Reina de cielos y tierra,

Virgen del Carmen bendita,

Foco de luz infinita,

Fuente de amor y de fe.

 
 
I

Salvación de los mortales,

Lenitivo de mi pena,

Fragantísima azucena

del jardín azul de Dios.

Vuelve siempre tu mirada

a este mundo sollozante,

que rendido y suplicante

peregrina de Tí en pos.

II

Vierte santas bendiciones

en tu pueblo tan creyente,

que devoto y reverente,

te venera con fervor;

del Carmelo luz divina,

manantial puro de amores,

ruega por los pecadores,

Virgen Madre del Señor.

 
III

Hoy el cielo está de fiesta,

los Querubes te rodean

y alabanzas balbucean

con lenguaje celestial,

y en tus sienes nacaradas

depositan la corona

cuyo símbolo pregona

Que eres Reina Universal.

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