, ya nada tiene que perder.

Con usted he intentado tratar varias veces estos asuntos, a ver si podía darnos un poco de luz a tantos católicos confusos de nuestra querida Archidiócesis, pero es imposible. Los actos en que se me convoca son sólo para besarle su sagrada púrpura. Y las cartas que le remito nunca obtienen respuesta.

Así que solo me queda rezar por usted, pero de todo corazón; y pedir a Dios por caridad que usted no complete también el giro a la senda de la misericorditis, lo políticamente correcto y el buenismo imperante.

¡Usted no, Eminencia!

Con devoción filial.

Anuncios