En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Mirad que yo os envío como ovejas en medio de lobos. Sed, pues, prudentes como las serpientes, y sencillos como las palomas. Guardaos de los hombres, porque os entregarán a los tribunales y os azotarán en sus sinagogas; y por mi causa seréis llevados ante gobernadores y reyes, para que deis testimonio ante ellos y ante los gentiles. Mas cuando os entreguen, no os preocupéis de cómo o qué vais a hablar. Lo que tengáis que hablar se os comunicará en aquel momento. Porque no seréis vosotros los que hablaréis, sino el Espíritu de vuestro Padre el que hablará en vosotros.  Entregará a la muerte hermano a hermano y padre a hijo; se levantarán hijos contra padres y los matarán. Y seréis odiados de todos por causa de mi nombre; pero el que persevere hasta el fin, ése se salvará. 




En el evangelio de hoy Jesús nos deja muy claras las dificultades y contrariedades que sufriremos por ser cristianos fieles.

El camino que nos promete no es fácil, pero es gozoso y maravilloso; y hemos de saber perseverar hasta el final.

Hemos de saber que el mundo como estructura apartada de Dios obedece a otro señor, y eso nos ha de causar irremediablemente problemas. ¡Benditos problemas, que traerán su redención  y su gloria!

Además, somos conscientes de que por cada dificultad, Dios nos dará una gracia.

Así, que, bien asidos de la mano de Jesús y de María, a perseverar, firmes en la fe.

¡Dios os bendiga!

                             Vicente Montesinos 

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